Los tres goles endosados al Sevilla en la derrota por 5-3 y el 2-2 frente al Atlético de Madrid en el Ciutat no han sido sino una diminuta y dulce apariencia de lo que en verdad representa el Levante UD. Los Granotas no tienen alma, solamente de ese modo pueden explicarse no uno ni dos, sino tres errores garrafales en defensa que facilitaron tanto las cosas al Granada CF de Robert Moreno en un partido donde los de Orriols no tenían excusa alguna, era un encuentro vital, aunque sea evidente que para Los Nazarí también.
Las palabras del Comandante Morales lo dicen todo, la culpa es de los jugadores y tiene más razón que un santo, cero ideas, cero soluciones, no hace falta expresar nada más. Aparte de la dejadez, impotencia e incompetencia que este equipo muestra en todas las líneas, lo único que puede valer como «Por qué» es que el Levante UD de este ciclo alcanzó su límite la temporada pasada 2020-2021 y a partir de ahora todo es caída libre, tocar fondo y espachurrarse. Una decepción qué duda cabe, se esperaba que la etapa iniciada en la 2017-2018 fuese la definitiva para consolidarse en la máxima categoría, no obstante queda claro que el PC está estropeado y hay que resetearlo.
No sería de extrañar que por Orriols hubiese gente con la firme opinión de que el Levante UD deba bajar a Segunda División y comenzar de nuevo, un servidor empieza a creerlo y si por casualidad es seña y signo de que el refrán «No hay mal que por bien no venga» puede instalarse en el Ciutat de València, pues qué quieren que les diga, los caminos de espinas simbólicos forman parte de la vida. Ocurra lo que ocurra, el Levante UD nunca ha caminado ni caminará solo, al menos, siempre nos quedará ese hecho.
MACHO LEVANTE