Ladys and gentlemans, saluden a un nuevo grande de Inglaterra, el Leicester City. Se acabaron los sueños imposibles para este Club humilde inglés. Su primera FA Cup ya está en sus vitrinas y con ella todos los títulos de su país habidos y por haber. Lo consiguieron Los Foxes. Sólo les faltaba la copa inglesa para completar esa colección a lo largo de su historia, pues la temporada donde siempre se dirá que lo lograron es esta, la 2020-2021, y ante todo un Chelsea entrenado por Thomas Tuchel. Cosa fina. Un Leicester City que la temporada que viene podrá codearse con los mejores equipos del Viejo Continente en la Champions. Los del King Power Stadium y su hinchada están de enhorabuena.
Salió el Chelsea llevando la iniciativa, cosa con la que el Leicester City a buen seguro contaría. No le importó al conjunto dirigido por el ya histórico Brendan Rodgers. Aguantó las embestidas Blues como un jabato y esperó muy pacientemente a poder equilibrar la balanza de la final en ese aspecto. Cada balón era una colosal batalla, se notaba lo que había en juego y ninguno de los dos quiso dar su brazo a torcer. Al 28 llegó la más clara de un primer tiempo mucho más estratégico que vistoso. Werner remató un centró magnífico de Thiago Silva que supuestamente iba dirigido a Azpilicueta para que el dorsal 28 Blue rematara a placer. El 11 del Chelsea pecó de impaciencia.
La segunda parte fue bastante más digna de una Final de la FA Cup de Inglaterra. Ambos equipos arriesgaron más y el juego creció en cuanto a fútbol directo. Sin embargo, a partir del minuto 55 de partido, fue el Leicester City quien empezó a hacerse con los tempos del encuentro y a acumular más llegadas. Hasta que en el minuto 63 llegó la jugada más importante de la Final. Error de James en el centro del campo, Tielemans no se lo piensa ni media vez y suelta un derechazo rumbo a la portería defendida por un Kepa que absolutamente nada puede hacer. Menudo único gol, golazo para enmarcar y 0-1.
En los últimos veinte minutos, el guion del partido tomó un rumbo previsible. El Chelsea haciéndose con el balón y llegando con peligro para buscar el empate, mientras que el Leicester City bien agazapado atrás esperando sentenciar la final a la contra. Al 77 de partido emergió el otro héroe de los de Brendan Rodgers, Kasper Schmeichel. Asistencia genial de Kanté, Chilwell remata, pero el meta del Leicester City saca una mano prodigiosa. Al minuto 86 el guardameta repitió la heroicidad. Disparo desde la frontal y con el alma de Mount, pero ahí estaba Schmeichel mostrando unos reflejos de cyborg y frustramdo a los de Thomas Tuchel de nuevo. Marcó en el 88 el Chelsea por medio de Chilwell, pero en fuera de juego, por muy poco, pero al mismo tiempo sin discusión. Se acababa todo para los Blues.
Gloria para el Leicester City de Brendan Rodgers. A partir de ahora hablar de este equipo, tanto de sus jugadores como de su entrenador, no será igual. La historia dirá que fueron ellos, en el verde y desde el banquillo respectivamente, quienes consiguieron que en las vitrinas del Club se puedan ver todos los títulos de Inglaterra existentes. Una hazaña de la que ni mucho menos disfrutan los muchísimos clubes de su misma modestia. Toda una proeza sin duda para una escuadra que ha dejado atrás la frase «sueños imposibles». Ganaron la Premier League hace un lustro, han ganado esta última edición de la FA Cup, ya tenían la Community Shield y la Carabao Cup en su lista desde hace mucho tiempo y por lo pronto la temporada que viene disputarán la Champions.
Enhorabuena y Dios Salve al Leicester City y a toda su buena afición.