El partido más esperado cada temporada en la Bundesliga, Der Klassiker entre el Borussia Dortmund y el Bayern Múnich, correspondiente al que se disputa en el feudo del Dortmund, Venue Signal-Iduna-Park, no decepcionó en absoluto. Los dos más grandes de Alemania jugaron un partidazo de altos vuelos en el que demostraron por qué tienen tantas cosas que decir esta temporada. Sin embargo, este Bayern es un rodillo físico y dinámico con una pegada descomunal, cada vez que puede hace gala de ello y lo volvió a demostrar en un partido que siempre está marcado con el mismo color que tiene su camiseta inicial. En rojo. 2-3 se impusieron los Bávaros dirigidos por Hans Flick, que son líderes de la Bundesliga en solitario. Martillazo de autoridad sin duda.
Comenzó la primera parte con ambos conjuntos pretendiendo dominar y llegar a las inmediaciones adversarias, pero de esto el Bayern entiende varios ratos y sabe cómo hacerlo. Desde el principio fueron los visitantes quienes hallaron la entonación que precisaban. La mayor prueba de ello fue un Lewandowski insaciable que por poco no perforó la red en el 1 de partido, le fue anulado un gol en el 23 y otro en el tiempo de prolongación de la segunda mitad. Lo del polaco es de once sobre diez. Ironías del fútbol, fue el Borussia Dortmund el equipo que se adelantó, mediante un buen gol del capitán Marco Reus al 45, a centro de Guerreiro. 1-0 en el marcador. Pero este Bayern es demasiado, se alza hasta en esas, no permitió irse al descanso por detrás en el marcador. Se encargaron Lewandowski, Müller y Alaba en una jugada en la que combinaron y el último de los tres mencionados remató la faena. 1-1 y descanso.
Salieron los dos igual de decididos, pero el Bayern Múnich volvió a ser el que más supo pisar el acelerador y si tiene en sus filas a un Tyrannosaurus Rex procedente de Polonia llamado Robert Lewandowski, apaga y vámonos. El depredador volvió a hacer de las suyas y este gol si que valió. Lucas Hernández le regaló un centro de los dorados y en esas el 9 no suele ser de los que perdona, peinada al segundo palo y adentro. 1-2 iba ganando el Bayern que, lejos de conformarse, a punto estuvo de hacer el tercero, pero el poste le dijo que no a Coman. Durante la siguiente media hora los dos equipos prosiguieron sin apenas bajar el ritmo, ambos se acercaban con peligro, en especial los de Hans Flick. El siguiente golpe podría sentenciar el partido o darle otra vez una emoción de infarto. En tres minutos se dieron ambas situaciones. En el 80 Lewandowski asistió a Sané y este marcó el 1-3, pero en el 83 Haaland dejó a su rival muy claro que en Der Klassiker se debe sufrir, Guerreiro se marcó la doble asistencia y el noruego también sigue en racha. 2-3.
El Borussia Dortmund fue un digno rival y tuvo por mediación de Reus una muy clara para empatar el choque, pero no pudo ser. Por otro lado, este Bayern Múnich parece demasiado hasta para los amarillos y no permitió que su rival marcara el tercero. Es más, fue Lewandowski quien volvió a perforar la portería contraria para los Bávaros, pero el gol no subió al marcador. Finalmente Bellingham tuvo la última para los locales, pero Neuer no era precisamente partidario.
El Bayern Múnich vuelve a demostrar la clase de equipazo que tiene. No importa si es en Alemania o en toda Europa, los de Hans Flick van a por todo, ya tienen dos títulos en esta presente temporada y todavía hay sitio en las vitrinas bávaras para más. Es cierto que queda mucho tiempo por delante y que los meses más decisivos son los últimos, pero como este Bayern Múnich siga por esta línea y aguante el tirón, difícil, muy difícil va a ser que algún equipo le pueda parar los pies. Ahora mismo es la escuadra más poderosa del continente y sus antecedentes y números actuales así lo atestiguan. Su última víctima ha sido nada menos que, otra vez, su eterno rival el Borussia Dortmund. Aún estamos en las etapas iniciales de la temporada, pero es un hecho, el Bayern Múnich impone.