Poco se le podrá reprochar al Red Bull Leipzig esta temporada. Está vivo en la Bundesliga, va a por la DFB Pokal y vuelve a destacarse entre los 16 mejores equipos del continente habiendo llegado a Octavos de Final de la Champions. Sí, también, su rival es uno de los eternos de Europa, el Liverpool. Una lástima no obstante por los alemanes que la eliminatoria haya quedado prácticamente vista para sentencia por culpa de dos errores impropios de un equipo de élite. Caso aparte el hecho de que el Liverpool tuvo más iniciativa y leyó mejor el choque. El 0-2 le allana mucho el camino al conjunto Red.
Y eso que a pesar del domino del balón por parte de los de Jürgen Klopp, fueron los de Julian Nagelsmann quienes estrellaron un balón en el palo a los 5 minutos de partido. A los 16 de encuentro fue el Liverpool quien certificó su dominio del esférico mediante una ocasión de libro, pero Firmino mandó el balón al lateral de la red. Sería la primera de varias claras en las que los Reds no llegaron a estar del todo finos. Los alemanes no conseguían encontrar la manera de crear verdadero peligro en la meta de Alisson. Con el 0-0 concluyó una primera parte de inspiración visitante.
La segunda parte empezó igual que su antecesora. Balón controlado por el Liverpool, pero la primera clara para el Leipzig. Alisson estuvo fenomenal. Todo lo contrario que Sabitzer al 53 de choque. Incomprensible pase atrás del centrocampista y el cuero es capturado por el menos indicado para los alemanes, un Salah que no perdona. Regalazo y 0-1. Si uno es bueno dos ya son una bendición pensaría el Liverpool. Minuto 58, que le pregunte cualquiera a Mukiele sus intenciones con la pelota, cualquiera menos Mané, él sí que tenía claro hacia donde dirigirse y cómo perforar la red para el 0-2. Vaya forma de arrojarse un pastelazo a la cara. El resto de la segunda mitad prácticamente no tuvo relevancia, salvo por una ocasión del Red Bull Leipzig que pudo haber significado el gol del honor para el conjunto alemán, pero Hee-Chan no estuvo fino.
Con esa última ocasión finalizó un partido en el que el Red Bull Leipzig se tendrá que empollar el vídeo de las dos jugadas, que a falta de algo más gordo quedan a buen seguro registradas como los dos goles más tontos de la Champions o al menos las dos pifias defensivas del torneo. Si la cosa va de regalos el Red Bull Leipzig fue el generoso. No lo iba a desperdiciar un Liverpool que por lo demás le puso más ganas y se vio compensado de la mejor manera posible. Los Reds huelen a cuartofinalistas.