Sufrió, y de qué manera. Salió a aguantar el resultado, lo logró. Perdió a Diego Carlos por lesión, el resto del equipo siguió en pie. El de siempre del Dinamo Zagreb, Orsic, marcó en de penalti al minuto 65 y puso emoción de infarto en la eliminatoria, pero la fe sevillista merece un relato aparte, porque es inmensa. Además de con las lesiones, parece gafado en el resto de aspectos, faltas en contra, un gol que le proporcione algo de alivio, incluso últimamente se ve a un Sevilla FC menos efectivo fuera de casa. Con todo acumulado, la derrota por la mínima es una prueba de fuego superada.
Y es que a los de Julen Lopetegui tanto les da. Están en su competición fetiche. Aquella con la que han cosechado tantas alegrías, la que les ha hecho más grandes que nunca, esa que conocen tanto que parecen calculadoras a la hora de medir y afrontar los partidos. Ese es el Sevilla FC, el rey de la UEFA Europa League, pues la ha ganado en seis ediciones. La escuadra del Guadalquivir ha iniciado el camino para una séptima noche de gloria. Mucho tiene que pasar aún, hay rivales para los de Nervión. Si las lesiones dejan de acosarlo y recobra la puntería a domicilio, hablaremos de dos balones de oxígeno impagables. Hasta entonces, el Sevilla mira al sorteo de Octavos de Final, para acto seguido posar sus ojos en el rival que le toque.