El Levante UD no compareció en el Reale Arena. Tal y como estaba previsto, el mazazo histórico de la Copa del Rey el pasado 4 de Marzo fue una losa muy pesada, en lo anímico y lo físico por igual. No era la noche y se demostró nada más empezar el partido. Solamente hubo un equipo. La Real Sociedad de Imanol Alguacil hizo cuanto quiso y como quiso. Al 10 de partido ya mandaba en el marcador y no ganó con un resultado para los anales de la historia por dos factores.
El primero de ellos se llama Dani Cárdenas, histórico partido del guardameta y canterano Granota, que se marcó hasta cinco paradones heroicos. El segundo factor fueron los incomprensibles fallos que la propia Real Sociedad tuvo de cara a la meta de los de Paco López. Un penalti errado, dos ocasiones fuera cuando lo sencillo era marcar y algunas que los defensores del Levante UD sacaron bajo palos. Si a la Real Sociedad le diera por tener más puntería de la que ya de por sí posee, quien sabe a lo que esta escuadra optaría cada temporada.
Poco que decir del Levante UD en este partido. La mente no estaba en San Sebastián, sino en el Jueves 4 de Marzo. Caer en unas Semifinales de la Copa del Rey, jugándote tanto, tiene su duro castigo mental y más cuando es la primera vez en estos tiempos modernos. Si a eso le sumas otro castigo como es el físico, apaga y vámonos. La derrota Granota estaba servida. Los del Ciutat completan una semana muy triste en todo y se marchan a casa con las manos completamente vacías.
El Levante UD solamente existió en los últimos diez minutos de encuentro, cuando ese maremoto llamado Real Sociedad dio por asumido que no podía meter más goles y que tocaba amarrar lo conseguido. Por lo demás, monólogo local. Mikel Merino hizo el único tanto del partido a los 10 minutos, su tocayo Mikel Oyarzabal erró una pena máxima a los 22 de juego y Dani Cárdenas y la defensa Granota se marcaron un partidazo en lo que respecta a repeler balones donostiarras bien peligrosos. Así fue durante casi todo el encuentro. Resulta un poco irónico que finalizara en el área local con el Levante UD disponiendo de dos saques de esquina que podrían haber supuesto el empate para los de Paco López, pero el destino quería otra cosa y las mentes y piernas Granotas directamente no querían nada.
Este era un partido que fácilmente se podía perder y sucedió. Hubiera sido toda una gesta tan sólo empatar en Reale Arena, pues habría significado la resurrección Granota en un plazo récord de tres días. Eso es pedir demasiado. Son momentos muy malos y los chavales de Paco López necesitan más tiempo. Han sido eliminados por vez primera en tiempos modernos en unas Semifinales de la Copa del Rey. Las primeras veces o son las más bonitas o te escuecen de verdad. Toca tener paciencia y creo que es lo mínimo que estos jugadores se han ganado. De hecho, hoy se han llevado otro premio más, librarse literalmente de una humillación para los registros de la historia del fútbol. Dicen que por algo se empieza, aunque sea lo más bajo. A partir de aquí se supone que solamente se puede ir poco a poco más y más arriba.
MACHO LEVANTE