DE LAS PROFUNDIDADES MARINAS AL OLIMPO: EL MÍTICO VIAJE DEL SUBMARINO AMARILLO

Bravo, bravo, bravo, bravo y no sé cuantos bravos más, hasta que las palmas de las manos sangren. Eso es lo que a este Villarreal CF se le debe. No es ningún sueño, es la verdad pura y merecida, justicia poética, el destino. El Submarino Amarillo se enfrentó a su rival en una batalla a la altura de la que libran en El Señor de los Anillos, Gandalf El Gris y El Balrog de Moria. Lo hizo en las profundidades del mar, frente a ese Diablo Rojo llamado Manchester United, en un combate futbolístico de 125 minutos y una tanda de penaltis que ya es pura leyenda. Si este partido, esta Gran Final de la UEFA Europa League digna de la misma Copa de Europa, no merece ser mitificada, es que nada del Deporte Rey lo merece. El Villarreal CF lo ha conseguido, ha entrado en esa lista única y privilegiada de Clubes que poseen en sus vitrinas trofeos de Europa. Ya tiene su primera UEFA Europa League. Justicia y nada más. Aparte de una participación en la próxima edición de la Champions.

Vaya por delante la felicitación al Manchester United de Ole Gunnar Solskjaer. Dicen que los finalistas son desterrados al olvido para la aficionada y el aficionado, que la historia únicamente recuerda a los campeones. Muy cierto. Sin embargo, esta debe ser una de esas legendarias excepciones que confirmen la regla. El Villarreal CF de Unai Emery será sin duda y con todo merecimiento el más recordado de los dos. Ahora bien, si el Manchester United es olvidado, se estará cometiendo poco menos que una alta traición al Deporte Rey. ¿Cuántos equipos llevan a sus oponentes a 125 minutos de agonía y a una tanda de penaltis que acaba 11-10, y porque es el portero del bloque subcampeón el que falla en el último lanzamiento? No creo que esa lista sea precisamente larga. Recordemos, más que a nadie, al Villarreal, pero nunca olvidemos el honor del Manchester United, por el Fútbol.

Aclarado lo anterior, es hora de centrarse en una mítica Final de la UEFA Europa League que ha dejado el listón tan alto que la del Sábado 29 de Mayo ya puede ir tomando muy buena nota. El Manchester United dominó los veinte primeros minutos, pero no logró inquietar en exceso a un Villarreal que, aunque tardó, le cogió el tranquillo al partido a partir del ecuador de la primera parte. El conjunto de Unai Emery empezó poco a poco a llegar a las inmediaciones de David De Gea, hasta que en el minuto 29 estalló el delirio entre la familia Grogueta. Falta botada por Dani Parejo y Gerard Moreno marca un golazo adelantándose a todo el mundo y batiendo la meta de Los Diablos Rojos. 1-0 Mandaba el Villarreal. El Manchester United empezó a estirar líneas sabiendo que su plan inicial se había ido al garete y que andaba por detrás en el marcador, pero no consiguió empatar y el descanso llegó con la ventaja por la mínima a favor de un Submarino Amarillo que escribía con puño y letra su relato.

La segunda parte empezó mucho más equilibrada que la primera y a punto estuvo Carlos Bacca de aprovechar una pifia defensiva de los de Solskjaer por parte de Bailly, pero no hubo suerte. Quien sí acertó fue Cavani en el 55 de partido. Córner que bota Shaw, Albiol logra despejar, pero Rashford caza el rechace, suelta una volea tremenda y el segundo rechace le cae al 7 de Los Diablos Rojos que no perdona ante Rulli. 1-1 y todo volvía a empezar, el camino hacia la gloria es tortuoso.

A partir de ahí, el Manchester United estuvo bastante más inspirado en ataque que un Villarreal que, aún y así, aguantó heroicamente y supo sufrir como todo un grande. Es cierto que Rashford al 70 falló el que hubiese sido un gol muy desastroso para los de Emery y que Pau Torres salvó también el tanto frente a Cavani, pero al Manchester United le faltaba alguien. Su estrella, Bruno Fernandes, no lograba entrar apenas en juego de forma determinante. Fallo tremendo de los de Ole Gunnar Solskjaer y enorme mérito del Villarreal desde luego. En la defensa del Submarino Amarillo, Raúl Albiol parecía encarnar a los 300 del Rey de Leónidas de Esparta. No dejó pasar ni una el dorsal 3 de Los Groguets, qué partidazo el suyo. No nos podemos olvidar de un Capoue que fue de menos a más. Al final, el Manchester United perdió fuelle y el Villarreal siguió aguantando como una fiera. Se acababa así la segunda mitad.

