El Viejo Continente le ha perdido el respeto al Barcelona. Lejos quedan aquellos días, con Guardiola primero y con Luis Enrique después, donde a cualquier equipo le temblaba el alma nada más ver al conjunto de la Ciudad Condal en el campo o su nombre en el papelito de un sorteo. Los tiempos son otros. Juventus, Roma, Liverpool, Bayern Múnich y ahora PSG le han sacado los colores a un Barcelona que ha ido incluso de mal en peor.
No fueron ocho goles en contra, por Ter Stegen, sus cuatro paradas de órdago lo impidieron. Lo que ni siquiera el cancerbero culé pudo evitar es que un tal Kylian Mbappé hiciera suyo el Camp Nou y le entregara a su PSG una victoria por 1-4 que simboliza un futuro entrenamiento de lujo para los de Pochettino en la vuelta. El Barcelona no está para títulos esta temporada. Más que eso, ni para competir en los partidos de élite frente a rivales de empaque. Sevilla en la Copa del Rey y PSG en la Champions son prueba tangible.
Y pensar que incluso parecía un partidazo con el 0-0. Ambos llegaban e incluso el Barça tenía alguna clara. Por si fuera poco, los locales se adelantaron en el 27 por medio de Messi desde los once metros. Fue un espejismo que duró lo que los de Pochettino dictaron. Cuando el PSG metió una e incluso dos marchas más la diferencia se notó. Cinco minutos le bastó al conjunto visitante para poner de nuevo la igualada. Ter Stegen se erigió por enésima vez como un coloso bajo el arco y durante el resto del primer tiempo y parte del segundo mantuvo a los suyos con vida. Sin embargo, para bien y para mal, las victorias no las otorga un portero y su magia no es eterna.
El PSG aumentó el ritmo y ahí se acabó el partido, la eliminatoria y el Barça. Al 65 Mbappé lograba su doblete. Lo del francés es cada día más escandaloso, menudo fenómeno. Ahora que, los parisinos no solamente le tienen a él. No estaba Neymar Jr, no fue la noche de Icardi, pero quedaba Moise Kean. Al 70 de partido el delantero italiano fue quien remató al Barcelona en su propio feudo colocando el 1-3. Fin de la película, pero faltaba la escena post créditos y no podía tener otro protagonista que Kylian Mbappé. Golazo tremendo para colocar el 1-4 y el billete para los Cuartos de Final, pues a estas alturas no hay quien tenga en cuenta el partido de vuelta más allá de una formalidad.
No diga cara o cruz, diga PSG o Barcelona. Los culés tienen los días contados en la Champions 2020-2021. Los parisinos lo que tienen es una clara candidatura a dar el último paso que les queda tras la final de la temporada pasada y lograr hacer historia con su primera Copa de Europa. La escuadra de Pochettino impone respeto y avisa al resto de Europa, esta temporada quieren alzar «La Orejona».