Con partidos como el que el Manchester United realizó frente a la Roma, en la ida de las Semifinales de la presente UEFA Europa League, no es de extrañar que al Estadio de Old Trafford se lo conozca como El Teatro de los Sueños. Y es que actorazos de la talla de Bruno Fernandes, Edinson Cavani, Paul Pogba, Scott McTominay o Mason Greenwood, hacen plena justicia al maravilloso apodo que tiene el estadio de un equipo que, dio la muestra más cristalina de que quiere ganar este torneo.
Perdía 1-2 al descanso, pero en una segunda parte prodigiosa sacó su potencial y trituró a una Roma que se disolvió como un azucarillo a partir del 4-2 de penalti marcado por Bruno Fernandes. 6-2 fue el resultado final, en otras palabras, salvo milagro romano, el Manchester United paseará su escudo en tierras polacas, en el Estadio Arena Gdansk. Los Diablos Rojos de Ole Gunnar Solskjaer son un equipazo y en su mejor versión pueden realizar partidos como el último que disputaron.
No decepcionó la función futbolística que en Old Trafford ofrecieron Manchester United y Roma. No es de extrañar que los de Paulo Fonseca hayan llegado hasta aquí. Son un equipo nada exento de calidad, que juega de memoria y con una sangre fría digna de los equipos de Italia. Y eso que el Manchester United fue el primero en acertar mediante una jugada preciosa entre Pogba, Cavani y un Bruno Fernandes que hizo lo que no suele esperar un portero, batir con un toque tan sutil como exquisito la portería, en este caso de Pau López. Una preciosidad de gol para el 1-0. No obstante, la Roma quería vender muy cara su piel y lo consiguió. Seis minutos después, por una mano absurda de Pogba dentro del área, empató de penalti por medio de Lorenzo Pellegrini. 1-1 y vuelta a empezar.
A partir del minuto 16 se vio un partido en el que pudo pasar cualquier cosa y ninguno lograba imponer su visión de juego sobre el oponente, pero lo que cuenta en el fútbol son los goles. Al 24 el United no marcó por el paradón de un Pau López que pagó un precio altísimo, pues se marchó lesionado por el impacto del balón en la zona de su hombro izquierdo. Mirante le sustituyó. En cambio, en el 33, tras una gran jugada de Mkhitaryan cuyo pase dejó solo a Pellegrini para que la pusiera al segundo palo, Dzeko no perdonó y puso un 1-2 que parecía darle todo el aire del mundo a la Roma. Al tiempo de descuento Cavani se encontró con un gran Mirante en dos ocasiones y el descanso de este partidazo anunciaba que la Roma ganaba tras sobreponerse al golazo inicial de Los Diablos Rojos.
Sin embargo, el Manchester United estaba en casa, en su Teatro, y siendo así quería aprovechar al máximo la segunda mitad para realizar una interpretación digna de los escenarios ingleses. En sólo tres minutos dos de sus actorazos aparecieron de nuevo. Una salida muy rápida al área de la Roma permitió a Bruno Fernandes asistir de forma impecable para un Cavani que esta vez clavó el balón en la escuadra. 2-2 y en el 48 de juego. Aún y así, la Roma seguía muy viva en este espléndido toma y daca entre ambos, sus llegadas eran un peligro constante para los locales y no hubiese sido extraño su tercer gol.
Hasta que el Manchester United metió una sino dos marchas más y exprimió el jugo de su bloque en todo su esplendor. McTominay era una muralla abajo y arriba llegaba con todo. Mientras que delante Pogba, Bruno Fernandes y Cavani eran incansables. Al 53 y al 56 se quedó muy cerca el cuadro local de culminar la remontada, pero Cavani lanzó muy arriba primero y después Ibáñez impidió al 7 de Los Red Devils anotar. Nada ni nadie pudo pararle en el minuto 63 de partido. Enésima delicatesen de Bruno Fernandes, esta vez asistiendo para Wan-Bissaka, este no definió del todo bien, pero Cavani es un manual del killer en estado puro, atento al rechace y para dentro. 3-2, el Manchester United lograba la remontada y la Roma se empezaba poco a poco a apagar.
Los de Paulo Fonseca no tuvieron nada de suerte con las lesiones, pues además de Pau López en el 28 de partido también se tuvieron que retirar con molestias Veretout al minuto 5 y Spinazzola en el minuto 37. Les sustituyeron Gonzalo Villar y Bruno Peres. A pesar de no poder realizar más cambios y de ver cómo su rival le remontaba, quisieron reaccionar. Pudo marcar Dzeko al 65 de partido, pero su remate de cabeza le salió centrado y facilitó la labor de David De Gea. Sin embargo, después de la ocasión local por parte de Shaw en el 68, al 69 de juego, el partido simbólicamente llegó a su fin. Penalti a favor del Manchester United y Bruno Fernandes enseñó de qué modo hay que lanzar desde los once metros. El 4-2 hizo que la balanza comenzara a desnivelarse decisivamente.
El Manchester United estaba desatado, no quería esperar a la vuelta en el Olímpico de Roma, sino aprovechar su crecimiento y el que los de Paulo Fonseca estuvieran empequeñeciendo. En el 73 de nuevo Ibáñez evitó otro tanto de un Cavani incansable, pero en el 74 llegó el 5-2 tras un saque de esquina en el que Bruno Fernandes centró de lujo y Paul Pogba cabeceó genial en un remate que llevaba un claro destino. Los Diablos Rojos se lucían en todo, culminando en la capacidad goleadora. Y si en el 77 Cavani hubiese marcado mediante la tijera que intentó, ese gol hubiese dado la vuelta por el Planeta Fútbol ¿Y quien le asistió? Un tal Bruno Fernandes. De los mejores del mundo el dorsal 18 de Old Trafford. Sin noticias de una Roma completamente rendida afectada psicológicamente.
Faltaba un gol. Cavani también sabe asistir, y dio un pase precioso al exterior para que un Greenwood que sustituyó a Rashford, marcó con algo de fortuna el merecido 6-2. Entre un estelar Bruno Fernandes, con dos goles y dos asistencias, y un Cavani con otro doblete y una asistencia, dirigieron a un Manchester United colosal en el que Pogba y McTominay también destacaron mucho y pasaron en la segunda mitad por la prensa hidráulica a una Roma que, si alguien le llega a decir al descanso que acabaría con este resultado en contra no se lo hubiese creído.
Está claro que el factor psicológico también estuvo ahí. Para mal en lo que a la Roma se refiere. Tres lesionados en la primera mitad, uno de ellos al 5 de encuentro, el 3-2 apenas empezada la reanudación, un 4-2 a punto de alcanzar el último cuarto de hora y el 5-2 en pleno minuto 75. Muchas cosas afectaron a los de Paulo Fonseca. Ahora bien, eso no le puede restar ni la más minúscula fracción de mérito a un Manchester United que, recordemos, tuvo que remontar.
A partir del 3-2, la inyección de adrenalina que Los Diablos Rojos se metieron en vena les hizo realizar un segundo tiempo sencillamente excelso. Incontestable 6-2 final en la ida para los de Ole Gunnar Solskjaer que, salvo milagro romano, estarán en la Final del torneo. Lo hizo muy bien durante 45 minutos la Roma, pero las felicitaciones las merece un Manchester United que, simplemente, lo bordó.