La Eurocopa 2020 registró su primer gran mazazo en los Octavos de Final, en el Estadio Puskás Arena. La República Checa es ya una revelación manifiesta del torneo. El combinado dirigido por Jaroslav Silhavy apeó a Países Bajos derrotándola por 0-2. Dos nombres propios, Holes, héroe de los checos con un gol y una asistencia, y De Ligt villano absoluto para Países Bajos por la mano absurda que cometió en una ocasión manifiesta de gol para la República Checa. Merecida expulsión para el dorsal 3 neerlandés, que tendrá mucho en lo que pensar. Su tontería provocó que los suyos lo pagaran. Se acabó la Eurocopa para la selección de Frank De Boer. Por contra, la República Checa accede a los Cuartos de Final firmando una participación admirable.
Países Bajos nunca pudo tener el control del partido, Los Národní salieron con un plan ensayado y memorizado, fueron de menos a más y acabaron por tener las más claras de la primera mitad. Al aviso en el segundo 42 de La Naranja Mecánica por medio de Dumfries, cuyo pase no pudo ser cazado por Depay. Respondieron los checos con un lanzamiento que se marchó fuera. En el minuto 7 De Ligt remató sin ángulo un saque de esquina y Países Bajos se quedó a casi nada de marcar. La selección de Frank De Boer no estaba cómoda, pero lograba llegadas, y tuvo su ocasión más clara al 12 de partido. Dumfries sorteó a Vaclik con un autopase de cabeza y disparó, pero Celustka impidió el tanto. Al 15 fue la República Checa la que armó una buena contra, pero en esos momentos De Ligt era amo y señor atrás.
En el minuto 17 Países Bajos tuvo otra llegada, pero República Checa estaba muy bien posicionada, sabía qué tenía que hacer, además de cuando y cómo, y cada vez que encontraba el hueco también trataba de morder. En el 21 no se adelantó en el marcador porque así lo quiso el destino. La selección de Jaroslav Silhavy labró un jugadón desde la parte derecha, logró centrar, Soucek remató y la pelota pasó muy cerca del palo derecho de un Stekelenburg batido. La tuvieron Los Národní. Ninguna de las dos selecciones lograba hacerse con el dominio del encuentro. Por parte de Países Bajos ninguna noticia de De Jong ni tampoco de Wijnaldum, lo mismo vale para De Roon. Solamente Dumfries y Depay parecían llevar el ritmo adecuado y ni ellos dos fueron suficientes ante una República Checa cuyo plan, a falta de sorprender con un gol, era perfecto.
En el minuto 37 De Ligt evitó que Barak abriese el marcador. Tras una gran jugada de ataque por parte de la selección checa, el dorsal 7 de Los Národní se dispuso a rematar la faena, pero la bota del central neerlandés fue salvadora. La tuvo de nuevo República Checa. A pesar de que Dumfries y Depay se bastaban solos para liarla, Países Bajos no tenía para nada las ideas claras en ataque, los checos daban más sensación de tener la bombilla mejor encendida. El descanso arribó con todo por decidir en un partido donde ninguna de las dos selecciones lograba hacerse con los mandos, lo que resultaba un problema mayor para Países Bajos.
Nada nuevo bajo el sol en la reanudación. La Naranja Mecánica seguía con la brújula estropeada. Se demostró al 49 de partido, cuando en una contra que podía llevar mucho peligro Dumfries envió un melón a Wijnaldum. Al 51 Vaclik fue el héroe, La Naranja Mecánica al fin lo hizo bien, pero el guardameta checo le sacó a Malen un mano a mano de forma espectacular. Fue el jugadón que precedió a un momento trascendental.
La República Checa logró construir una jugada manifiesta de gol, Masopust avanzaba para chutar o dar el pase de la muerte para Patrick Schick, se olía y palpaba el primero de los checos. Sin embargo, apareció De Ligt para tocar deliberadamente el balón con la mano siendo el último hombre. Quizás el dorsal 3 neerlandés creyó que obraba bien, pero nada más lejos de la realidad se convirtió en el malo de la historia. Su merecida expulsión fue un antes y un después.
Sin con 11 contra 11 Países Bajos no se acababa de encontrar, con un jugador menos empezó su debacle, incluido el banquillo. Frank De Boer, obviamente creyendo también que era lo mejor para su selección, sacó al campo a Quincy Promes y quitó a Malen. Mucho más podría haber hecho el dorsal 18 en el resto del partido, pero se marchó en el minuto 57, de modo que ya nunca lo sabremos. La actuación de Quincy Promes se resume en tres palabras, torpeza tras torpeza. Al minuto 64 Dumfries tuvo que hacer de De Ligt y salvar un gol cantado de Kaderabek. Fue lo último que pudo hacer Países Bajos para posponer lo inevitable.
Al minuto 68 Barak sacó una falta desde la parte derecha, Kalas saltó como si quisiera tocar las nubes, cabeceó hacia Holes y el número 9 de la República Checa lograba también con la cabeza el 0-1. Merecido premio para Los Národní. Ni siquiera la pausa de hidratación hizo efecto en Países Bajos. No habían logrado tener claras las cosas en la primera mitad y en el segundo tiempo el varapalo era muy fuerte. República Checa lo tenía en sus manos, o en sus botas en este caso.
Al 80 de partido se acabó el relato. Vaclik sacó en largo desde su portería, Países Bajos despejó, Holes fue más astuto y hábil que nadie y se llevó el cuero marcándose una carrera de atleta, llegó hasta la línea de fondo, vio a Patrick Schick, le sirvió el esférico y el dorsal 10 de República Checa anotó su cuarto gol en el torneo y el 0-2 para su selección. El combinado de Jaroslav Silhavy lo lograba. Pudieron haber marcado un tercero Los Národní, pero Barak decidió arañar más segundos al crono en vez de encarar a un Stekelenburg que tuvo mucha culpa del primer gol por su media salida en falso. Además de que en el minuto 66 cometió otra pifia provocando un córner a favor de República Checa. Triste despedida del histórico meta neerlandés.
En el Fútbol no hay piedad para nadie, quien marca gana y suele lograrlo quien tiene las ideas más claras. Desde el principio esa selección fue la República Checa. No permitió a Países Bajos dominar el encuentro durante la primera mitad y tuvo las dos más claras en sus botas. En el segundo periodo encontró un aliado inesperado en De Ligt. Sin embargo, Los Národní disfrutaban en ese momento de una jugada que a buen seguro podría haber supuesto el primer tanto para ellos. República Checa supo leer bastante mejor el partido en el Puskás Arena y es por eso que, ya sea con todos en el verde o con uno más, ha merecido esta gesta. Se la ha currado.
Países Bajos nunca logró estar del todo a la altura y su eliminación supone el primer mazazo de la Eurocopa 2020. Aunque conociendo a esta República Checa no resulta del todo extraño. Se acabó la andadura de La Naranja Mecánica en este torneo, tendrán que esperar. República Checa avanza con paso firme y ya es cuartofinalista. El espíritu de 1996 y la legendaria machada que Grecia hizo en el 2004 empiezan a planear. República Checa va en serio y sus opciones de llegar a las Semifinales son altas.