Cuatro jornadas, cero victorias, el Levante UD no sembraba tantas dudas en un comienzo liguero desde hacía años. Las malas noticas fueron un montón, desde el mal juego del equipo, pasando por la lesión de Campaña, siguiendo por la inoperancia de Morales hasta llegar a un nuevo 1-1 que sirve igual que el obtenido en la primera jornada, es decir para nada. El Rayo Vallecano sacó los colores al conjunto de Paco López dominando el partido en casi todo momento, mención especial para una segunda mitad en la que el Levante ni existió. El camino de espinas es cada vez más visible. Menos mal que en el Ciutat se sabe de sobra lo que significa sufrir y la consigna es la misma si hay que elegir, mal comienzo y buen final.
El Rayo Vallecano fue quien dispuso de las ocasiones más claras en la primera mitad, pero Aitor es un portero milagro, a los palos no les gustan los goles y no siempre un atacante acierta. Entre unas cosas y otras el 0-0 proseguía en el electrónico. Hasta que llegó el minuto 38 y medio de encuentro. El Levante colgó una falta al área y Pathé Ciss sacó el brazo a pasear de una manera absurda. Penalti claro, gol de Roger para sumar su segundo tanto en liga y un 1-0 para el Levante que no hacía justicia a lo visto.
En la segunda parte se cumplió el dicho «Tanto va el cántaro a la fuente»… sólo existió un equipo y ese fue el Rayo Vallecano. Por justicia cósmica el bloque entrenado por Andoni Iraola no merecía perder el choque. El palo se interpuso en el camino de Nteka al minuto 57 y los rayistas acumulaban llegada tras llegada ante un Levante que ya había sembrado dudas en el primer tiempo, pero que en el segundo dejó claro que no le salen las cosas y se le acaba fundiendo la bombilla. Siempre hay alguna tecla que falla en defensa y o en ataque. Solamente se libraron Aitor, Clerc, Melero y un Pepelu que fue ovacionado al entrar en el terreno de juego. Los granotas no terminan de hallar el equilibrio perdido y centrarse del todo a la hora de defender. Cuanta faena hay por delante.
Al final el Rayo Vallecano empató por medio de Sergi Guardiola un partido que en lo que respecta a dominio, ocasiones y voluntad habría merecido ganar por goleada, pero el fútbol es caprichoso y ha querido que el Levante sume su tercer punto. Tres de doce posibles, se puede llegar a disculpar en lo que respecta al Real Madrid y a la Real Sociedad, pero ante el Cádiz y frente al Rayo Vallecano se tenía que ganar y no ha sido así. Un signo inequívoco de que el Levante ha empezado el curso transmitiendo muy poca fiabilidad.
Queda el consuelo de que la mejoría puede ser de notable alto, aún más si se tiene en cuenta que 34 partidos es una cantidad enorme y en una sola temporada de liga el fútbol da muchas vueltas. Ahora bien, a día de hoy los defectos siguen eclipsando a las virtudes, la concentración tiene que ser aún mayor y desde luego la actitud mucho más inspiradora que en este último partido. El Levante UD tiene un somnífero inyectado en vena que dura ya demasiado tiempo, es hora de despertar. Toca resetear para recuperar esas ganas en el verde. Acto seguido lo demás, que es mucho, pero tiene arreglo.
MACHO LEVANTE