Los partidos de Fútbol duran más de noventa minutos. Sin embargo, Eibar y Valencia ya podrían haberse pasado literalmente doscientos minutos en el terreno de juego, ni aún por esas y teniendo en cuenta el partido que ofrecieron en ataque, ninguno de los dos equipos hubiese marcado un solo gol. El encuentro terminó tal y como empezó, 0-0. Lo hizo así porque sencillamente, o a las dos escuadras se les nublaban la ideas en ataque o los porteros demostraban su categoría. Los de Javi Gracia viven a dos puntos del descenso y al mismo tiempo a tres puntos de los puestos UEFA Europa League. Esa es su situación tras un partido cuyas tablas daban la impresión incluso de profetizadas.
Parecía que el Valencia había aprendido la lección de no comenzar dormido y echarle ganas. Seis minutos le duró el ímpetu al cuadro de Mestalla, el mismo tiempo en el que Guedes obligó a Dmitrovic a estar muy atento. Nada más ofreció el Valencia en ataque durante el primer tiempo, excepto un centro desde la banda derecha atajado por el guardameta armero y una falta directa botada por Wass que también atrapó el cancerbero del conjunto local. El Eibar fue el que puso el ímpetu durante los primeros cuarenta y cinco minutos para tratar de ganar el partido, pero el Valencia estuvo muy currante en defensa y cuando hacía falta Jaume aparecía. Se mascaba un empate sin goles al descanso y así pasó.
En la segunda mitad ambos conjuntos dispusieron de claras ocasiones para poder abrir la lata, pero no había manera. O los dos porteros acaparaban el protagonismo o eran los jugadores quienes con mucho a favor erraban. Racic en el 53, Maxi Gómez en el 62, Mangala en el 73 y Kevin Gameiro en la última del partido no atinaron. El primero y el cuarto se toparon con Dmitrovic, Maxi y Mangala la mandaron fuera. Jaume por su parte también tuvo trabajo y el palo se alió con él al 89 de encuentro. El Valencia siguió firme en defensa en la mayoría de la segunda parte, pero no pudo concretar ningún ataque de los que realizaba, pues en esa zona, al igual que al Eibar, se le hacía de noche. Las fuerzas estuvieron igualadas durante todo el partido, entre eso y que daba la impresión de que por más que hiciesen ninguno lograría perforar la portería rival, el empate no solamente era el resultado más justo sin duda, sino que parecía dictado por el mismo destino.
Ambos entrenadores realizaron tres cambios. Javi Gracia sentó en el 70 de partido a un Musah renovado hasta 2026 y a Manu Vallejo, los dos de más a menos durante el choque. Jason no aportó nada saliendo por el primero y Gameiro tuvo la última en sus botas, pero falló, o Dmitrovic le ganó el duelo, según se mire. En el 84 Lato tuvo que retirarse por molestias musculares y su sitio lo ocupó un Thierry Correia que poco pudo hacer en diez minutos. Como si ambos conjuntos hubiesen realizado una docena de cambios, nada hubiese variado. El electrónico podría haber descansado.
El Valencia CF ha vuelto a ofrecer una imagen preocupante frente a otro de los equipos llamados a luchar por la permanencia. No es la primera vez y desde luego tengo en cuenta que tampoco la última, sino la enésima de una larga lista, lamentablemente. Los de Mestalla se aplicaron muy bien en defensa, todo sea dicho, pero en el Fútbol hay que marcar. Si el conjunto blanquinegro registra tamaña falta de resolución en jugadas claras, poco se puede hacer. Toca aplicarse para recuperar la puntería. Por lo demás este equipo sigue reflejando de lleno su irregularidad en la tabla, muy cerca de los puestos Europeos y muy cerca del descenso. Una de cal y otra de arena, pero ya se sabía que esta temporada mostraba muchos signos de que el trayecto tuviera estas turbulencias. Toca seguir.