Marchesín y Sergio Oliveira ya no serán dos jugadores más a partir de ahora, no en la historia del Oporto. Todo lo contrario, serán recordados como esos futbolistas que hicieron que su equipo sobreviviese al infierno de Turín y condujeran a la escuadra portuguesa a estar entre los ocho mejores del Viejo Continente. La Juventus no aprendió la lección de la ida y el Oporto acabó por hacérselo pagar muy caro. La Vecchia Signora tendrá que esperar para catar las mieles que ofrece La Orejona. 3-2 fue el resultado final con los visitantes aguantando como los dragones que son, con uno menos desde el 54 por la expulsión de Taremi. Sonría la fortuna al valiente, el Oporto avanza a Cuartos de Final.
Comenzaron los de Sergio Conceiçao diciéndoles a los de Andrea Pirlo que si querían remontar debían remar muy a contracorriente. Lo que pasó es que el Oporto se adjudicó las ocasiones más claras. Uribe no marcó por poco al 1 de partido, respondió la Juventus obligando a Marchesín a lucirse en el minuto siguiente, pero lejos de amedrentarse los visitantes lanzaron al palo en el 6 de encuentro por medio de Taremi. No se arrugaban en absoluto los portugueses que acumulaban llegadas y en el minuto 17 Demiral cometió un penalti infantil sobre Taremi. Sergio Oliveira empezaba a escribir su histórica página con el 0-1. En el 24 Sczesny blocó el que podría haber sido el segundo para el Oporto.
Quiso reaccionar la Juve, tuvo de hecho al 26 una de libro por medio de Morata, pero Marchesín también quería figurar en la gesta y se marcó otro paradón. Aún y así, La Vecchia Signora no se encontraba, su rival no dejaba de encimarla y en ningún momento estaba cómoda ni inspirada. Sí lo estuvo Sczesny, que evitó que su equipo besara la lona en un momento muy psicológico. Al dos de descuento en la primera parte Sergio Oliveira lanzó un cañonazo obligando al guardameta de la Juve a lucirse.
Al comienzo de la segunda parte, con un Oporto igual de valiente buscando el segundo, lo que llegó fue el empate local. Cristiano Ronaldo pinchó el balón y Chiesa la mandó imparable al segundo palo. 1-1, La Vecchia Signora incluso con una mala imagen es un hueso duro de roer. Al 54 arribó el protagonismo de uno de los jugadores llamados a ser héroes en el conjunto portugués, pero que por dos infantilidades se transformó en villano. Taremi vio la amarilla al 52 por protestar una supuesta falta a favor de su equipo que el colegiado no consideró como tal. Dos minutos más tarde desplazó el balón cuando la Juventus se disponía a sacar rápido. Roja absurda y a la calle.
A partir de entonces el partido se convirtió en un acoso de la Juventus para lograr la remontada. Al palo en el 56 con Pepe evitando el tanto de Chiesa. Gol al 62 y 2-1 del dorsal 22 de los locales, que logró su doblete elevándose a los cielos y conectando un remate de cabeza bestial. Marchesín con sus paradas y Pepe con su liderazgo defensivo se tuvieron que emplear a fondo para evitar una masacre.
Al 81 Sergio Oliveira casi caza el balón en el área para liarla, en el 82 Chiesa no logró por poco su Hat-Trick, el Oporto estuvo a punto de poner punto y final con dos remates de Sarr y Marega, pero Sczesny estaba ahí para frenar al primero y el segundo no atinó. En el 92 tuvo la Juventus el pase, pero el larguero se interpuso en el camino de Cuadrado, que lanzó impecable con la zurda buscando un golazo que no llegó. Una locura maravillosa de partido.
En la primera parte de la prórroga fue el Oporto con una gran jugada el que pudo llevarse el gato al agua, pero otra vez aparecía ese coloso llamado Sczesny. Corona lo hizo de lujo, pero el cancerbero de la Juve llegó antes que Marega. Al 109 Sarr evitó que el centro de Kulusevski pudiera ser rematado. Entonces llegó el minuto 114, cuando apareció el Dragón de nombre Sergio Oliveira. Lanzó con el alma, rasita y desde su casa, y ni Sczesny pudo hacer nada en esta ocasión. Golazo para el 2-2. Histórico partido del jugador del Oporto.
Faltaban dos protagonistas. Uno se quedó por el camino, fue Rabiot, marcó al 116 el 3-2, pero el segundo protagonista no estaba dispuesto a permitir más tantos, pues quería inscribir también su nombre en esta trama, lo hizo y como todo un muro bajo el arco. Marchesín detuvo la última y las esperanzas de los de Pirlo acabaron ahí, tendrán que aguardar al menos una temporada más. El Oporto por su parte escribió una página de oro eliminando a uno de los que se presumían favoritos para llegar bastante lejos en esta presente Champions. Un muro llamado Marchesín y un dragón llamado Sergio Oliveira encabezaron la gesta.