Hasta que llegó el parón todo parecía indicar que el Valencia CF había vuelto a las andadas y que era un equipo fiable en casa, pero vulnerable y endeble fuera. El encuentro en Reale Arena deja espacio para muchas cosas, pero hay una que debe encabezar la lista, los de Mestalla demostraron en San Sebastián que pueden tener la actitud necesaria para sacar provecho a domicilio. Es cierto que era la Real Sociedad, es verdad que el bloque de Pepe Bordalás se centró incluso excesivamente en no encajar y desde luego resulta innegable que la expulsión de Elustondo en el minuto 75 de partido fue el detonante que animó a los Che a tratar de llevarse tres puntos que hubiesen sido dorados, hasta ese momento el Valencia había mostrado personalidad, pero defendiendo.
No obstante, entre el nivel del equipo entrenado por Imanol Alguacil en la presente temporada y el hecho de que el Valencia no ha dejado de recibir goles a una cantidad alarmante en sus últimos partidos antes del parón liguero, se debe entender que Pepe Bordalás opte por la lógica, y es que una buena escuadra se construye desde abajo hacia arriba. Teniendo eso en cuenta y valorando la actitud tan positiva que el Valencia CF tuvo frente a uno de los tres mejores conjuntos de la categoría, al que plantó cara, el empate cosechado se debe calificar de muy positivo.
Ahora llega lo más complicado, trasladar esa favorable conducta al resto de partidos, empezando por el de la jornada que viene en casa frente a un Rayo Vallecano etiquetado merecidamente como la gran revelación del campeonato. Si a partir de este momento la personalidad vista en el Reale Arena es la tónica en ambas condiciones, local y visitante, podemos hallarnos ante la definitiva prueba de que a este Valencia CF no se le puede descartar para la lucha por el sexto lugar o al menos por la séptima plaza. Y es que si hay vida lejos de Mestalla la hay para el resto de la temporada. Los de Pepe Bordalás deben proseguir botas a la obra en el verde.