Es oficial, tras el 3-0 frente al Barça en el Camp Nou y realizando un partido soporífero en calidad de visitante, ya no hay lugar a dudas, el Levante UD de Paco López es un candidato firme para descender a la Segunda División del fútbol español. Fueron tres y solamente porque el Barcelona lo quiso así, ya que los granotas pudieron haber salido de Can Barça con media docena de goles encajados tranquilamente. Resulta poco menos que un milagro que los del Ciutat no estén en puestos de descenso, pero con el nivel que exhiben actualmente sólo es cuestión de tiempo.
El Levante UD es un equipo sin alma, así de simple. No le sale nada de nada, está atrapado en una espiral muy negativa y desde luego el factor psicológico tiene bastante que ver. Son las consecuencias de una condición física tan deplorable que resulta un imán para el resto de defectos. Los dos primeros goles del FC Barcelona, marcados por Memphis Depay de penalti al 6 de juego y por Luuk De Jong al minuto 14, se definen como auténticos regalos de la defensa granota, fruto de la desconcentración y de la falta de dinamismo. A partir de ahí, psicológicamente hablando, el partido llegó a su fin.
Todo lo que hizo el Levante en el campo y Paco López desde el banquillo fueron ejercicios de banalidad y futilidad, es muy triste mencionarlo de ese modo, pero si un servidor lo expresase por escrito de otra forma estaría mintiendo como un bellaco. Si no fuese por Aitor, con dos paradones, y por los propios fallos culés, estaríamos hablando de un resultado con el doble de goles o directamente para los anales de la historia. Mucho se tendrá que hablar en Orriols porque ya no se trata de que alguna tecla falle puntualmente, esto consiste en que el piano está destrozado y los instrumentos o se reparan o se reemplazan. La indirecta para un Paco López al que el Levante UD debe un montón está servida y la gente detractora del de Silla continúa ganando terreno.
Ahora bien, lo peor de todo es que por primera vez en varios años el Levante se ha ganado a pulso ser etiquetado como uno de los candidatos más que claros en poder sufrir el descenso a Segunda División. No se puede calificar de otra manera a un equipo al que no le sale nada, o mejor dicho, le salen muchas cosas, pero todas ellas muy mal. Solamente queda recurrir a precedentes, como es la muy recordada temporada 2010-2011. Un Levante UD recién ascendido terminó la primera vuelta colista, pero remontó el vuelo de tal manera que incluso sembró dudas sobre si podría optar a puestos UEFA.
Sin embargo, en aquel entonces el Míster era Luis García Plaza, un entrenador cuyo estilo aportaba condición física suficiente como para que la gasolina no faltase, y ahora no parece ni mucho menos ese caso. Paco López tiene otra clase de visión y durante varias temporadas le ha ido como anillo al dedo al Levante UD, no obstante, para bien y para mal, en el fútbol todo es caduco. ¿Realmente Paco López ha agotado sus reservas por y para este equipo? ¿Ha llegado el momento de iniciar otro ciclo?
Es demasiado pronto para esa tercera pregunta ¿El Levante UD en sí ha agotado este ciclo en Primera División y debe descender para empezar de nuevo en Segunda División? Casi mejor concentrarse en un presente que ya de por sí pinta fatal. Mucho ojo a esta próxima entresemana porque las conversaciones en Orriols pueden ser muy llamativas. En cualquier caso, hay que seguir apoyando sin condiciones a este equipo, es el que hay.
MACHO LEVANTE