El Valencia CF de Pepe Bordalás sucumbió por 3-1 en el Camp Nou frente al FC Barcelona de Ronald Koeman, que remontó el 0-1 inicial logrado por Jose Luis Gayà en el minuto 5 de partido con un trallazo desde fuera del área que sorprendió a Ter Stegen. Poco le duró la alegría al cuadro de Mestalla, pues vio como Ansu Fati igualaba al 13 de partido con una obra de arte desde la parte izquierda.
El Valencia tuvo ocasiones para haberse vuelto a adelantar en el electrónico, pero quien perforó la portería rival por vez segunda fue el conjunto local al 41 de juego. Un polémico penalti de Gayà sobre Ansu Fati, los autores de los dos chicharros, permitió a Memphis Depay fusilar a Jasper Cillessen y colocar el 2-1 al filo del descanso.
Salieron los de Pepe Bordalás decididos a revertir la situación, pero el palo derecho de la portería de Ter Stegen y el brazo izquierdo del cancerbero culé son prueba notoria de que al Valencia CF le cuesta sudor y lágrimas forjar amistad con el gol. Si a ello le añadimos los terribles fallos defensivos que este equipo comete en más de una ocasión, los Che siguen teniendo deberes pendientes. El tanto de Coutinho al 85 de encuentro es sencillamente de patio de instituto.
El Valencia CF es un bloque con mucha voluntad, pero sus defectos le están pasando factura y de manera cada vez más cruel. Por dicha voluntad y por coraje no hubiese merecido perder en Can Barça, pero en el Fútbol existen muchas teclas que afinar y el piano valencianista chirría por culpa de la desconcentración defensiva, la falta de efectivos en la medular en lo que a cantidad se refiere y el divorcio tan triste que los de Mestalla tienen de cara a lo más importante. Pepe Bordalás tiene cosas de las que ocuparse. Perder en un feudo como el Camp Nou es perdonable, ahora bien, no pulir los fallos es muy distinto.