Habría que tirar de estadísticas e historia para saber cuantas temporadas equivalen a esta en relación a que cuatro empleados del Levante UD salgan por la puerta de atrás, seguramente más de una aparecería en la lista, pero lo que se vive es el presente, el día de hoy, a fin de cuentas lo que más importa en muchísimos aspectos, y la actualidad es que Javier Pereira, Manolo Salvador, David Navarro y Manu Fajardo son historia del club. Este cuarteto dice adiós, caso aparte de qué manera.
Javier Pereira se marcha siendo uno de los mayores muñecos de trapo que el Levante UD ha tenido alguna vez en su institución. Llegó en la jornada número nueve con la meta de sacar al equipo del descenso, mejorar los números de Paco López correspondientes a la temporada presente y construir un equipo físico y dinámico para recuperar la seña de identidad gladiadora que siempre caracteriza a la entidad. Tres empates y cuatro derrotas han acabado con su periplo como míster granota.
Creo, quizás equivocadamente, que con este técnico el equipo progresaba, pese a faltarle aún muchas cosas que pulir, pero ya nunca sabremos si Javier Pereira hubiese tenido que soportar el descenso junto a los jugadores y la afición, o habría llegado a ser muy querido en Orriols tras obrar un milagro que, ojo, a falta todavía de 69 puntos por jugarse, aún era bastante posible.
Sin embargo, esto es fútbol, ya se sabe cómo va la prensa hidráulica, si las cosas están fatal el entrenador es el primero en pasar por ahí. Eso ha sucedido de forma tan lamentable con Javier Pereira, un muñeco de trapo empleado por la ya antigua dirección deportiva que, debido a su cargo de entrenador, a la situación en el verde y a su fallido intento de reflotar el buque granota, tenía la etiqueta de primera víctima pegada a la chaqueta desde que llegó. Suerte Javier Pereira, aunque eso sí, para bien y para mal, los resultados son los resultados.
Y por fin vienen los culpables, quienes no han sabido traer buenas nuevas. Su departamento ha carecido de agilidad comparado con los de muchos clubes profesionales, cuando han querido hacer las cosas bien tras darse cuenta de los errores cometidos sus reacciones han sido tan tardías como fallidas, y su sintonía con el presidente Quico Catalán durante la pasada campaña y la actual ha sido sencillamente un cero a la izquierda en líneas generales. Hablamos de quienes formaban hasta ahora el organigrama de la dirección deportiva, Manolo Salvador, David Navarro y Manu Fajardo.
Tan sólo por el hecho de no destituir a Paco López al acabar la temporada pasada 2020-2021, cuando se demostró en La Liga jornada tras jornada que el factor psicológico causado por la eliminación del equipo en las semifinales de la edición de la Copa del Rey había hecho mella en el míster, cortocircuitando toda sintonía entre él y la plantilla, ya es motivo para este triple despido.
Añadamos el resto. Han esperado ocho jornadas en el presente curso para despedir a Paco, sus fichajes están aportando poquísima efectividad, no han conseguido ninguna venta de jugadores para paliar ese lastre de 23 millones de euros, tampoco traer a extremos como Oscar Plano o Salvi y para variar en lugar de localizar un entrenador con más experiencia en España se traen a uno de China, dicho con todos los respetos, pero ni siquiera escudriñan lo suficiente por Europa. Qué les puedo decir, demasiados fallos, todo debido a la falta de sintonía que comenzó hace más de un año. Pues suerte y adiós, nada más.
Vuelve la incertidumbre a menos de tres días de debutar en la edición 2021-2022 de la Copa del Rey, un torneo donde se tienen recuerdos preciosos, lástima que a partir de ahí comenzara la debacle. Ahora además de debacle hay incertidumbre, doble amenaza, ¿Quién será el escogido para entrenar al Levante UD? Misma política, a quien venga, y dure lo que dure, hay que apoyarlo, será él, no otro.
MACHO LEVANTE