Parece el título de una fábula o un cuento infantil, pero hace referencia a las dos jugadas más influyentes del partido que en el Estadio de San Petersburgo disputaron Finlandia y Rusia. El hombro izquierdo de Pohjampalo estaba adelantado cuando remató el centro de Raital en el minuto 7 de partido. Gol anulado y sigan. En el tiempo de descuento de la primera parte Miranchuk estaba en posición globalmente legal y se sacó un zurdazo impecable para anotar la única diana del encuentro.
Así se resume la fábula entre Finlandia y Rusia. Aparte claro está de que La Sbornaya entrenada por Stanislav Cherchésov fue mucho más inteligente y precisa que Los Búhos Reales de Markku Kanerva. Rusia mereció la victoria. Finlandia dio buena imagen y demostró que puede llegar bastantes veces al área rival, pero el mazazo del fuera de juego, unido a su vista nublada de cara a la resolución de sus ataques, fue demasiado. Por no hablar de que Rusia perdonó varias de libro para haber sentenciado la contienda.
El combinado de Stanislav Cherchésov sabía perfectamente que no podía ni empatar y tenían en cuenta el peligro de su rival, una Finlandia que tras su primera e histórica victoria en la Eurocopa estaba muy motivada. Salieron los rusos a dominar desde el inicio y tuvieron alguna llegada con peligro, pero fue Finlandia la que al minuto 7 logró perforar la red por medio de Pohjanpalo tras centro magnífico de Raitala. Entonces la alegría se transformó en mazazo. El VAR cazó el hombro izquierdo del dorsal 20 de Los Búhos Reales en posición antirreglamentaria. Gol anulado. Los fueras de juego pueden ser unos anti goles terribles, pero existen, es un hecho.
Rusia captó el mensaje aunque al 10 de partido perdonase el primero. Miranchuk se marcó una gran jugada y asistió a Ozdoev, pero este la echó fuera cuando el gol casi se cantaba. En el minuto 13 un Pohjanpalo que quería su gol fue demasiado egoísta y en lugar de dársela a Lod, que estaba solo, decidió acabar él la jugada. Craso error, lo único que logró fue echarla a perder. A los 17 minutos, un providencial Safonov salió con todo para evitar que la jugada de Finlandia significara el primer gol del encuentro. Reaccionó La Sbornaya y al 19 Mario Fernandes no cazó un centro desde la parte izquierda por muy poco. Turno para Finlandia al 20 de partido, Pukki no pudo rematar en la contra que la selección nórdica puso en marcha, la defensa rusa trabajó y le quitó el cuero.
A partir de ese momento, Finlandia empezó a desvanecerse poco a poco y Rusia al contrario, cada vez tenía más presencia en el partido y las acciones de peligro eran suyas. En los minutos 29 y 36 el combinado de Stanislav Cherchésov se quedó muy cerca del gol. Primero combinaron Dzyuba y Ozdoev, pero el primero erró el lanzamiento a portería, y siete minutos más tarde Kuzyaev centró para el remate de Karavaev, pero tampoco el dorsal 4 supo acertar.
Sí lo hizo Miranchuk en el tiempo de descuento, y de qué manera. Finlandia la pifió al sacar el balón desde la defensa, Rusia se lo quedó por medio del autor del gol, que combinó con Dzyuba, este se la devolvió y el número 15 de La Sbornaya golpeó con la zurda clavando el balón en la escuadra. Golazo para el merecido 0-1 y habría llegado la sentencia si Dzyuba no llega a rematar al muñeco un centro desde la banda derecha. Un mazazo aún más gordo para Los Búhos Reales, pues encajaron el gol en el descuento y pudo incluso haber sido peor.
En la segunda mitad se sucedieron las oportunidades para ambas selecciones. Ninguna de ellas perforó la meta contraria, pero Rusia transmitía mucha más seguridad a la hora de llegar a las inmediaciones de Hradecky y finalizar las jugadas de peligro. Finlandia se comportó de manera honorable, pero con mucha ingenuidad a la hora de resolver sus llegadas con un remate a puerta. Pukki pudo marcar para la selección de Markku Kanerva al 48 y medio tras un robo de balón, pero no estuvo acertado. Rusia respondió con un intento de Golovin que pudo haberse convertido en otro golazo, pero su derechazo salió lamiendo el poste derecho. Respondía Finlandia en el minuto 53, pero Safonov le ganó el duelo a Pukki.
Finlandia a partir de ese momento insistió con llegadas en las que Rusia se vio obligada a trabajar duramente en defensa. Los de Markku Kanerva le ponían mucha voluntad, pero el combinado de Stanislav Cherchésov mantuvo su concentración muy a sabiendas de qué significaba esta victoria y los tres puntos para ellos. Aparte de que Rusia ni mucho menos se olvidó de atacar, pues Golovin probó suerte en el 60 y al minuto 65 Zhemaletdinov perdonó la sentencia cruzando el balón en exceso tras una fantástica asistencia de Miranchuk. Poco después lo intentaría Finlandia, pero Kauko tomó la peor decisión posible, lanzando a portería cuando no era el momento y estropeando una llegada muy buena para Los Búhos Reales. Por si fuera poco, Kamara también perdió el balón de la forma más tonta posible en otra llegada de la selección de Markku Kanerva durante el 70 de partido.
Estaba claro que Rusia era la que más claras tenía las cosas frente a una Finlandia que a partir del último cuarto de hora empezó a tirar la toalla. De nuevo los rusos tuvieron una ocasión de oro para sentenciar, pero Hradecky se erigió como protagonista al realizar una espléndida parada ante el disparo de Kuzyaev, que recibió el pase de Dzyuba. Otro intento de Rusia que se perdía en el minuto 72. Zobnin al 86 también disfrutó de su oportunidad, pero Rusia tendría que seguir con un solo gol de ventaja. El último y desesperado intento de Finlandia fue en un centro a balón parado que Arajuuri remató arriba. Tendría la última Rusia, por obra de Zhemaletdinov, pero otra vez La Sbornaya perdonaba un segundo gol que a la postre no le hizo falta.
Ganó merecidamente la más lista de las dos con diferencia. La selección que tuvo las ideas claras en ataque y lograba unas mejores resoluciones en sus jugadas de peligro. Esa fue Rusia. Es cierto que perdonó alguna que otra de libro para sentenciar, asegurarse la victoria y vivir mucho más tranquila, pero nada es gratis y los de Stanislav Cherchésov se mostraron muy seguros durante todo el encuentro. Caso aparte esa zurda mágica de Miranchuk para marcar uno de los golazos del torneo. En cuanto a Finlandia, los de Markku Kanerva dieron buena imagen, pero pecaron de ingenuos y fueron muy sacudidos psicológicamente al ver cómo se anulaba el gol que marcaron al 7 de partido y encajar otro a segundos del descanso. Nada de lo que trataron de hacer los finlandeses sirvió. Ese hombro de Pohjanpalo va a ser muy recordado. Más aún la zurda mágica de Miranchuk, pues valen tres puntos de oro para una Rusia que sigue muy viva.