Y después de tanto tiempo, el Levante UD sucumbió en el Ciutat. Lo hizo por 0-1 ante Osasuna, en un partido que supuestamente debió haber ganado, pero todo salió horrible en pleno San Valentín. Más que enamorado, el Levante UD parecía divorciado.
La actitud tan mala que tuvo el equipo ante Osasuna debe servir como advertencia. En la primera parte salió a empatar y en la segunda no se enteró de que iba la historia ni teniendo un penalti a favor. Cura de disciplina para afrontar los siguientes partidos frente a Atleti y Athletic. Encuentros donde lo que hay en juego es enorme.
Muy poco que destacar del equipo en la primera mitad, una clara de Duarte tras un saque de esquina y alguna llegada aislada que Osasuna sacó sin problemas. Los de Paco López daban la impresión de querer un punto en vez de tres. Los rojillos aguantaban bien plantados a sabiendas de que tendrían alguna. La tuvieron, pero no supieron resolver bien. El descanso llegaba con un 0-0 más que merecido, pues ni uno ni otro hicieron méritos siquiera para empatar a goles, ciertamente muy triste.
Sin embargo, la segunda parte fue otra historia. Se notaba que Campaña y Melero estaban ausentes y que Bardhi no saltó de inicio. En lugar de dedicarle cuantos menos al recién lesionado Melero un cambio positivo de actitud, los del Ciutat salieron del todo dormidos y Osasuna empezó a hacerse con el control del partido. O marcaban los visitantes o el electrónico no se alteraba, no había una tercera opción. Al 74 de partido se confirmó. Nueva imprudencia defensiva de la gente de la medular, que parece que lo tengan de hobby, jugada rápida de los de Jagoba Arrasate y gol de Budimir para el justo 0-1.
El Levante UD no se enteró de que iba el relato ni desde los once metros. Morales es un crack mundial como jugador, no como lanzador de penaltis. Pudo hacer Osasuna el segundo, pero escogió la peor opción al 90 de partido. De todas formas el marcador registraba una victoria rojilla bien merecida, pues los visitantes leyeron el partido mucho mejor que los de Paco López y fueron los únicos que realmente estaban interesados en adquirir los tres puntos.
Si juegas al empate y con una actitud muy mala, tienes tu justo castigo, una derrota en las narices y cura de disciplina al canto. En esta ocasión no toca hablar de la Copa del Rey, sino de la Liga Santander. Es cierto que el equipo no ha recibido la mejor de las noticias con la desafortunada lesión de Gonzalo Melero y ya van tres víctimas en la medular, Campaña, el propio Melero y Vukcevic. También es una temporada en que los de Orriols lidian de verdad con dos torneos a la vez y eso pasa factura. Sin embargo, a un equipo se le debe pedir siempre actitud y el Levante UD se echó la siesta en su propio campo.
Las consecuencias negativas son cosa fina. Oportunidad dorada desperdiciada para colocarse con 30 puntos y empezar a sentenciar la permanencia, además del golpe psicológico de cara a afrontar tres partidos ligueros muy peligrosos, dos ante el Atlético de Madrid y uno en el Ciutat frente al rival copero, el Athletic Club de Bilbao. Desde luego si las ganas son las de este último partido que los Granotas se vayan olvidando. Otra cosa es que haya sido el partido tonto de la segunda vuelta y que sean ellos mismos este próximo Miércoles. Falta les va a hacer. Una oportunidad magnífica en la Liga Santander ha volado por culpa de una pésima actitud. Ahora hay que afrontar las consecuencias y apañárselas.
MACHO LEVANTE