Tras varios partidos ofreciendo una imagen muy digna, el Levante UD retomó sus malas costumbres frente a la Sociedad Deportiva Huesca. 1-1 fue el resultado final en un partido muy torpe de los Granotas, con muchas pérdidas de balón e imprecisiones sin parar con el objetivo de elaborar jugada. No salió nada, pero es lo que tiene este deporte, en la ocasión que parecía entramar menos peligro, llegó el empate de un Gonzalo Melero que no lo celebró por respeto a la que fue tiempo atrás su casa. Buen detalle del centrocampista de Orriols, de hecho lo mejor que ofrecieron los de Paco López, que tuvieron en Rochina y Son a sus mejores hombres. Demasiado premio para tan poco, pero en fútbol manda el gol.
La niebla que se posó en territorio del Alcoraz fue como un mal presagio. Primero porque podría haber amenazado con la suspensión del encuentro. No fue así. Ahora que, cualquiera podría afirmar que el Levante quedó atrapado por ella porque en la primera parte, pese a sus primeros diez minutos, no parecía ver ni torta. Balón que cogía balón que perdía. La empanada mental era de las serias.
Por otra parte estaba el Huesca, un equipo que se jugaba hoy su primera finalísima de la liga. Si ganaba el partido se metía de lleno en la puja por salir de la quema, si lo empataba o perdía su situación seguía siendo la misma, a falta claro está de más oportunidades. Si los oscenses tuviesen a un 9 puro de área tal vez verían compensada su buena voluntad y su buen juego, pero no solamente carecen de ello, sino que además su forma de defender a balón parado es una clara señal de por qué está metido ahí abajo. Y eso que lograron lo más complicado, adelantarse en el marcador. Un penalti transformado por Ontiveros supuso el 1-0 en el 31 de encuentro. El Huesca veía como se hacía justicia en un partido en donde sólo los locales sabían cómo llevar a cabo las cosas.
Sin embargo, en el fútbol hay muchos rostros. El Levante salió igual de confundido en la segunda mitad y el Huesca olía la sangre para poder hacer el segundo y sentenciar. Lo hubiera merecido, pero incluso el rival que peor cara muestre tiene sus opciones para poner las cosas a su favor. Tuvo la suya el Levante en el 53, en un saque de esquina que pareció no conllevar excesivo peligro, pero los oscenses no despejaron, Melero recogió el cuero y lo mandó para dentro. 1-1. No era ni lo que decía el juego ni las ganas de uno y otro, pero sí lo que sucedió y eso es lo que cuenta en el deporte rey.
El Huesca, golpeado en su orgullo, fue con todo a por el dos a uno. En frente estaba un Levante que hizo su primera sustitución en el 58. Dani Gómez entró por un irreconocible Malsa. No sirvió de nada. Era el Huesca el que llegaba casi todo el rato a las inmediaciones de un Aitor que tuvo alguna buena intervención. Viendo el panorama, Paco López quemó naves. Entre el 76 y 77, Coke, Melero, De Frutos y Roger se marcharon y Son, Radoja, Morales y Sergio León saltaron al césped. El primero fue el único que le cogió el tranquillo a lo que estaba pasando, el resto no tuvo la noche. Los esfuerzos oscenses fueron banales y el Levante de Paco López se libró de una derrota que habría sido merecida por actitud de los locales y falta de la misma en cuanto a los de Paco López.
Un punto más. Sumar es bueno, es la única nota positiva con la que en esta última jornada los de Orriols se pueden quedar, aparte de que los jugadores con capacidad de gol como Melero siguen sumando. Bien está. Por lo demás la imagen fue para olvidar. Torpezas continuas, imprecisiones en las llegadas, pérdidas de balón graves y falta total de dinamismo y posesión de pelota. Toca resetear de nuevo y ver los no pocos fallos que se han cometido de cara al próximo partido. Por lo demás a agradecer este empate.
MACHO LEVANTE