Arrancó la Eurocopa 2020 y lo hizo con dos ironías, la primera que Italia jugase en calidad de visitante en plena Capital de su país, Roma, la segunda que el primer tanto del torneo fuese un autogol. No en muchas ocasiones se da esa última anécdota. Por lo demás, ganó Italia, ganó el Fútbol. La escuadra de Mancini se marcó un ejemplar partido en donde su veterana y tremenda defensa reposó con la mejor de las fórmulas, atacar, atacar y atacar. Mucha nota deberá tomar Turquía. La selección dirigida por Senol Günes demostró durante una hora que su portería y defensa son para tenerlas en cuenta, pero en el Deporte Rey el Gol es Dios.
Turquía ofreció una imagen pobrísima en ataque durante todo el partido y lo acabó pagando merecidamente. Le costó a Italia, todo sea dicho, pero los muros están para derribarlos y Los Azzurra lo hicieron hasta en tres ocasiones. Demiral con su autogol colaboró sin querer en el primero, Immobile anotó el segundo dejando prácticamente todo visto para sentencia y un incombustible Insigne marcó el tercero tras una pifia del guardameta Çakir. Italia ha vuelto tras tres años de ausencia y nos ha recordado a todo el mundo que es una de esas selecciones que siempre tendrá el cartel de favorita, se le ponga quien se le ponga por delante. Con este 0-3 en el Estadio Olímpico de Roma nos da la prueba.
El partido solamente tuvo un guion. Italia fue dueña y señora del encuentro. Así de simple. Al minuto 2 ya dejó claro su reclamo del dominio del choque con su primera llegada con peligro por la parte derecha. Berardi asistió, pero Immobile no pudo darle el sentido que deseaba al esférico. El resto de la primera parte se resume bien fácil. Italia trataba de llegar, pero, o chocaba contra la muralla turca o debía lanzar desde lejos. Locatelli e Insigne eran todo un dolor de muelas para los defensores de la escuadra de Günes, pero La Azzurra de Mancini no acababa de tener las ideas al cien por cien claras.
En otras palabras, no se movió el marcador porque Italia no estuvo fina y porque Turquía sí sabía hacer algo, defenderse y sacar la pelota desde atrás. A partir de ahí los turcos eran el ejemplo vivo de la inoperancia. Incapaces de generar una sola jugada de ataque que conllevara la más mínima inquietud para esos dos legionarios llamados Bonucci y Chiellini, su nivel ofensivo se traducía en nada. Çalhanoglu se tenía que multiplicar para asegurar varias zonas que no eran la suya y Yilmaz estaba completamente aislado y vendido ante los colosos de la defensa italiana. Las ocasiones del minuto 22 y del 44 fueron las más claras, ambas para Italia, pero Çakir despejó el remate de cabeza de Chiellini e Immobile tiró al muñeco justo antes del descanso.
En el Fútbol se dan toda clase de situaciones, como por ejemplo la del minuto 53. Turquía tuvo la primera de sus tres ocasiones que merecen ser nombradas. Ünder, que había salido al campo en el 46 por Yazici, lanzó, el balón se iba a marchar fuera, pero un porterazo como Donnarumma no hace ninguna concesión. Paradón por bajo y peligro resuelto. Segundos después, Berardi se coló por la banda derecha hasta casi llegar a la línea de fondo, sacó un centro al que Immobile hubiese llegado con total seguridad, pero no le hizo falta marcar al 17 Azzurra en esta ocasión, pues Demiral lo hizo por él y la justicia apareció en el marcador. 0-1 para Italia, la única selección que dio muestras de querer la victoria.
No bajó el ritmo una Italia que llevaba tres años ausente y eso es mucho tiempo para ella. En una nueva jugada, esta vez por la banda izquierda, Spinazzola disparó fuerte, pero algo escorado, y Çakir volvió a salvar a los suyos en el 55 de partido. Al 58 intervino de nuevo despejando un lanzamiento de Locatelli, de lo mejor del partido el dorsal 5 Azzurra. Turquía empezaba a morder la lona ante una Italia muy cómoda y persistente. Y ya se sabe, quien la sigue la consigue. Minuto 66 de partido, Locatelli dispara, Çakir despeja, pero la defensa turca hace aguas y el balón le cae a un Immobile que junto con Insigne fue quien más buscó el gol. El número 17 Azzurra obtuvo su merecido premio colocando el 0-2 y prácticamente la sentencia al choque.
Al 75 de partido Turquía tuvo su segunda de tres ocasiones en más de 90 minutos. Çelik colgó el enésimo balón de los de Senol Günes, Karaman saltó como si tuviese muelles y a punto estuvo de cabecear un balón que si llega a tocar del todo se hubiese alojado dentro. La tuvo ahí Turquía. Sin embargo, fue Italia quien de nuevo hizo justicia a lo visto en el partido en el minuto 79. Pifia de Çakir al sacar de portería, la pelota le llega a Barella, este para Immobile que asiste a un incansable Insigne, que por fin, tras varios intentos, marca su golazo con la diestra y de rosquita. 0-3 y fin del primer relato de la Eurocopa 2020.
Mancini dio entrada a Di Lorenzo, Cristante, Chiesa, Belotti y Bernardeschi respectivamente en lugar de Florenzi, Locatelli, Insigne, Immobile y Berardi. Italia tiene fondo de armario. De nada sirvieron los cambios que Günes introdujo. Ünder, Ayhan, Kahveci y Dervisoglu no aportaron nada saliendo desde el banquillo. Yilmaz tuvo la última clara de Turquía al minuto 92, pero que alguien le diga a Chiellini que no se lance con todo, un fenómeno el dorsal 3 Azzurra.
Italia está de vuelta, con Roberto Mancini al timón y unos jugadores que demostraron en el partido inaugural que La Azzurra en realidad nunca se fue. De hecho, es de las que siempre permanece en el club de las privilegiadas. En su primer partido ha logrado convencer de sobra frente a una Turquía que mantuvo el 0-0 con efectividad durante casi 60 minutos, pero a partir de ahí, incluso su defensa empezó a convertirse en un coladero. El guardameta Çakir fue el mejor del combinado dirigido por Günes y si eso pasa se traduce en problemas. En cuanto a Italia, imposible quedarse con un solo jugador, muchos brillaron y quienes no llegaron a tanto demostraron tener tablas de sobra para ello. Insigne, Locatelli, Immobile, Berardi, Chiellini o Spinazzola, todos ellos destacaron.
Si la Italia de Roberto Mancini va a mostrar este nivel durante La Fase de Grupos mucho ojo, porque habrá quedado claro una vez más que hay selecciones a las que nunca se les debe quitar la etiqueta de favoritas. Los otros dos partidos de La Azzurra dictarán una sentencia aún mayor, pero la carta de presentación ha sido indiscutible. Se echaba de menos a esa Italia eternamente favorita, pues aquí está.