Un 5-3 encajado en el Estadio Ramón Sánchez Pizjuán da que pensar. Lo primero que a un Granota con dos dedos de frente se le viene a la cabeza es que era una derrota muy esperada, ante un equipo hecho de otra pasta y cuyas aspiraciones son mayúsculas, aparte de tener en cuenta la terrible e histórica crisis de resultados que el Levante UD no deja de experimentar. Visto así está claro que se han recibido cinco goles, podrían haber sido varios más y hay que dar gracias de que la diferencia no sea mayor.
Ahora que, también se puede ver desde el otro lado y contemplar una perspectiva muy distinta. ¿Hacérselo pasar tan mal a un Sevilla? ¿Provocar con el doblete de Morales y el tanto de Melero un partido de locura? ¿Un tiro al palo y que Dmitrovic se haya tenido que lucir ante Bardhi? El Sevilla podría haber marcado ocho o nueve goles en total, cierto es, pero resulta que también es correcto decir que el Levante podría haber empatado el partido. Yo diría que con ese detalle pocas personas sino ninguna contaban, sin embargo, la realidad es que los Granotas han plantado cara a uno de los mejores equipos de la competición.
Ante el Getafe y frente al Sevilla no se ha ganado, las apuestas no estaban muy a favor de los de Orriols que dijéramos y la escuadra de Javier Pereira bastante tiene con tratar de volver a encontrarse a sí misma. Pues que se tome nota, van dos partidos en los que el Levante ha mostrado un espíritu combativo no visto desde hace mucho. Evidentemente la mejoría todavía tiene que ser muy notable e incluso sobresaliente, especialmente en defensa, pero hay que iniciar el camino por alguna parte. Los principios jamás son fáciles, ese lote incluye la permanente candidatura a Segunda División a arrastrar durante todo el curso, es inevitable.
Lo que puede ser evitable con trabajo, orden, paciencia, pundonor, disciplina, casta, ilusión y ganas, es el descenso literal de categoría. En esta Maratón 2021-2022 bastará con quedar por delante de otros tres corredores, cosa que nadie va a regalar, para nada. No obstante, las primeras y más diminutas señales de que algo puede cambiar en Orriols empiezan a llegar. Prohibidas las esperanzas tempraneras, la siguiente jornada así lo demuestra, es frente al Atlético de Madrid y cuanto menos en teoría otra derrota va a aterrizar en el Ciutat. Ahora bien, si el trabajo sigue su progresión, nadie le garantiza al conjunto del Cholo Simeone no pasar un muy mal rato. Esa posibilidad sí que puede residir en las botas del Levante UD.
El mal ya está hecho y el «No» es enorme. Considerando eso el Levante UD de Javier Pereira debe seguir currando, solamente así podrá aspirar a obtener resultados. Los más diminutos parece que estén llegando, pues si alguien llega a pronosticar un 5-3 a favor del Sevilla FC de Julen Lopetegui con los Granotas poniendo la soga en el cuello de su rival y en pleno Nervión, se hace de oro. Hoy día ni el Granota ni la Granota más optimistas lo hubiesen pronosticado. Se empieza, aunque no sea un consuelo ni una inyección de moral, por lo más pequeño. A partir de ahí, dicen que solamente se puede ir para arriba. 29 jornadas restantes pueden dar para incontables cosas.
MACHO LEVANTE