No ha sido casualidad que se anunciara para estos días tormentas fuertes en la Comunidad Valenciana, vaya si han llegado y la más gorda de todas se ha instalado en la Capital del Turia, concretamente en Orriols. El Levante UD sucumbió 0-2 frente a un Celta de Vigo que se encontró con dos regalos más típicos de la Navidad que de un partido de fútbol serio. Un par de clamorosos errores de Rober Pier y Rubén Vezo condenaron en los minutos 66 y 85 a los de Paco López. Iago Aspas y Brais Méndez fueron los ejecutores y Santi Mina asistente por doble partida.
Este Levante pinta mal, muy mal. En un partido que podría haber servido para empezar a reflotar la situación, a los granotas les pesó la vida y a la afición se le fue al traste la paciencia para con su equipo. Hacía mucho tiempo que la gente no abandonaba el Ciutat en masa y fue lo que pasó. Quienes se molestaron en acudir al Estadio a las 22:00, entresemana y a sabiendas de que el Miércoles no es un día festivo se deben sentir engañados con bastantes motivos. El Levante por no tener no tuvo ni alma. Mucho ojo porque a este paso incluso el tiempo puede acabar por dar la razón a la gente detractora de Paco López, cuando lo normal hasta ahora era que el de Silla acabase triunfante en esta clase de batallas.
Muy poco que contar en un partido donde al minuto 66 Rober Pier se durmió, Santi Mina le robó el cuero, cedió para Iago Aspas y el 10 celtarra la puso dentro. 0-1 en el marcador. En la primera mitad tan sólo Pablo Martínez asomó la bota para los granotas, pero en el segundo periodo Roger Martí hizo lo que no suele, perdonar el primero del partido tras una gran jugada entre el propio Pablo Martínez y Morales. Eso ya de por sí trajo señales inequívocas, el Levante caminaba sobre el alambre, y al final se cayó del mismo con el primer tanto de los de Eduardo Coudet.
El Celta acertaba, el Levante fallaba incluso desde los once metros. Roger Martí volvió a pringarla y en una de sus especialidades, los penaltis. Era la penúltima señal de catástrofe, pues la última la debía enviar un central. Rober Pier ya lo había hecho con anterioridad, de manera que en la siguiente ocasión le tocó el turno a Rubén Vezo. Pérdida absurda del número 14 granota, Brais Méndez recoge el balón, torea a Enric Franquesa y marca por el palo corto. Golazo y 0-2, el fin del relato ya había llegado antes y fue el Levante UD quien lo escribió.
Crisis. Es la palabra que define la situación granota. Incluso a Paco López se le empieza a agotar el crédito. Quico Catalán, además de reconocer que en estos últimos meses la gestión no ha sido del todo buena y por primera vez en mucho tiempo el Levante registrará pérdidas, afirma mantener la plena confianza en Paco López, eso dice el Presidente de puertas afuera. Caso aparte qué se pueda cocinar dentro. ¿Y si realmente ha llegado el momento de que el Levante UD empiece otra vez de cero y sea entrenado por alguien que transmita un estilo mucho más físico? No habría problema en lo otro, estos jugadores saben mover muy bien la pelota, pero el bloque se empieza a construir desde abajo y por esa zona los ladrillos parecen defectuosos.
Ocurra lo que ocurra, o si no ocurre nada durante estos próximos días, hay algo que debe constar en acta, y es que a Paco López el levantinismo solamente le debe estar agradecido. Han habido momentos sencillamente históricos en las temporadas donde ha ejercido como entrenador, empezando por el hecho de acumular más temporadas en Primera División para la historia del club. Independientemente de que esta última y desastrosa derrota pueda significar un ultimátum, su marcha, o prosiga en el banquillo granota, para Paco López sólo puede haber un sitio privilegiado en la lista de entrenadores que han pasado por Orriols.
Más allá de eso, la realidad es tan clara como horrible, el Levante UD esta KO, no alza la cabeza, tiene el piano oxidado y por consiguiente su melodía ensordece o da ganas de llorar. Las soluciones ya se han mencionado en crónicas anteriores, seguir trabajando, recuperar la ilusión y las ganas, tener concentración y confianza en lo que se hace. Las tormentas mejor ahora que después. Por lo demás, hay que animar al entrenador, y desde luego a estos jugadores, pues son los que el Levante UD tiene. O enderezan ellos el buque o nadie lo hará.
MACHO LEVANTE