El FC Barcelona vio cómo se le escapaba de entre las botas una oportunidad de volver a amargar una noche europea al PSG. Los culés lo bordaron durante tres cuartos del partido frente a un equipo parisino que cuajó una actuación mediocre. No fue ni la sombra de aquella apisonadora que recorrió el Camp Nou. Sin embargo, esto es la Champions, un torneo que se gana por tener todos los condicionantes a tu favor. El PSG tuvo muchos de su parte, entre ellos la gran ventaja de la ida y un Keylor Navas imperial que paró casi todo lo que le lanzaron, incluido un penalti a Messi que a posteriori se estrelló en el larguero. Resultó una misión imposible para el Barça.
14 años después volvió a sucumbir el Barcelona en una eliminatoria de Octavos de Final de la Champions, pero no iba a permitirse el lujo de caer siendo la misma marioneta a la que el conjunto de Mauricio Pochettino manipuló como quiso. Nada más arrancar, el cuero le perteneció y al 10 y 11 de partido tuvo las primeras ocasiones. Messi la mandó arriba y Dembelé no pudo darle más potencia a su disparo. Al 13 de choque lo intentó Dembelé de nuevo, pero su disparo fue horroroso y la jugada culé quedó desbaratada.
No se detenía el Barcelona y en los minutos 18 y 19 Gueye impidió el gol de Mingueza y Keylor Navas paró el reloj con una parada de las salvadoras ante Messi. Más todavía en los minutos 23 y 24, el larguero impidió el gol de un Dest que se sacó un cañonazo y Messi por poquísimo no marcó tras asistencia de un Dembelé muy activo. No le sonreía la fortuna al Barça que aún y así conservaba la fe. Una fe que Lenglet se encargó de debilitar al cometer un penalti infantil sobre Icardi. Mbappé abrió el regalazo y 1-0. Queda muy claro, el fútbol consiste en meter goles.
Siguió el Barcelona atacando a pesar de todo. Al 34 Dembelé perdonó frente a Keylor Navas. Sin embargo, el mejor jugador del mundo sacó su condición de Marciano. Misil mágico desde 35 metros de distancia ante el cual ni el mismo Keylor Navas pudo hacer absolutamente nada. Sólo podía ser Leo Messi. Un empate más que justo, que podría haber sido ventaja para el Barcelona al 41 de juego, pero Keylor Navas casi siempre está ahí, todo un coloso entre los tres palos y el héroe indiscutible del PSG. No sólo eso, también fue el que acabó con buena parte de las esperanzas del Barça al detenerle a Messi un lanzamiento desde los once metros que dio en el larguero. El fútbol también va de evitar goles.
Quiso cambiar su actitud el PSG y le duró un cuarto de hora de la reanudación. El tiempo que tardó Messi en volver a gozar de una gran oportunidad que Marquinhos desbarató de manera genial. Sergio Busquets probó en el 69, pero el coloso Keylor Navas no estaba para recibir más goles y se sacó otro paradón tremendo. También le demostró quien era a Trincao durante el minuto 72. Lo del cancerbero del conjunto parisino fue espectacular. El partido terminó con un Barça tan desfondado como orgulloso y con unos Icardi y Mbappé que tuvieron en sus botas el segundo de los locales, pero esa diana no llegó.
Cayó el Barcelona, pero lo hizo con honor. Pudo haber remontado perfectamente el partido, pero las ocasiones erradas, la tontería de Lenglet que supuso el gol local de penalti y el enésimo show que Keylor Navas se marcó en su carrera como guardameta fueron losas demasiado pesadas para los de Ronald Koeman. Sin mencionar la tremenda desventaja con la que debían cargar desde que el partido de ida terminó. Entre unas cosas y otras, el destino ya había decidido. El PSG por su parte deberá hacérselo mirar porque cuajó una actuación indigna de un equipo Champions pese al ventajón de la ida. Pese a ello, las cosas son como son, los parisinos son quienes avanzan a Cuartos de Final. Cuando tienes tantos condicionantes en tu contra es imposible.