Una frase que representa una verdad como un templo. Pues un servidor ha estado allí y es testigo. La belleza de Italia en muchísimos sentidos habla por sí sola. Enamora. Pues ahora, dicha frase será la que futbolísticamente hablando reine en el Viejo Continente durante los próximos cuatro años, cuanto menos. Hace un mes se presentaba causando sensación, cuando concluía La Fase de Grupos mandaba un serio mensaje de aviso a todas sus competidoras y ahora, treinta días más tarde, alza en pleno Estadio de Wembley de Londres la que es su segunda Eurocopa. Por si fuera poco su última víctima fue nada menos que Inglaterra, la selección que mora en tan majestuoso Estadio. Lo ha logrado, Italia es la campeona de la Eurocopa 2020.
No podía ser de otra forma. Con una tanda de penaltis que ha demostrado que un montón de selecciones no han dado su brazo a torcer ni en el tiempo de la prórroga, con lo que ha habido que recurrir al método más cruel e imprevisible de todos, los lanzamientos desde los once metros. En la última tanda del torneo, Donnarumma se erigió como el gran héroe de La Azzurra deteniendo nada menos que tres penaltis a Rashford, Sancho y Saka. La Italia de Roberto Mancini triunfaba y el delirio se apoderaba de uno de esos países donde la historia y el arte son algo eterno, al igual que la pasión que sienten y respiran sus habitantes por el Deporte Rey.
Se debe empezar por el propio seleccionador, un Roberto Mancini que ha dotado a La Azzurra de buen fútbol a base de dinamismo, calidad, transiciones rápidas, táctica, paciencia, capacidad de sufrimiento, la conservación de ese nivel defensivo tan tradicional del que esta selección siempre hace gala, y logrando que sus jugadores tengan una enorme armonía en el verde. Un entrenador que merece todos los aplausos y elogios. Roberto Mancini es historia viva de Italia. Al igual que todo su cuerpo técnico y preparadores. Ahí está también un gran ayudante y asistente de la selección como es Alberico Evani.
Y desde luego, el gran núcleo lo constituyen aquellos jugadores responsables de que la bandera de Italia hondee en lo más alto de Europa. Un combinado que desde el principio del torneo ha causado una gran sensación y que al final, aunque haya tenido que superar los dos últimos escollos mediante la tanda de penaltis, ha encontrado el justo premio a su buen juego y valentía sobre el verde. Donnarumma, Spinazzola, Bonucci, Chiellini, Emerson, Di Lorenzo, Verratti, Jorginho, Barella, Immobile, Insigne, Chiesa, Locatelli, Berardi, Cristante, Bernardeschi, Belotti, Pessina o Bastoni. Más todos los que quedan. Por encima de cualquier individualidad, han hecho de Italia un grupo muy unido y han llegado juntos hasta el final, hasta poner al Estadio de Wembley, a Londres, a su rival la selección de Inglaterra y a toda Europa a sus pies. Italia reina.
Naturalmente que el ascenso a su reinado iba a ser de todo menos fácil y confortable. Aguardaba la Inglaterra de Gareth Southgate, otra selección que se ha ganado el respeto de Europa y el mundo. The Three Lions tienen mucho presente. Además de futuro para rato. Los Saka, Sancho, Rashford, Sterling, Grealish, Mount, Phillips, Calvert-Lewin o Bellingham, son jugadores que prometen una década muy recordada. Tal vez en este caso lo mejor pueda haber sido que antes de ganar se apliquen el cuento de aspirar a perder, pues no todo van a ser alegrías y precisamente los tres primeros nombrados, Rashford, Sancho y Saka, ya lo han sufrido en carne propia. Esto les hará madurar todavía más, toda la selección de Inglaterra se lleva una gran experiencia con la que puede volver mucho más poderosa.
Si no hubiese sido por lo acontecido en el minuto 2 de partido y muy poco más, el primer tiempo habría pasado con más pena que gloria. Las ocasiones claras se contaron con los dedos de una mano. Pese a ello, se olía, percibía y saboreaba el aroma de toda una Final de la Eurocopa. Es justo decir que Inglaterra estuvo más inspirada en la primera mitad, a Italia le costó bastante entrar en el partido y más aún con lo que sucedió en el minuto nombrado con anterioridad en este mismo párrafo. Trippier y Walker combinaron con maestría por la derecha, el dorsal 12 cambió de banda con total precisión y Luke Shaw desde la izquierda batió a Donnarumma. 0-1 para Inglaterra ante el delirio inglés y la caída de moral italiana.
