El Levante UD es candidato a la Segunda División del Futbol Español. Lo es por pleno derecho a lo visto dentro del terreno de juego. Ni el regreso al Ciutat de València purificó los no pocos defectos que este equipo, incluso jugando contra diez futbolistas, muestra en tono de graves carencias. Los Granotas son un flan defensivamente hablando, por muchos toques que den en la medular tardan en sacar magia del sombrero, mientras que en ataque se les hace de noche con mucha facilidad. Casi todo son malas noticias. Las bajas de Miramón y Roger también se sumaron. El equipo no funciona. Toca sufrir.
Esa es la lectura que se saca después de empatar 1-1 frente a un Alavés que, de haber tenido los once en el campo, a muy buen seguro se habría alzado con la victoria. Por no hablar de que los babazorros tuvieron más de una clara en la segunda mitad para marcar el segundo y dar un batazo de beisbol aún peor a los de Paco López. Menos mal que Aitor hizo una de sus paradas mágicas y que los vitorianos no estuvieron acertados.
La primera parte no pudo comenzar peor. Una empanada mental, otra más de la defensa, costó el 0-1, obra de Lucas Pérez. Ni siquiera la más que tonta expulsión de Edgar Méndez le solventó nada al Levante, todo fue remar a contracorriente y banalmente. El descanso llegó anunciando que los de Paco López perdían el partido y lo hacían por deméritos propios. Unos deméritos que ya sea contra once o diez, no cesan.
La segunda parte reflejó que el Levante UD no solamente tiene un problema gordo en defensa, también en ataque. Dani Gómez no ve puerta, Sergio León mandó una al palo fruto de sus propios fallos y de su factor psicológico tan negativo. En esto último el culpable se llama Paco López. Por lo demás, todo pasaba por un Morales que fue quien anotó el 1-1 en el 51 y por un Campaña que por más que encontrara socios estos no le respondían. Jorge De Frutos parecía estar jugando solo frente mil jugadores babazorros. Clerc por la izquierda igual. El resto del partido se resume en el paradón de Aitor, otro de Pacheco, el palo de Sergio León y una serie de córneres en corto por parte del Levante que sólo conducían a desperdiciar jugadas de ataque. Para eso sirven los saques de esquina en corto, para facilitar la vida al rival. El tiempo pasaba y al final vino lo inevitable, la impotencia Granota, pues el Levante no supo cómo contrarrestar las continuas paradas de juego del Alavés, las cuales se comprenden.
Ilusión institucional, crisis deportiva, así se resume el momento que el Club Granota de Orriols está viviendo en este tramo inicial de la temporada. Dicha crisis de resultados no ha podido ser más inoportuna, precisamente en los tiempos donde el Macro Proyecto de este Club está viendo crecer sus primeras flores en el campo, con un Estadio finalizando su Fase 1 de remodelación. Desde la entidad Granota ya han aclarado que los 60 Millones de Euros se pagarán si o si, pues queda muchísimo tiempo para ello y el nuevo estadio al completo, así como la nueva Ciudad Deportiva de Nazaret, no lo para nada ni nadie.
Una verdadera lástima que el regreso a casa haya sido así de triste y que la temporada tenga este sabor tan preocupante. Es lo que hay. La escuadra Granota no está bien, no le sale nada, los aspectos en defensa y en ataque están mal trabajados, su entrenador no saca brillo a la plantilla y las lesiones ponen una puntilla muy desagradable. Toca arrimar el hombro y apoyar más que nunca a estos profesionales, son los que el Levante UD tiene, no hay otros y nos han regalado tres permanencias consecutivas. Más que nunca con ellos. Las nubes negras llegan a Orriols, muy amenazantes y con intención de no tener piedad. La buena noticia, tal vez ahora mismo la única, es que sigue quedando muchísimo tiempo.
MACHO LEVANTE