Hasta el final es posible, al menos para salvar un punto, y el Valencia CF lo demostró ante un rival directo como es el Athletic Club de Bilbao de un Marcelino que regresaba a la que no hace mucho fue su casa durante dos temporadas seguidas. Mestalla se la tenía jurada con razón al máximo accionista durante años y en los últimos instantes de partido se pudo escuchar a la perfección «Peter vete ya». La Familia Valencianista ha hablado en un partido donde quizás su equipo no logró obtener el mejor resultado, pero tampoco merecía la tercera derrota consecutiva y total en Liga. 1-1 entre dos bloques que demuestran tener muchas tablas para competir por plazas UEFA.
Los dos equipos sabían de donde venían y qué se jugaban, por lo tanto respondieron a la llamada del verde ofreciendo una primera parte muy equilibrada. Iñaki Williams celebró su partido 202 consecutivo, igualando con ello a Larrañaga de la Real Sociedad, protagonizando la primera ocasión del partido al minuto 5. Su balón se marcho rozando el palo ante un Vencedor que estuvo lento. Respondía el Valencia al 11 de encuentro con un centro de Lato al que Musah no pudo llegar por muy poco. Un minuto después el propio Lato cometió un error de bulto que Berenguer no supo aprovechar. Al 14 de juego Musah se marcó un jugadón rompiendo a Balenziaga y lanzando a portería, pero Unai Simón estaba en su sitio. Toma y daca en Mestalla.
Antes de la primera pausa para la hidratación probó fortuna Maxi Gómez para el Valencia, no obstante Íñigo Martínez tenía otros planes y le salieron mejor al desviar el esférico. El mini parón le sentó mejor a un Athletic que no marcó en el 42 y en el tiempo de descuento de milagro. Iñaki Williams no acertó en su ocasión y más tarde Íñigo Martínez mandó el cuero arriba. Los Che seguían conservando su buena voluntad, pero los Leones empezaban a rugir.
La segunda mitad confirmó lo visto en los últimos minutos de la primera. El Athletic Club de Bilbao era quien más claras tenía las ideas. Y eso que Daniel Wass estrelló el balón en la madera en el minuto 53, pero aún y así cada vez que los de Marcelino llegaban al área valencianista los de Pepe Bordalás se las debían componer con una defensa que empezaba a mostrar fisuras. Al 65 Gabriel Paulista salvó el tanto bilbaíno, pero en el minuto 69 nadie pudo evitar que Íñigo Martínez se elevara y marcase de cabeza tras un balón colgado por Alex Berenguer. 0-1 y el peligro de la tercera derrota seguida planeó por Mestalla, un palo que habría sido muy doloroso.
Pero este Valencia está entrenado por Pepe Bordalás y eso quiere decir que no se va a rendir. Se creció el conjunto local acumulando llegadas y haciendo retroceder a un Athletic que no renunció a las contras y manejaba con mucha inteligencia el choque. Las cosas parecían ponerse imposibles para los locales cuando al minuto 82 Maxi Gómez veía la segunda amarilla y era expulsado. Sin embargo, el Valencia cree hasta el final, y en una jugada hilada por Hugo Guillamón y Gonçalo Guedes, este último sirvió para que Marcos André llegase desde atrás y fusilara a Unai Simón. 1-1 merecido. La tuvo el Athletic para provocar un bajón psicológico en Mestalla, pero Jasper Cillessen ha vuelto para decirle a Giorgi Mamardashvili que el puesto de guardameta Che puede ser discutible.
No pudo ganar, obviamente esa es una mala noticia, pero tampoco perdió. Con este Valencia CF merece la pena ver el vaso medio lleno. Era un rival directo, la oportunidad de reencontrarse con la victoria y reclamar más que nunca un sitio entre los claros candidatos a plazas UEFA, pero precisamente en eso consiste esta clase de partidos, en la igualdad. Ambos estuvieron muy parejos y gozaron de oportunidades para poder ganar, pero al mismo tiempo pudieron haber perdido y lo saben. Justo empate para un Valencia que recupera las buenas sensaciones de los primeros partidos. Los de Mestalla demuestran que los puestos UEFA sí pueden ser su liga. El resto consiste en seguir trabajando para que lo próximo en recuperarse sea la victoria.