Después de la derrota en el Benito Villamarín por 3-1 mucha gente echará en cara al Levante UD no haber estado a la altura de las circunstancias en la segunda mitad, en especial si se tiene en cuenta que, con un poco de fortuna, los granotas podrían haberse ido al descanso incluso con un 0-3 de ventaja. Ahora bien damas y caballeros, si bien este último encuentro ha demostrado que los de Javier Pereira necesitan trabajar mucho más en carácter y contundencia, al mismo tiempo comprendamos las circunstancias.
La primera y más fácil, era el Betis, un equipo que camina por lares muy distintos y mucho más lujosos que los de Orriols, empezando por su plantel. Mucho me temo que pedirle a este Levante en fase transformación que aguantase noventa minutos más descuento el ritmo bético era simplemente excesivo. La segunda tiene fecha de caducidad, pero sesenta y nueve puntos siguen siendo un montón y en La Liga se han visto verdaderas hazañas en la zona baja de la tabla. Los pupilos de Javier Pereira están buscando a marchas forzadas su estilo, y progresan, pero aún hay mucho que pulir, decir otra cosa sería negar lo evidente.
La tercera ya la conocemos, la directiva lleva dos temporadas haciendo las cosas tarde y mal, cosa que no sólo va a provocar pérdidas en el club por valor de 23 millones de euros, sino el hecho de que deportivamente hablando la posición número 17 de la tabla sea un tesoro tremendamente valioso, cuando por plantel el Levante UD debería poder estar decimocuarto o decimotercero cómodamente. Es lo que hay. Toca arrimar el hombro y apoyar a estos jugadores y al entrenador hasta el final. Después será el momento de los reproches, ahora son banales. Es tiempo de comprensión por difícil que resulte.
Solamente hay un camino para este equipo, seguir trabajando y mejorando cada semana, traiga los resultados y consecuencias que traiga. Un servidor dejó bien claro hace semanas que si el Levante UD debe descender y empezar un nuevo ciclo pues que así sea, a veces incluso conviene, tal y como pasó en la temporada 2015-2016. Hasta que el próximo Mayo llegue ese pensamiento debe guardarse en el baúl mental, hay una temporada en marcha y la salvación está a poco más de una jornada de distancia.
Osasuna, Espanyol, Valencia y Villarreal esperan. Serán rivales muy complicados empezando por Los Rojillos, que visitan el Ciutat este próximo fin de semana, pero a la par representan cuatro oportunidades más para que los de Javier Pereira puedan demostrar su progresión. Y faltará toda la segunda vuelta. Cuando llegue Mayo luz verde a la artillería de reproches contra la actual directiva, especialmente en caso de que se confirmen los peores presagios. Ahora toca afinar la comprensión y apoyar a este plantel, no hay otro.
MACHO LEVANTE