TANTO VA EL CÁNTARO A LA FUENTE…

Y el Barcelona acabó bebiendo. Los culés se marcaron un monólogo de principio a fin durante el partido de vuelta de las Semifinales de la Copa del Rey y aunque sea sólo por insistencia merecieron convertirse en finalistas del Torneo del KO. Antes de que empecemos a elogiar a los de Ronald Koeman por su capacidad combativa, hay que preguntarse si se recuerda un partido tan soso y decepcionante de un Sevilla que lo tenía todo de cara para plantarse en La Cartuja e incluso dispuso de un penalti que Lucas Ocampos provocó, pero que falló al lanzarlo muy mal y facilitó la labor de un héroe como Ter Stegen. Lo de este portero equivale a dos o tres seguros de vida. Ahora que ¿un partido tan malo de los de Julen Lopetegui? muy difícil verlo. Ni ello sirve de excusa, el Barcelona fue quien pasó a la final y merece lo elogios.

Desde el pitido inicial, hasta el córner en la prórroga que los culés parecían negarse a sacar porque el tiempo estaba cumplido. Todo ese rato fue lo que duró el pedazo de monólogo que los de La Ciudad Condal se marcaron. El Sevilla parecía que había venido a dormir una siesta nocturna. Al 12 de juego, el que llevaba una marcha más que sus compañeros azulgrana realizó un obra maestra. Ousmane Dembélé mostró al planeta fútbol lo que es marcar un golazo de falta en movimiento. El 1-0 debió hacer que el partido cobrase más emoción en cuanto al toma y daca. Nada más lejos de la realidad, el Barça embotelló a su rival atrás y se infló a llegadas, pero ninguna surtió efecto. Los de Lopetegui mientras tanto eran incapaces de hallar la inspiración necesaria para inquietar a Ter Stegen.

Consciente de que su equipo necesitaba despertar a como diera lugar, Lopetegui realizó tres cambios en el minuto 54. Acuña y Aleix Vidal, los mejores sin duda del Sevilla, se marcharon sustituidos por Rekik y Jesús Navas. Por otra parte Rakitic entró por Luuk De Jong. Nada cambió, pero no será porque no surgió la oportunidad. Una contra letal sevillista, ante tanto acoso de los de Koeman, acabó con Ocampos derribado claramente en el área por Mingueza. Penalti indiscutible. Sin embargo, los héroes siempre surgen de entre bastidores para convertirse en protagonistas. Surgió uno de ellos al 73 de choque, Ter Stegen, quien ganó el duelo al 5 sevillista. Ocampos salió en el 62 por un irreconocible Óliver Torres, tuvo en sus botas el pase a la final desde el punto fatídico, para variar habiendo provocado él ese penalti, pero lo más importante lo hizo muy mal y el cancerbero culé genial.

La enésima hazaña del coloso bajo el arco que juega en el Barcelona espoleó a los del Camp Nou y prosiguieron con su monólogo, causando incluso que el Sevilla se quedara con un hombre menos por la merecida expulsión de un Fernando que pudo haberse ahorrado la entrada que cometió sobre Trincáo. Quizás los azulgrana ya no tienen aquella chispa mágica de antes, pero por orgullo, casta y persistencia no será, dieron una lección. Este equipo está en una sintonía increíble con la Copa del Rey, otra final más que van a jugar. Caso aparte su capacidad de remontadas, en sus dos últimas eliminatorias lo han demostrado.

Al final, tanto va el cántaro a la fuente que ocurre lo que pasó al 94 de partido, cuando todo el mundo dábamos por asumido que el Sevilla tenía en sus manos uno de los dos billetes con destino a La Cartuja. Griezmann centró un balón al área de forma perfecta y Piqué, corazón culé por excelencia, conectó un remate de cabeza que simbolizó la fe azulgrana. Era el destino, tenía que ser el mágico 3.

Con el 2-0 se llegó al final del partido, pero el gol de Gerard Piqué, junto a la expulsión de Fernando, dejó una marca de las que no se borran. El partido dependía en la prórroga de un sólo equipo y al minuto 5 de la primera parte de la misma llegó el tercer héroe. Tras Ter Stegen y Piqué, Braithwaite ascendió. Centro de Jordi Alba y el nueve culé, que había sustituido a Pedri al 89 de encuentro, no perdonó. 3-0. Koundé puso a prueba a Ter Stegen al 14 del segundo tiempo de la prórroga y eso es todo lo que hizo el conjunto de Nervión, junto al penalti errado. El Barça a lo suyo, con un monólogo que sólo terminó cuando el colegiado Sánchez Martínez decretó el final del encuentro.

Muy decepcionante el Sevilla FC, en mala hora tuvo un partido así. Muy meritorio el FC Barcelona porque no dejó de trabajar y creer. Al final los de Ronald Koeman obtuvieron su merecida recompensa, un pase a la final de un torneo con el que parecen tener una conexión cósmica. En Nervión tienen mucho que hablar y reflexionar. En Can Barça mucho que festejar porque en una temporada tan tormentosa y convulsa siempre es una gran noticia acceder a una final y más dando esta imagen. El Barcelona ya espera rival.

Publicado por Miguel Ávalos

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