Fue destituido como entrenador del PSG, cogió al Chelsea cuando el mes de Febrero estaba a punto de asomarse en nuestras vidas y esta ha sido su firma en su primera temporada como Míster del Chelsea. Los Blues alzan su segunda Copa de Europa con él a la cabeza y se convierten en los máximos triunfadores del Viejo Continente. 0-1 ganaron a un Manchester City al que no le salió nada. Los de Guardiola, que no habían perdido un solo choque en esta edición de la Champions, vieron truncada su racha en el único partido donde estaba prohibido que algo así ocurriera. La inexperiencia esperaba agazapada a Los Citizens, que en la noche del Sábado 29 de Mayo se convirtieron en presa. El Chelsea es un equipo con el gen ganador y ya tiene dos Orejonas en su vitrina. No es casualidad, sino todo lo demás.
El partido fue totalmente digno de una Gran Final de la Champions. Calidad individual, juego de equipo, trabajo en defensa, contras muy claras y emoción hasta el último suspiro. La única nota negativa la pusieron las lesiones de Thiago Silva y Kevin De Bruyne. La Final se disputó con un total del 16.500 personas en las gradas del Estadio de Do Dragao, Oporto. Thomas Tuchel recuperó a Azpilicueta y salió con un esquema esperado, apostando por Havertz y reservando a Pulisic. Guardiola sorprendió sin un nueve puro ni tampoco un mediocentro de las mismas condiciones. El técnico de Los Blues le ganó la Gran Final de los Banquillos al míster de Los Citizens.
Los primeros veinte minutos fueron trepidantes, con un toma y daca fabuloso. Pudo haber marcado Havertz para el Chelsea a los 4 minutos, pero Ederson atrapó. Al 8 de encuentro Sterling tuvo el primero del City tras asistencia de Ederson, pero el dorsal 7 de los de Guardiola estuvo lento y Mendy paró. Un minuto después Werner golpeó al aire en vez de al balón y el gol del Chelsea no pudo llegar cuando Havertz se había currado la jugada y la asistencia. Al minuto 10 Chilwell estuvo providencial para evitar que Mahrez mandase a gol un centro magnífico de Sterling. En el 14 Werner tuvo una doble oportunidad, primero tras una gran jugada de Chilwell y Mount a la que el dorsal 11 Blue respondió con un chut que Ederson atrapó, y segundos después mediante un trallazo con la izquierda que se marchó al lateral de la red. El Chelsea estaba empezando a hacer suyas las ocasiones más claras.
Al 17 de partido Kanté, quizás el mejor del mundo actualmente en su posición, mandó fuera por poco un centro de Chilwell. Estaban los de Thomas Tuchel más asentados en el partido, pero eso no quería decir que el Manchester City ya no existiera. Al contrario, precisamente en el 28 y en el 30 pudo haber marcado el bloque de Pep Guardiola. Primero, jugadón entre Kevin De Bruyne y Foden, este último remata con el exterior, pero Rüdiger se lanza al suelo y logra neutralizar la ocasión. Segundo, autopase por la banda derecha de un Walker que realiza un esfuerzo tremendo para dar un centro raso al que no llega Mahrez por poco. El Manchester City seguía en pie. Al 37 Zinchenko fue el héroe, pues evitó casi con toda seguridad el gol de Havertz, que incluso hizo un recorte para lanzar después de recibir la asistencia de un Kanté haciendo de Usain Bolt. Al 39 Thiago Silva no pudo seguir y Christensen entró en su lugar.
Al 42 de partido llegó la jugada más importante de esta Gran Final de la Champions. Error garrafal táctico del Manchester City en defensa, Mount pone una asistencia perfecta para Havertz, el dorsal 29 de Los Blues sortea a Ederson, el guardameta llega a tocar el balón, pero el rebote favorece a un Havetz que marca a placer y coloca su página de oro particular en la historia Blue. 0-1 merecido para un Chelsea que lograba leer bastante mejor que el Manchester City el partido e imponer su estilo sobre los de Guardiola. Aunque se añadieron tres minutos, no hubo nada más reseñable y el descanso llegó con todo por decidirse.
La segunda mitad nada tuvo que ver con la primera. Si se buscase en el Diccionario, Manchester City significaría «ideas nubladas», justo lo que le pasó a la escuadra de Pep Guardiola. No supo contrarrestar el dominio y la frialdad de un Chelsea que en casi ningún momento se vio en verdadero peligro de que le empataran. Por contra, si se buscase Chelsea, la definición del Diccionario sería «las cosas cristalinas», cosa que demostraron Los Blues de Thomas Tuchel. Manejaron los tempos a la perfección, no les tembló el pulso, demostraron un gen ganador envidiable e incluso daban la impresión de que en cualquier contragolpe podían ser capaces de finiquitar el relato.
A partir de los últimos 22 minutos más descuento, poco después de que Kevin De Bruyne se tuviera que retirar por lesión y fuera sustituido por Gabriel Jesús, se volvieron a ver ocasiones claras. En el minuto 68 Azpilicueta mandó a córner un centro hacia el segundo palo de Foden. Si ese balón lo llega a cazar Gündogan podríamos haber hablado del empate. Providencial el dorsal 28 de Los Blues. Al 72 fue el Chelsea quien tuvo el segundo en las botas de Pulisic. Havertz corrió, aguantó y se la dio al número 10 de la escuadra de Stamford Bridge, pero su definición no fue buena y el balón se marchó algo desviado. Ahí tuvo el Chelsea la sentencia. En el 74 quien no llegó a rematar una asistencia de Sterling fue Gabriel Jesús. El Manchester City tampoco lograba marcar el gol del empate.
En los seis minutos de añadido fue el conjunto de Etihad Stadium quien asumió el control del esférico para buscar un empate que jamás logró encontrar. Al 90 Christensen salvó un balón que quedó muerto y franco para que algún atacante de Los Citizens pudiese remacharlo a dentro. Finalmente, en el minuto 96, Mahrez tuvo la última para los de Pep Guardiola, pero la pelota se marchó fuera. Al Manchester City, un equipo con el que no había podido nadie en ningún otro partido, le derrotaron tanto el Chelsea como la inexperiencia. La Champions tendrá que esperar para Los Citizens, al menos una temporada más.
Si existe algo que ponga en su sitio a cualquiera es el tiempo. El mismo que al final acabó diciéndole a Thomas Tuchel que, con todo merecimiento, con un equipo atleta, una casta feroz y un gen ganador, la Copa de Europa está entre los títulos de los que podrá presumir en su carrera como entrenador. Lo consiguió Thomas Tuchel y lo logró un Chelsea que suma dos Orejonas en su palmarés y vuelve a colocarse en lo más alto del Viejo Continente. La apuesta por este entrenador fue tan valiente como triunfadora. La bandera de Europa es azul, el Chelsea es el club blue, más hermandad imposible. Los muchachos de Thomas Tuchel son los grandes triunfadores de la temporada 2020-2021. Enhorabuena.