El Arsenal se impuso por 2-1 al Tottenham en el que fue el partido número 202 del North London. Los Gunners de Mikel Arteta fueron muy superiores en juego a sus vecinos entrenados por Mourinho e hicieron justicia en el electrónico. No obstante fue de todo menos fácil para la escuadra local. Un golazo de tacón que va a dar la vuelta al mundo anotado por Erik Lamela, puso las cosas cuesta arriba para el Arsenal, sin embargo el conjunto Gunner no se desmoralizó y siguió insistiendo. Fruto de ello arribó un gol psicológico de Odegaard al 44 de juego. Finalmente al 64 de encuentro un penalti transformado por Lacazette hacía justicia a lo mostrado por uno y otro.
Empezó el partido y solamente existía un equipo, ese era el Arsenal, pero no lograba marcar. Lacazette, Tierney, Xhaka, Smith Rowe topándose con el larguero y Thomas Partey, todos fallaron sus ocasiones. Y ya sabemos lo que hay, quien perdona lo paga, pues esto no consiste en el número de ocasiones, sino en la cantidad de goles. Al 32 de encuentro Erik Lamela detuvo el tiempo con un golazo de rabona cuyo destino es dar la vuelta entera al planeta. Obra de arte del dorsal 11 del Tottenham, así de simple.
Lejos de amedrentarse o venirse abajo moralmente, el Arsenal siguió a lo suyo, atacando sin tregua e incluso con otro balón estrellado en la madera por obra de Soares. Merecían el gol con claridad Los Gunners y lo hallaron en el momento perfecto, al 44 de partido. Centro de Tierney y remate con la zurda de Odegaard para colocar el más que merecido 1-1. Con este marcador y todo por decidirse el descanso se presentó.
Nada nuevo bajo el sol en la segunda mitad. El Arsenal era dueño y señor del cuero y el Tottenham ni la olía. Al final también quedó demostrado, tanto va el cántaro a la fuente…penalti claro a favor de los de Arteta y Lacazette no falló. 2-1 y justicia. Cuando el Tottenham quiso darse cuenta del pésimo partido que estaba realizando fue tarde, nada de lo que hizo le sirvió para empatar. Erik Lamela pasó incluso de héroe a villano al ser expulsado por doble amarilla al 76 de partido. Tuvo Harry Kane la más clara de los visitantes al 89 de juego, pero el poste derecho le negó el empate. La madera también juega, que se lo digan a un Arsenal que pudo haber goleado.
Justa victoria de Los Gunners, que ven más de cerca las posiciones de arriba. Pudieron humillar al Tottenham con un resultado de los que hacen sonrojar para mal, pero los dos balones estrellados en la madera y las ocasiones falladas por poco lo impidieron. El conjunto de Mourinho sólo reaccionó al verse abajo en el marcador y a pesar de eso tuvo ocasiones muy claras, prueba de lo poco que necesita hacer para enchufar goles, pero la justicia dictaminó sabiamente que el ganador del North London era el Arsenal, que cierra una semana espléndida y sigue escalando en la Premier League.