Empate estéril. Eso lograron el Atlético de Madrid y el Real Madrid en el Derby de la Capital de España disputado en el Wanda Metropolitano. El Cholo Simeone fue el culpable en lo que respecta a los rojiblancos, sus cambios no ayudaron nada y espolearon a los de Zidane. Muy especialmente no se comprende por qué abandonaron el terreno de juego Lemar y Carrasco, justo cuando los colchoneros disfrutaban de sus mejores minutos de la segunda parte y rondaban la posible sentencia. El Real Madrid por su parte fue un equipo muy irregular, teniendo fases muy buenas a lo largo del encuentro, pero otras donde parecía no enterarse de lo que estaba en juego. 1-1, goles de Luis Suárez al 15 y de Benzema al 88. Ganó el Barça.
Los primeros quince minutos fueron un monólogo local, hasta que Luis Suárez perforó la portería de Courtois al 15 de partido. Llorente, incansable como siempre, asistió al killer colchonero, que se plantó en un mano a mano con el guardameta madridista y definió como debe hacerlo un nueve de buena talla. A partir de ese momento el Real Madrid empezó a estirarse y el Atlético a pecar de conformista. No obstante el marcador no se movió y el descanso decretaba un justo 1-0 para los locales, que en líneas generales controlaban la situación.
En la segunda mitad los blancos quisieron salir con otro espíritu, pero fue el Atlético de Madrid, encabezado por Koke, Lemar, Carrasco y Luis Suárez, quien tuvo las mejores ocasiones para haber sentenciado el choque. Courtois salvó los muebles en dos de libro y en otra Correa, que completó un mal partido y debió haberse ido mucho antes, no se sabe ni lo que quiso hacer. Apareció entonces el Cholo Simeone para pifiarla. Lemar y Carrasco estaban volviendo locos a Lucas Vázquez y a Mendy, pero al técnico colchonero no se le ocurrió otra cosa que quitar al primero de ellos al 57 de partido y al segundo en el minuto 64. Saúl y Joao Félix fueron quienes saltaron. El dorsal 8 no mejoró en nada a su equipo, mientras que el 7 lo intentó, pero no logró estar nada inspirado.
Solamente el Cholo sabrá cuales eran sus intenciones, pero hay algo que sí consiguió, espolear a los blancos. Liderados por un Kroos que fue de menos a más, un Casemiro siempre omnipresente y un Benzema que jamás se cansa de intentarlo, los de Chamartín olían la sangre cada vez más. Oblak tuvo que realizar dos paradones de lujo para evitar el empate visitante, pero el gol se mascaba, los locales apenas llegaban y ya no tenían la claridad y frescura de antes y el Real Madrid era dueño del partido. Al final sucedió lo previsible. Minuto 88, jugada magnífica entre Casemiro y Benzema, el centrocampista blanco engañó como un maestro a Oblak y cedió para que el 9 merengue marcase a placer. No se conformaban los de Zidane con el 1-1 y tuvieron una muy clara a balón parado, pero Modric no consiguió estar fino.
Si pecas de conformista y para variar frente a un Real Madrid que no te va a perdonar siempre, esto es lo que pasa. El Atlético de Madrid fue de más a menos en los dos tiempos, mientras que los blancos al contrario. El empate fue justo porque los de Zidane supieron reaccionar cuando peor estaban y el Cholo Simeone cometió dos errores de bulto al quitar a los dos jugadores que estaban realizando un gran trabajo en las bandas. Los colchoneros siempre podrán decir que la culpa es de su míster, sus cambios contribuyeron a impedir una victoria fundamental. Los madridistas se quedaron a medio camino de una remontada que les habría supuesto una inyección de adrenalina increíble. Ni lo uno ni lo otro. La dosis de moral viaja claramente a La Ciudad Condal.