Tiempo ha que este tenista atemporal agotó absolutamente todos los calificativos habidos y por haber para ponerle a la altura de las nubes. Rafa Nadal lo volvió a hacer. En toda una épica Final en el Masters 1000 de Roma frente a Novak Djokovic, lo que además puede ser un anticipo a lo que veamos en Roland Garros, el de Manacor se impuso a uno de los pocos que puede presumir de competir de tú a tú con Rafa. Van 29 veces que el destino les junta en finales épicas del deporte de la raqueta. Pues que no pare la cosa, y con mucha más razón si este es el desenlace.
7-5, 1-6 y 6-3. Ese fue el resultado que la final registró. La señal inequívoca de que Rafa Nadal alcanzaba los 36 Masters logrados, empatando así con Novak Djokovic. No hay techo para Rafa y puede tener a tiro superar al serbio más pronto o más tarde. Djokovic salió fuerte, dispuesto a imponerse, pero el de Manacor es Amo y Señor de La Tierra Batida. Maneja y controla los partidos en dicho territorio mejor que nadie. Era cuestión de tiempo que el físico de Djokovic, muy castigado en Semifinales por el esfuerzo que tuvo que hacer, empezara a tambalearse.
Tuvo que sudar no obstante un Rafa Nadal que supo tener esa sangre fría que le caracteriza en su territorio predilecto del Tenis, y llegó el undécimo juego, clave para que el de Manacor rompiera el servicio de su rival y tomara las riendas. No desaprovechó la oportunidad Rafa y el primer set, aunque muy peleado, fue suyo por 7-5. Sin embargo, ya fuera por casta, calidad e incluso orgullo, Novak Djokovic sacó el genio que lleva dentro, no permitió que Rafa volviera a crecerse como en el primer set y por consiguiente no consintió que su adversario tuviese la más mínima opción. 1-6 clarísimo y merecido para el serbio.
Ahora bien, este es Rafa Nadal amigas y amigos, el Cesar de La Tierra Batida. Si le mandas un mensaje de desafío en su terreno fetiche, sacará siempre esa fortaleza mental superior de la que hace gala cuando una situación se le puede complicar hasta el extremo. En un tercer set totalmente equilibrado con 2-2, el de Manacor volvió a protagonizar esos shows de calidad que le convierten en el eterno tenista que siempre será. Las dejadas y reveses que el español le lanzó al serbio fueron más decisivas que las de Djokovic y se pasó de un 2-2 a un 2-5 espectacular. Rafa estaba On Fire.
Era tarde para un Djokovic que consiguió un último juego para poner el 3-5, pero hasta ahí llegó. Rafa ya no permitió más acorte de distancias y en el siguiente juego no perdonó. Con 40-30 a su favor, Novak sacó un resto demasiado largo ante un Rafa más entero y frío que él. Ahí se acabó la historia. Lo lograba Rafa. Van 36 títulos en Masters. En sólo medio mes inicia su andadura para el que sería su decimocuarto Roland Garros. Cosa fina. En este último Masters 1000 de Roma, dos tenistas atemporales se enfrentaron. Uno de los dos debía acabar por hincar la rodilla. La cuestión es que, si se trata de Tierra Batida, frente a Rafa lo normal es que sea su rival quien lo haga. La leyenda llamada Rafa Nadal prosigue en su titánica senda.
AVE RAFA