0-0, ese fue el resultado de la vuelta en Anfield Road entre Liverpool y Real Madrid. Dicho de otra forma, ya podrían haber estado los de Jürgen Klopp tratando de perforar siquiera una vez la portería de Courtois durante 300 minutos completos. No habrían logrado nada. Es más, con toda probabilidad, el Real Madrid hubiese marcado antes. El conjunto Red protagonizó un ejercicio de absoluta impotencia frente a un Real Madrid que estuvo muy bien armado atrás y juntó líneas en la medular. Tan sólo le falló el ataque, pero visto que los efectivos ofensivos del rival no marcaban ni al Arcoíris, no fue una mala noticia para los blancos. Para los pocos sustos Courtois. Y eso fue todo. El Real Madrid a las Semifinales.
Le bastó y le sobró al bloque de Zidane con estar muy alerta durante los dos primeros cuartos de hora de cada parte. Fue el rato que le duro la gasolina al Liverpool, exactamente media hora en total. Durante prácticamente el resto del partido la escuadra de Klopp caminaba casi a ciegas y cada vez más fundida. Sus ideas en ataque fueron de mal en peor y su condición física mermó incluso más que la del Real Madrid. Si este partido lo hubiese jugado cualquier grande con uno o dos puntas natos arriba, el encuentro habría terminado en victoria visitante, pero el Real Madrid es un grande sin un nueve puro en estos tiempos. Ese fue el motivo por el cual ni Benzema ni Vinicius marcaron, los dos son cracks, pero no nueves.
No notó las ausencias el Real Madrid. Nacho y Militao rindieron muy bien atrás, Valverde fue de menos a más, a Casemiro, Modric y Kroos se les puede pedir de todo y Asensio acabó por echarse al equipo a la espalda. Sólo Mendy parecía desdibujado en ciertas fases del encuentro, pero no lo acusó el equipo de Chamartín. Para todo lo demás Courtois, un guardameta en una forma espléndida. El Liverpool por contra, tenía a sus pesos pesados, pero dio igual, ninguno atinó. Salah estuvo perdido, Mané no podía cargar a solas con la responsabilidad, la Doble F brasileña-red, Firmino y Fabinho, no dio resultado. Por otro lado, Kabak y Phillips eran dos monjas defendiendo. Sólo Alexander-Arnold, Milner y Wijnaldum daban la talla, pero eran insuficientes y los cambios apenas lograron aportar algo al equipo local.
Con todo este panorama y excepto por algún paradón de Courtois, no fue extraño que el Real Madrid tuviese llegadas de libro para poder llevarse el partido de vuelta, pero Benzema estrelló la suya en el palo, Vinicius vio como Alisson le ganaba el mano a mano y Rodrygo incomprensiblemente se la dejó atrás cuando podía encarar solo. No le hizo falta más a la escuadra blanca, siguió trabajando en el centro del campo y la defensa, anulando cualquier posibilidad de que los Reds tuviesen un dominio claro del balón y acabando más enteros que su oponente. Resistió el Real Madrid con su escudo protector de forma muy eficiente y se ganó con creces su pase a la penúltima fase de la presente Champions.
El Real Madrid ya está en Semifinales y su misión es muy clara, La Orejona número 14. Así sin más. Desde hace mucho tiempo sabe cual es la mejor manera de afrontar los partidos, tanto en Valdebebas como fuera de casa, y eso le convierte en un bloque capaz de dejar fuera del torneo a cualquiera que se cruce en su camino. Todavía sigue siendo pronto y los dos partidos siguientes, frente al Chelsea de Thomas Tuchel, van a ser de todo menos un paseo, pero las quinielas sonríen cada vez más a un Real Madrid que, de nuevo se mueve como un veloz pez en su pecera favorita, la Champions.