0-0 en el North West Derby. También conocido como «El Derby Inglés». Dicho de otra forma, el Manchester United de Solskjaer salió vivo de una de las visitas más mortales que le quedaba en su calendario de cara a mantener intactas sus aspiraciones en la Premier League. El Liverpool tuvo más físico y agresividad ofensiva, pero el Manchester United fue inteligente, logró equilibrar el duelo en cada uno de los dos tiempos y también tuvo las suyas para haberse llevado el clásico. Ninguno de los dos impuso su estilo finalmente sobre el otro, pero tal y como se desarrollaron las cosas, Los Diablos Rojos se sienten más triunfadores y logran sortear una visita que evidentemente se presumía peligrosísima. El Manchester United conserva sus aspiraciones ligueras de cara a lo que queda.
El primer tiempo nos mostró a un Liverpool más incisivo y a un Manchester United más paciente y estratega. Los Reds realizaron hasta ocho lanzamientos, pero la mitad de ellos fueron bien neutralizados por los diablos rojos. Firmino y Salah fueron quienes más peligro llevaron para marcar. El brasileño tuvo dos, en el 16 la primera, pero no vio a Robertson y se llenó de balón, mientras que en la segunda su disparo le salió centrado y De Gea atrapó. Los de Solskjaer, tras ir poco a poco equilibrando el partido, tuvieron la suya a balón parado. Bruno Fernandes rozó la escuadra. 0-0 al descanso.
En la segunda parte el Liverpool quiso volver a llevar la manija y trató de poner una marcha más, pero el Manchester United era muy paciente y cada jugador sabía bien cómo tenía que actuar. Fruto de ello una vez más Los Diablos Rojos equilibraron la situación. Es más, la primera clara esta vez fue de ellos. En el 53 de partido Fabinho taponó el que claramente era un gol de Bruno Fernandes, todo un incordio para los de Jürgen Klopp. A posteriori fueron los locales quienes pudieron marcar, pero Firmino la mandó fuera y Salah fue interceptado por un gran Maguire.
A partir del 75 de encuentro llegaron los paradones. La primera intervención prodigiosa fue de Alisson. Shaw llegó hasta la línea de fondo, asistió impecable a un Bruno Fernandes incansable, pero ahí estaba el meta del Liverpool, bota milagrosa para evitar el gol visitante. Tres minutos más tarde le llegó el turno a De Gea, parada providencial a Thiago. La última hazaña digna de colosos bajo el arco fue de Alisson. Derechazo de Pogba para buscar un golazo y la victoria, pero el cancerbero Red no estaba por esas. Paradón tremendo para que el encuentro siguiera en tablas. Unas tablas que ya no se iban a alterar.
Tuvo más voluntad y corazón el Liverpool, pero no le bastó. Tuvo el Manchester United más inteligencia y temple y logró las mejores ocasiones por parte de Bruno Fernandes y Pogba, pero Alisson intervino de forma prodigiosa. De Gea también tuvo que trabajar ante Thiago. Ni Reds ni Red Devils pudieron perforar la meta rival y el empate sabe a justicia. Un empate que por otro lado tiene mejor sabor de boca para los de Solskjaer que para los de Klopp. El Manchester United sigue líder y este empate sí es de los que le puede motivar. El Liverpool a partir de ahora ya no se puede permitir ningún fallo más en una Premier League que parece estar más ardiente que nunca. 0-0 en un North West Derby en el que el equipo visitante, el Manchester United, fue el que salió mejor parado.