Está claro que salvo milagro o muy mal hacer del Manchester City, la Premier League ha quedado sentenciada. Es muy complicado doblegar en un partido a los de Pep Guardiola, pero resulta que en el último Derby de Manchester, Los Diablos Rojos de Ole Gunnar Solskjaer han demostrado que tampoco los Citicens son invencibles.
0-2 se impuso el Manchester United en Etihad Stadium en veinte minutos muy efectivos de los visitantes en la primera mitad y con un comienzo totalmente favorable por el penalti transformado por Bruno Fernandes al 2 de partido. En la segunda mitad ocurrió igual, el United trabajó mucho y tuvo treinta minutos muy buenos. El City dominó durante veinticinco minutos de la primera mitad y el último cuarto de hora de la segunda, tuvo ocasiones muy claras, pero no logró el gol.
Primera parte con dominio del Manchester United durante veinte minutos. Los de Solskjaer se adelantaron muy pronto con un penalti convertido por Bruno Fernandes al 2 de encuentro. Pudieron además marcar un segundo gol Los Diablos Rojos un minuto después, pero Ederson salvó una tragedia mayor. Seguía el United controlando los tempos y evitando que los locales tuviesen el balón. Al 16 pudo llegar el segundo, pero Ederson volvió a salvar a los de Guardiola deteniendo el disparo de Rashford desde la frontal.
Trabajaba mucho y bien un United que ni mucho menos estaba dispuesto a permitir que el City sentenciara al cien por cien la Premier League a costa de los de Solskjaer. Sin embargo, el rival era el Manchester City, imposible que no reaccionara y más todavía en su propio santuario. Al 18 de partido empezaron a cambiar las tornas y Lindelof evitó que Gabriel Jesús devolviese las tablas al electrónico. A partir de ahí la contienda se convirtió en un acoso de los locales. Gündogan, De Bruyne en dos ocasiones y Mahrez en otras dos se quedaron cerquísima de empatar, pero no era el día de la puntería para los locales. El descanso indicaba un 0-1 muy trabajado y sufrido para Los Diablos Rojos con un Henderson que hizo dos paradas de mérito y una defensa gladiadora.
Ambos salieron decididos y lo demostraron al 47 y 49. Sin embargo, esto es fútbol, no va de ocasiones sino de goles. El Manchester City estrelló la suya en el palo por medio de Rodri tras una gran jugada, mientras que el Manchester United también realizó otra de enorme calidad y Luke Shaw acertó mandándola dentro y colocando el 0-2. Henderson sacó, Shaw hizo de correcaminos de la Warner Bros, combinó con Rashford en una gran pared y el dorsal 23 de los Red Devils cruzó magistralmente. Golazo.
Al 57 tuvieron Los Diablos Rojos el tercero, pero Martial remató de cabeza flojo. En el 63 fue el autor del golazo que supuso el segundo para el United, Shaw, quien detuvo a Gabriel Jesús a tiempo, pues suponía mucho peligro. Pudieron sentenciar al 67 y 68 los de Solskjaer, pero ni Rashford ni Martial respectivamente estuvieron finos frente a Ederson. El último cuarto de hora fue de los Citicens, pero todo cuanto hicieron fue banal incluso para acortar distancias.
0-2 se impuso el Manchester United en un partido tremendamente trabajado y padecido por los de Ole Gunnar Solskjaer. Bruno Fernandes desde el punto fatídico y Shaw en una jugada para enmarcar se encargaron de anotar los goles para una victoria de las que otorgan una inyección de moral extra. Pudieron marcar más los visitantes, al igual que los locales podrían haber empatado, pero no hubieron más goles. Quizás sea cierto que la Premier League está virtualmente sentenciada, pero Los Diablos Rojos del Manchester United no estaban dispuestos a permitir que sus vecinos sumaran de tres frente a ellos y así presumir de haber finiquitado la competición a su costa. El Manchester City tendrá que esperar, el Manchester United ha demostrado su casta y hombría.