Durante el resto de la primera mitad, Inglaterra prácticamente vivió muy cómoda y sin agobios. A Italia le costaba Dios y ayuda generar jugadas que desprendieran peligro para las inmediaciones de Pickford. Insigne fue el jugador que más peligro creo por parte de La Azzurra de Roberto Mancini, pero ni su lanzamiento de falta directa al minuto 7, ni su intento de remate repelido por la defensa inglesa en el 46, supusieron mayor complicación para el meta de Inglaterra. The Three Lions pudieron liarla más aún al 33 de juego, en una jugada preciosa entre Harry Kane, Mount y Sterling, no obstante, la asistencia del número 19 inglés a su compañero con el dorsal 10 a la espalda, fue rechazada por la defensa italiana. Aún y así, en los últimos diez minutos, se empezó a ver a una Italia paulatinamente más enchufada.
El segundo tiempo confirmó la reacción del combinado de Roberto Mancini. Insigne por dos veces tuvo el gol y falló por muy poco. Primero con otra falta directa en el minuto 50 y con el cuero lamiendo el larguero. Al 56 el centro chut del dorsal 10 de Italia obligó a Pickford a lucirse. Empezaba otro panorama, la selección de Gareth Southgate ya no parecía tener la fluidez del primer periodo, y eso que Donnarumma se tuvo que lucir ante un remate de cabeza de Stones tras un córner botado por Trippier.
Sin embargo, nadie de Inglaterra pudo evitar lo que sucedió en el minuto 67 de partido. Italia no solamente es capaz de jugar al fútbol a un gran nivel, sino que sigue siendo esa selección a la que si le concedes un rechace, lo transforma en ocasión manifiesta. Imagínate lo que puede hacer si se encuentra con tres. Justo lo que hizo Bonucci, batir a Pickford y colocar un justo 1-1 en el electrónico después de cazar el tercer rechace. Un nuevo partido empezaba e Italia estaba en su salsa.
Pudo marcar La Azzurra de Roberto Mancini al 72 y al 74, sin embargo, ni Berardi ni Cristante lograron estar finos de cara a puerta. Inglaterra trató de reaccionar y equilibrar la balanza volviendo a trenzar jugadas como las de la primera mitad. Fue entonces cuando el ritmo de los últimos compases del segundo tiempo fue bruscamente interrumpido por un espontaneo. Corría el minuto 86.
Una matrícula de honor para la realización, pues no enfocó en ningún momento a ese infeliz, que solamente puede ser calificado de gentuza, dado que si se actúa así únicamente es por maldad y nada más. Un cero a la seguridad del Estadio, y hablamos de Wembley. Si queremos que esta clase de sujetos dejen de tener sitio en un deporte como el Fútbol, que pretende ser un ejemplo para todo el mundo, hay que ponerse las pilas en estos asuntos. Repito, no hablamos de un campo cualquiera, sino del Estadio de Wembley, una cancha top.
Ambas selecciones, viendo que el ritmo se había cortado de golpe y porrazo, hicieron lo más sensato, ahorrar fuerzas y tratar de resolver la cita más importante de la Eurocopa 2020 en una prórroga en la que ninguna de las dos tuvo la puntería requerida. Sterling y Phillips dispusieron de las dos primeras para Inglaterra al 95 y 96. En el minuto 103, Bernardeschi no pudo ser más rápido que un genial Pickford y aprovechar un centro medido de Emerson desde la parte izquierda. Lo volvía a intentar el dorsal 20 para Italia al 106 de encuentro, pero Pickford no estaba para esas. La última clara llegó al 107 por parte de Inglaterra. Harry Kane puso un balón fenomenal a Stones, pero Donnarumma adivinó las intenciones y sus velocidad sobresalió por encima de la del dorsal 5 de The Three Lions. Para cuando llegó el minuto 120, las dos selecciones ya tenían asumido qué tocaba, y el córner de Italia no tuvo consecuencias.
Sí la tuvieron los lanzamientos desde el punto de penalti. Porque apareció un héroe con guantes. Donnarumma agarró el protagonismo en la tanda arruinando los tres últimos intentos ingleses. Rashford, Sancho y Saka vieron como el cancerbero italiano justificaba el haberse convertido en uno de los mejores porteros del mundo entero. Gracias al dorsal 21 de La Azzurra, el combinado de Roberto Mancini no acusó los fallos de Belotti y Jorginho. La selección de Gareth Southgate acabó con tres de sus grandes perlas de presente y aún más futuro experimentando el triste sabor de la derrota en plena orilla. Y en el mismo Estadio de Wembley. Inglaterra tiene delante suya una década enormemente prometedora, pero tendrá que esperar.
Se acababa la Eurocopa 2020 y esta anunciaba que tras un mes de competición, la gloria y el cetro del Viejo Continente pertenecen a Italia. Así será cuanto menos durante cuatro años. La Azzurra se lo ha ganado por su combinación de virtudes y elementos, y aunque haya tenido que recurrir a la tanda de penaltis, vale igual. Esto consiste en introducir la pelota entre los tres palos de la portería rival. A la hora de la verdad, nadie lo ha logrado como Italia.
La vittoria è molto bella e anche Italia.