El Valencia CF fue vapuleado por 4-1 en el Benito Villamarín por un Betis que se divirtió de lo lindo con su oponente. Fueron cuatro y pudieron ser el doble. Los de Pepe Bordalás empiezan a dar signos inequívocos de coincidencias con ese equipo que durante la 2019-2020 y todavía más en la pasada campaña 2020-2021 se arrastraba por los terrenos de juego. Las señales de un tercer maremoto son detectadas. Los Che tienen problemas en todos sus ejes, defienden muy mal, en la medular están poco menos que desamparados y sus cuatro puntas de ataque no ven portería. Además la Gayá-Carlos Soler dependencia no ayuda.
Solamente Jesús Vázquez y Jasper Cillessen tuvieron algo de dignidad en un equipo que pudo marcar por medio de un Gabriel Paulista que en tareas defensivas va perdido. Ahora que, para centrales regala goles el Valencia tiene al de costumbre, Mouctar Diakhaby, un jugador del cual a estas alturas simplemente no se entiende el por qué de su continuidad en Mestalla. Gayà y Guedes cuajaron un partido pésimo y Carlos Soler fue baja. Daniel Wass no puede solo con el peso del centro del campo y Marcos André y Hugo Duro son incapaces de anotar.
La humillación que sufrió el Valencia CF por obra de un Real Betis que simboliza en el verde todo lo que el conjunto blanquinegro no consigue ser, demuestra que cuanto menos a día de hoy los de Mestalla no son una escuadra ni mental ni físicamente trabajada para competir por puestos europeos. A este paso la permanencia será el único consuelo, un bálsamo de hecho si los de Pepe Bordalás logran aquello que no alcanzaron la última temporada, quedar entre los diez primeros.
El Betis encontró en el equipo Che un juguete perfecto con el que ensañarse. A la media hora el Valencia ya perdía 2-0 tras el doblete del Panda Borja Iglesias, en el 14 desde los once metros y al minuto 30 con algo de fortuna. El tanto de Gabriel Paulista en el 39 de juego tras un error de bulto protagonizado por Claudio Bravo solamente logró prolongar lo inevitable. Pezzella en el minuto 61 con un golazo de cabeza gracias a un córner botado por Fekir, y Juanmi al 68 de partido resolviendo con sangre fría tras el enésimo regalo de Diakhaby a un atacante rival, terminaron poniendo la clara sentencia.
La derrota más dolorosa hasta la fecha y frente a un rival como el Betis que se presuponía directo para la supuesta lucha por la sexta plaza. Como mínimo de momento queda bien claro que el Valencia CF no está para esa altura de miras. Es un equipo con un millar de problemas traducidos en caos por los ejes. No puedes esperar que los jugadores de banda, pese a ser los mejores, te solucionen la papeleta cada dos por tres, o que el portero haga magia todos los días. Si la plantilla no simboliza el término «Bloque» en el terreno de juego los objetivos altos son imposibles y los vórtices acecharán, cosa que empezará a ocurrir como la próxima jornada el Villarreal asalte Mestalla y se lleve el Gran Derby Valenciano. Pepe Bordalás puede estar en la cuerda floja. La alarma ha sido activada.