Puso el 1-1 en el 22 de partido frente al Sevilla FC y tuvo un penalti para lograr sumarlo al tanto que Soldado marcaría en el minuto 87 para colocar el 2-3 final. Sin embargo, falló. Es el jugador Granota que menos merecía una decepción así y sus lágrimas son el pesar de una sentencia en forma de descenso que ahora sí es virtual. José Luis Morales sigue portando con más dignidad que nadie un escudo que, con prácticamente toda seguridad, formará parte de los veintidós que se muestren en la Segunda División 2022-2023. Ojalá que la temporada que viene el Comandante sea el principal y gran estandarte de un ascenso meteórico y tempranero. Es el mínimo premio que un jugador de talla mundial y eternamente fiel al Levante UD merece.
Por otro lado, queda muy claro que la escuadra de Orriols precisa de centrales completamente distintos a los que tiene. Unos defensores que a muy duras penas concedan respiro a los atacantes rivales. Si de ellos tiene que depender, ni siquiera estos últimos actos de rebeldía y honor hubiesen sido posibles. El Comandante Morales necesita estar rodeado de gente como él, osease con sangre en las venas, y que sienta el escudo. Cuanto debe renovarse esta plantilla para ello. Siempre contigo Comandante, tú haces grande al equipo, al Ciutat y al club.
MACHO LEVANTE