No lo tuvo fácil, el Palmeiras le plantó cara y le obligó a esforzarse hasta el final de la prórroga, quedándose a tres minutos de provocar la tanda de penaltis. Sin embargo, ahí estaba Kai Havertz, un jugador que acostumbra a aparecer en las grandes citas, su lanzamiento desde los once metros secundó al gol marcado en el segundo acto por el incombustible Romelu Lukaku e hizo banal el otro lanzamiento desde el punto fatídico, el conseguido por Raphael Veiga en el 64 de partido para colocar de nuevo las tablas en el marcador de la Final.
Tras el 117 de encuentro el 2-1 no se alteraría. El Chelsea de esta manera obtiene su primer Mundial de Clubes y lo añade a un palmarés cada vez más extenso. Los de Thomas Tuchel son ganadores natos, prosiguen engordando su palmarés y eso les permitirá afrontar la etapa definitiva de la presente temporada con un plus de motivación. Su último triunfo fue otra demostración del poderío que atesora. Pudo haber sentenciado antes, pero Thiago Silva paró el esférico dentro del área con la mano, el Palmeiras empató, apenas hubo ocasiones destacables a posteriori, hasta que en el 116 y medio de choque a Luan se le ocurrió devolver el tonto favor de Thiago Silva con otra mano evitable dentro del área. El resto es historia, salvo el gen ganador Blue, eso es presente y tiene mucha pinta de futuro.