CUANDO EL DIABLO PASA LA FACTURA

Lo dice la eterna canción de Dúo Dinámico, Resistiré, y con mucha razón. En el momento en que El Diablo pase la factura hay consecuencias. Las hubo para una Dinamarca que no ha tenido la suerte de cara en esta Eurocopa, que hizo un partido admirable en honor de Christian Eriksen y que jamás se rindió. Sin embargo, por algo llaman a Bélgica Los Diablos Rojos. No importó que La Dinamita se adelantara con un gol psicológico, tampoco las veces en las que intentase ampliar su ventaja y ni siquiera que el combinado de Roberto Martínez mostrara una imagen inoperante durante 45 minutos.

Cuando Bélgica saca el genio que tiene se demuestra que esta selección necesita poquísimo para trenzar jugadas de calidad mundial y echar por tierra el trabajo de su oponente. La selección danesa, dirigida por Kasper Hjulmand, lo vivió en carne propia. 1-2 a favor de los belgas con una remontada a base de casta y calidad de las que enganchan, Dinamarca prácticamente fuera del torneo y Los Diablos Rojos vuelven a dejar bien claro que les sobran cualidades para alzarse con el triunfo final en esta competición.

Conste en acta, la frase de la canción Resistiré es «Cuando el Diablo pase la factura», casi casi la del titular de esta crónica, pero es que Dinamarca no solamente resistió todo el tiempo desde que se vio por debajo en el electrónico, buscando ese gol del empate que nunca llegaría, sino que en la primera parte dio una lección de fútbol. Se adelantó pronto en el marcador, no bajó el ritmo, buscó sentenciar por la vía rápida y no concedía ni la menor tregua o respiro a una Bélgica que apenas fue consciente de qué partido tan importante estaba jugando.

La selección de Kasper Hjulmand hizo todo eso durante casi una hora de encuentro y cuando Bélgica sacó a pasear sus galas, trató de hallar un segundo tanto que al menos le otorgase el empate. Fue imposible. El Fútbol le debe una a Dinamarca, la suerte le ha dado la espalda por completo en la Eurocopa 2020. ¿Qué más se puede hacer para ganar un partido? Poco o nada, así de simple. No obstante ya se sabe, antes de ver las mayores alegrías en un torneo tan fantástico como este, se deben contemplar muchas tristezas.

Comenzó Dinamarca como una flecha, imprimiéndole al partido un ritmo voraz y fruto de ese esfuerzo y voluntad llegó el 1-0 para La Dinamita al minuto 2 de encuentro. Una empanada Bélgica cometió la pifió de bulto en la salida del balón, Hojberg fue más listo que nadie y robó el esférico, asistió a Yussuf Poulsen y el dorsal 20 danés marcó el que se ha convertido en el segundo tanto más tempranero en la historia de la Eurocopa, solamente superado por el que marcó en su día Dymitri Kirichenko en la edición del año 2004, por parte de Rusia frente a Grecia a los 67 segundos.

Dinamarca no se conformó con el 1-0, acumuló llegadas durante toda la primera mitad sobre el área de una Bélgica que no encajó el gol precisamente del mejor modo. Los Diablos Rojos de Roberto Martínez eran incapaces de reaccionar. A los 5 minutos Maehle protagonizó una jugada individual dejando sentados a dos contrarios, pero no pudo lanzar a portería. Al 6 de partido el propio Maehle centraba y Wass remataba libre de marca, pero su remate no llevaba la potencia suficiente y Courtois atajó sin problemas. Al 10 de choque Hojbjerg buscó a Braithwaite con un centro que le salió demasiado largo. Avisaba sin parar Dinamarca buscando el segundo.

Precisamente en el minuto 10 se vivió un momento precioso, el homenaje a Christian Eriksen. Un aplauso inmenso para todas las personas del estadio, maravilloso instante. Se reanudó el encuentro y todo igual, Bélgica no sabía ni dar varios pases seguidos, estaba dormida. Al minuto 14 Braithwaite lo hizo todo bien, le ganó la carrera a Vertonghen, llegó hasta la línea de fondo, rompió y centró, pero su asistencia no fue rematada por nadie. En el 16 Braithwaite volvió a participar, esta vez rematando forzado un centro de Maehle. El acoso de Dinamarca a Bélgica no paraba. Ni siquiera Carrasco y Lukaku podían encontrarse, la zaga danesa les tenía bien vigilados, como se demostró al 21 de juego.

En el minuto 27 Wass quiso culminar una gran jugada de La Dinamita con un trallazo desde 35 metros de distancia, pero el balón se fue alto. Nada de lo que trataba de hacer Bélgica funcionó. La defensa de la selección dirigida por Kasper Hjulmand calculaba muy bien. Las últimas dos claras para Dinamarca llegaron al 34 de partido, con Damsgaard como protagonista. El dorsal 14 primero centró, pero la defensa belga pudo despejar. Acto seguido se sacó un zurdazo que no se estrelló en el palo de milagro. Esa fue la última jugada de peligro antes del descanso.