Tiempo de prórroga, y solamente pareció haber un equipo. Ese era el Villarreal, que acumuló llegadas muy peligrosas frente a un Manchester United que tuvo que achicar agua como buenamente pudo. Mientras Emery agotó los cambios en el segundo tiempo sacando del terreno de juego a Carlos Bacca, Manu Trigueros, Yeremi Pino, Pedraza y Foyth, para dar entrada a Coquelin, Moi Gómez, Paco Alcácer, Alberto Moreno y Mario Gaspar, Solskjaer confió en el físico de los suyos y no hizo cambios hasta el 100 de partido. Eso sí que es confianza en sus pupilos, otra cosa es el riesgo que cometió. Fred sustituyó a un irregular Greenwood, James entró por Pogba, Tuanzebe por Bailly, mientras que Alex Telles y Juan Mata lo hicieron por McTominay y Wan-Bissaka. Emery hizo un último cambio dando entrada a Dani Raba por un gran Capoue.

La estrategia del técnico de los de Old Trafford era clara, tratar de encontrar una jugada rápida para marcar el segundo tanto frente a un Villarreal que se encontraba mucho más a gusto. No funcionó, fueron los de Unai Emery quienes merecieron un gol que tampoco llegó por parte de ellos. Lo intentaron Gerard Moreno, Paco Alcácer, Alberto Moreno y Dani Parejo, pero fue imposible. Después de 125 minutos de partido, en una Final admirable, se llegó al momento que nadie desea, pero a fin de cuentas el único que queda, la tanda de los penaltis, cruel e imprescindible en estos casos. Esto es Europa, esto es Fútbol.

La historia debe decir muchas cosas. Empezando porque a ninguno de los jugadores de ambos equipos les tembló el pulso. Gerard Moreno, Juan Mata, Dani Raba, Alex Telles, Paco Alcácer, Bruno Fernandes, Alberto Moreno, Marcus Rashford, Dani Parejo, Edinson Cavani, Moi Gómez, Fred Santos, Raúl Albiol, Daniel James, Francis Coquelin, Luke Shaw, Mario Gaspar, Axel Tuanzebe, Pau Torres y Victor Lindelöf. Ese fue el orden de lanzadores. Todos marcaron, apoteósico. 10-10. Era el turno de los cancerberos. Decepción para uno y su equipo, gloria para el otro y su escuadra. Ese último fue Gerónimo Rulli, marcó su gol para el 11-10 definitivo y le paró a David De Gea el último de los lanzamientos.

Luchó en las profundidades marinas contra un terrible Diablo Rojo, tuvo que agotar todos sus torpedos, realizar maniobras a más no poder, soportar los impactos y achicar agua para no hundirse. Consiguió eso y mucho más. Se abalanzó de frente contra ese Diablo Rojo de nombre Manchester United, lanzó su último torpedo de nombre Gerónimo Rulli, acertó al corazón del Diablo Rojo y lo mandó al Infierno. Acto seguido, con la victoria más agónica y preciosa de su historia, salió a la superficie y fijó su nuevo rumbo, El Olimpo del Viejo Continente. Este es el relato tan maravilloso de un Club de Fútbol perteneciente a una urbe de apenas 50.000 habitantes y que es un espejo para incontables entidades como la suya. Esta es la leyenda de nombre Villarreal Club de Fútbol. El humilde que se transformó en grande, siempre recordando sus orígenes, a los cuales jamás traicionará, otra razón más por la que los grandes de toda la vida deben saludarle de la manera más cortés posible, y el Planeta Fútbol quitarse el sombrero.

LA HUMILDAD Y LA GRANDEZA. EL SUEÑO DE UN PUEBLO. EL CAMPEÓN DE LA UEFA EUROPA LEAGUE 2020-2021. EL VILLARREAL CLUB DE FÚTBOL.

GLORIA AL SUBMARINO AMARILLO Y A TODA SU FAMILIA.

ENHORABUENA

Publicado por Miguel Ávalos

Saludos, mi nombre es Miguel y es un placer unirme a WordPress. He escogido este sistema porque me gusta mucho escribir y quiero utilizarlo para escribir y publicar diferentes artículos relacionados con el fútbol. La mayor parte estarán destinados a los dos equipos de la Capital del Turia, el Valencia CF y el Levante UD, no obstante también publicaré artículos referentes a otros equipos y competiciones. Espero que todos ellos puedan ser del agrado de quienes los lean. Un cordial saludo.

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