A estas alturas huelga decir que el Levante UD es el equipo más ridículo de la actual temporada en Primera División. El gol de Jorge De Frutos solamente logró posponer lo inevitable hasta que el propio futbolista Granota fue quien la pifió en un penalti tan absurdo como discutible, pero para el árbitro existente. A partir del empate del Alavés quedaba claro que únicamente había un camino posible para los pupilos de Javier Pereira y era el de la derrota. Un 2-1 final que hizo plena justicia a lo que se vio en el terreno de juego, los locales intentándolo y el Levante UD perdiendo tiempo.
Menos mal que el propio Jorge De Frutos tuvo la dignidad de reconocer su error en el penalti, además de manifestar sus sentimientos de manera clara sobre la situación tan penosa de un Levante que va cuesta abajo sin frenos. Javier Pereira debería aprender del chaval, pues declarar que no merecieron la derrota aparenta de todo menos ser lo más sensato y un equipo tan necesitado no puede especular ni un minuto. En pleno mes de Noviembre la única cuestión por resolver en lo que concierne a la hecatombe de los de Orriols es ¿Podrán ganar algún partido? Hagan sus apuestas damas y caballeros, pero yo no confiaría mucho en un bloque lleno de jugadores que espiritualmente dan la impresión global de haber bajado los brazos y arrojado la toalla.
El Levante UD se hunde, su ciclo en Primera División está caduco, su directiva más aún y algo habría que decir en cuanto al equipo de preparadores físicos y los médicos, pues las lesiones ya no son siquiera un calvario, directamente se las puede calificar de inquilinas que habitan en Orriols sin pagar el alquiler. Derrotas como las dos últimas evidencian cada vez con menos margen de error que el Levante UD tiene que resetear y empezar de cero. Si el precio a pagar es el inicio en Segunda División pues que así sea, no es ningún secreto que no sería la primera vez.
MACHO LEVANTE