Un infierno, eso fue lo que el histórico Villarreal de Unai Emery se encontró en Anfield Road. El Liverpool de Jürgen Klopp sencillamente es un coloso. No importa cuanto falle, hasta que no logra su objetivo persiste. Cincuenta y dos minutos aguantando sin encajar un gol fueron demasiados para el Submarino Amarillo, y al final el conjunto Red se lo hizo saber. Estupiñán redondeó su horrendo partido metiendo el cuero en la portería equivocada. Un incombustible Mané hizo el segundo. En los minutos 53 y 55 la eliminatoria quedó casi vista para sentencia. Bastante tuvieron que agradecer los pupilos de Emery la posición antirreglamentaria en los otros dos tantos conseguidos por el bloque de Klopp.
Un 2-0 en contra parecería un resultado difícil y nunca insalvable. Sin embargo, la realidad es que los Reds van con una marcha más, y en La Cerámica harán de todo menos dormirse. Milagros más abrumadores se han visto en la Champions y el Villarreal sigue siendo un gran equipo, pero este Liverpool parece una escuadra casi casi perfecta, con una memoria propia de un computador. El Submarino Amarillo merece otro voto de confianza, aunque la remontada aparente ser prácticamente imposible. Échenle la culpa a los Reds, simplemente dan miedo.