En la segunda parte Dinamarca estaba dispuesta a proseguir con el mismo plan, no conceder respiro a Bélgica y tratar de encontrar ese segundo gol que le concediera una supuesta calma. Sin embargo, Los Diablos Rojos metieron desde el inicio de la reanudación a uno de los dos jugadores que cambiaron el curso del partido, Kevin De Bruyne. Si este chaval con el dorsal 7 a la espalda está en forma, problemas serios para el rival. Fue lo que le ocurrió a Dinamarca y se vio al 54 de partido. Lukaku, como despertando de golpe, arrancó, nadie pudo frenarlo, cedió para Kevin De Bruyne y el 7 belga se sacó de la chistera una asistencia de talla mundial ante toda la defensa danesa que llegó hasta Thorgan Hazard. El número 16 de Los Diablos Rojos solamente tuvo que empujar a placer el 1-1. Cambio de tornas.

Es lo que tiene esta Bélgica, la selección de Roberto Martínez pasa la factura y te la hace pagar. Dinamarca lo vivió, pues no pudo ni empatarle a Finlandia y tampoco remató a su última rival en una primera parte donde La Dinamita hizo las cosas muy bien. Ante una contrincante de semejante calibre el precio es muy alto. Con la entrada de Kevin De Bruyne se comprobó, pero aún quedaba otra señal inequívoca. Roberto Martínez quitó del terreno de juego a Carrasco y a Dendoncker para dar entrada a Witsel y nada menos que a Eden Hazard. Era el minuto 59 de partido. Dinamarca no bajaba el ritmo y mantenía esas ganas y esa voluntad del inicio del encuentro, pero algo había cambiado, Bélgica era cada vez más y más reconocible.

Hasta que llegó el minuto 70. Si tres de los mejores futbolistas que hay actualmente juegan en tu selección, ese espectáculo que paraliza el tiempo puede arribar en cualquier instante. Llegó en dicho minuto. Lukaku volvió a galopar, encontró a un Eden Hazard que sirvió un balón de lujo a Kevin De Bruyne y el 7 belga, lejos de pensárselo, sacó un latigazo con la zurda desde fuera del área con el que Kasper Schmeichel no pudo hacer nada. 1-2. Lo de Bélgica es de escándalo, menudos ases del balón tiene y que poco necesita para destrozar el trabajo de casi una hora hecho por su rival.

Dinamarca no se desmoralizó y luchó contra lo imposible. Al 74 Jensen bajó un balón genial para Braithwaite, pero el 9 danés se topó con la intervención heroica de Courtois. Al 77 Braithwaite lo intentaba de nuevo en una jugada individual, dejando sentados a dos contrarios y lanzando a portería, no obstante en esta ocasión fue Alderweireld quien le ganó la partida despejando su remate. No se rendía Dinamarca, no se rendía un Braithwaite que al minuto 83 tuvo otra oportunidad tras centro de Cornelius, pero al 9 de La Dinamita le faltaron centímetros para conectar con el esférico en la misma línea de gol. Lo volvió a intentar Braithwaite, sin embargo, el larguero le privó del gol tras su remate tras el centro de Olsen. Al 90 de partido Jensen probó suerte desde lejos con un disparo que se marchó alto. Lo último desistir, eso pensaba Dinamarca.

La última ocasión para la selección nórdica de Kasper Hjulmand fue un saque de esquina desde la parte derecha en el que incluso Kasper Schmeichel quiso participar, pero fue imposible. Eden Hazard casi hace el tercero, pero Olsen no se lo permitió. Fue el último acto de rebeldía de una Dinamarca que cayó con todos los honores. Muy poco sino nada se le puede reprochar en este partido y en el primero no tuvo la suerte de cara, amen del asunto de fuerza mayor que afectó a Christian Eriksen, a todos sus compañeros de selección y a la gente de bien que ama el fútbol.

El Deporte Rey le debe una bien grande a La Dinamita, pues ha tenido que pagar un alto precio como el ser eliminada de la Eurocopa 2020 con tanta mala fortuna. Para variar vino a pasarle la factura ese Diablo con galones llamado Bélgica, una selección tan maravillosa a la vista como terrible para sus rivales. El combinado entrenado por Roberto Martínez ya está en Octavos de Final y volviendo a mostrar sus muchos y tremendos recursos, entre ellos saber sobreponerse a una pésima primera parte de un partido. Por no hablar de ese triunvirato, Hazard, De Bruyne y Lukaku, cosa fina. Con razón Bélgica impone tamaño respeto.

Publicado por Miguel Ávalos

Saludos, mi nombre es Miguel y es un placer unirme a WordPress. He escogido este sistema porque me gusta mucho escribir y quiero utilizarlo para escribir y publicar diferentes artículos relacionados con el fútbol. La mayor parte estarán destinados a los dos equipos de la Capital del Turia, el Valencia CF y el Levante UD, no obstante también publicaré artículos referentes a otros equipos y competiciones. Espero que todos ellos puedan ser del agrado de quienes los lean. Un cordial saludo.

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