Que días aquellos en los que hablar de un Atlético de Madrid-Valencia CF era hablar de un partido en el que cualquier cosa podía pasar. Ya no es así. Los de Javi Gracia sucumbieron 3-1 en el Wanda Metropolitano frente a la escuadra del Cholo Simeone. Hoy día lamentablemente eso significa una derrota disculpable y previsible. El Valencia jugó una primera parte muy seria, puede que de las tres o cuatro mejores primeras partes de la temporada, pero el Atleti del Cholo es un maestro manejando con paciencia e hilo tras hilo los encuentros, es un conjunto al que no le importa esperar, sacar su oficio y aunque sea en las segundas partes destrozarte los esquemas. Por no hablar del fondo de armario tan abrumador que la entidad rojiblanca se ha labrado últimamente. Todas estas virtudes de los colchoneros provocaron que en la segunda mitad tan sólo existiera un equipo, ese fue un Atlético de Madrid al que casi le sobraron los últimos veinte minutos.
Empezó muy ordenado y disciplinado el Valencia CF, no quería venir precisamente de turismo el equipo de Mestalla y en el primer cuarto de hora fue el que mejores sensaciones transmitió. Sensaciones que se confirmaron al minuto 11 de juego, cuando un Racic que se ha convertido por derecho propio en un Alma Mater de la medular valencianista, se sacó de la chistera un zurdazo mágico con el que nada pudo hacer uno de los mejores porteros del mundo, Jan Oblak. Un golazo de los de la liga para el 0-1.
Sin embargo, tal y como un servidor ha escrito antes, este es el Atlético de Madrid, un equipo que parece que tenga varios cerebros en vez de uno sólo, una escuadra que deja a los bloques de hielo a la altura del betún, un rival al que no logras descomponer ni con un golazo para enmarcar. Siguió trabajando el conjunto del Cholo, continuó tejiendo poco a poco su red, llevó el partido cada vez más a su terreno y doce minutos más tarde, pasado el ecuador, empezó a obtener resultados. Un córner muy mal defendido por el Valencia, fue aprovechado por Joao Félix para rematar de cabeza y poner el 1-1 en el electrónico del Wanda. Jaume Doménech también pudo haber hecho algo más al tratar de despejar el esférico. La labor de los del Cholo es admirable, a trabajo no hay quien gane a los colchoneros y eso que el Valencia CF no le perdió la cara al encuentro durante el resto de la primera parte.
Es en la segunda parte donde entran dos factores, fondo de armario y visión desde los banquillos. El Cholo Simeone clavó todos y cada uno de los cambios. Lodi, Correa, Kondogbia y Torreira salieron en minutos clave, el primero porque Vrsaljko tenía una amarilla, el segundo porque es todo un comodín y revulsivo y los dos últimos para refrescar al equipo en el momento en que ya tenía el partido en el bote. Por contra, Javi Gracia reaccionó tarde y mal. Quitó a Cheryshev y puso a Guedes, en lugar de a Kang-In Lee o Álex Blanco e introdujo muy tarde a Kevin Gameiro, Jason Remeseiro y Koindredi. Caso aparte la desafortunada lesión de Diakhaby en el 47. Le sustituyó Hugo Guillamón.
La diferencia entre los dos técnicos fue notoria, la admirable labor rojiblanca prosiguió en la segunda mitad y el Valencia CF continuó con sus lagunas defensivas. Entre unas cosas y otras, los locales metieron una e incluso dos marchas más. A partir del comienzo de la segunda parte solamente hubo un equipo sobre el terreno de juego, el mismo que en los minutos 54 y 72 terminaba de remontar y sentenciar la contienda, el Atlético de Madrid.
Mario Hermoso puso un balón largo impecable para un Joao Félix que hizo de las suyas y asistió a Luis Suárez que, cómo no, predicó con su vocación de delantero de talla mundial. Una gran jugada y un golazo que fueron acompañados por la fragilidad Che en defensa. Por cierto, van doce tantos para Luis Suárez. Sí, ese mismo delantero que para el Barcelona ya no servía, «mil gracias por el regalazo Barça», eso debe estar pensando la familia colchonera. Faltaba el tercer gol local. Y es que, si dos jugadores como Carrasco y Llorente piensan, muy mal asunto para el contrario. Lo hicieron ambos, el resultado fue otra gran jugada que Correa culminó para colocar el definitivo 3-1 en el marcador.
Al Valencia CF siempre le quedará uno de los golazos de esta temporada, aunque por supuesto el consuelo sea muy pequeño en comparación con lo que la escuadra de Mestalla se está jugando. Nada menos que proseguir en Primera, donde debe estar. No era el rival indicado y eso que los de Javi Gracia plantaron cara en el primer tiempo, pero en el segundo el Atlético de Madrid ganó por todo. Equipo, entrenador, táctica, buen hacer, paciencia, calidad y persistencia. El Valencia CF cayó por eso mismo, pero al revés, muy especialmente por su pasividad defensiva y la de su entrenador mediante una reacción tardía. Ante este Atlético de Madrid es disculpable. No lo será la jornada próxima, en toda una final en Mestalla frente al Elche, pues el Valencia CF retorna a su liga y está obligado a ganar ese encuentro. Como se suele decir, esperemos que mañana sea otro día.