Fue incapaz de ganar en el Camp Nou y eso le ha dejado expuesto, el FC Barcelona tendrá que ir al todo o nada en un partido de vuelta con forma de caldera, el Diego Armando Maradona Stadium será el jugador número doce en favor de un Nápoles que logró su primera meta, salir vivo del encuentro de ida. Xavi Hernández vio a Zielinski chafarle los planes al 29 de partido con el 0-1, mazazo del cual su equipo nunca llegó a recuperarse completamente. Ferrán Torres, quien para más ironías del fútbol tuvo un par de libro en sus botas, fue quien dio esperanzas a la hinchada culé desde los once metros, pero hasta ahí llegó la reacción azulgrana, el 1-1 se proclamó dueño y señor del electrónico.
Luuk De Jong salió durante los últimos compases y pudo hacer el segundo de chilena, quién sabe si hubiese gozado de más tiempo qué hubiese podido suceder, pero está claro que Xavi es un entrenador fiel al estilo de Can Barça, triunfar o caer con un estilo propio, de ninguna otra forma, y el dorsal 17 no computa con su visión futbolística, solamente lo saca al presentarse la más acuciante necesidad. El Barça ahora está agarrándose de un clavo ardiente, eso se traduce con un partido en el que, o la esperanza se renueva del todo, o los Culés ponen punto y final a una temporada para el destierro mental.