El Valencia CF apenas se estaba recuperando del mazazo que le ha supuesto perder a Geoffrey Kondogbia por obra del Atlético de Madrid, cuando le tocaba afrontar un partido señalado al rojo vivo debido a que llevaba tres encuentros seguidos perdiendo y dando una imagen paupérrima en el cómputo general. Su rival, el Getafe, con el que en temporadas recientes ha tenido algún que otro duelo calentito, amenazaba con arrancar de cuajo otros tres puntos que dejaran a los de Javi Gracia todavía más hundidos. En un partido que acabó siendo una locura, el Valencia encontró su premio al trabajo bien hecho con un Carlos Soler que batió a David Soria en la última jugada del choque y puso un 2-2 que reflejó justicia por lo aportado en el verde tanto por unos como por otros.
No empezó bien el partido para los de Mestalla, el Getafe fue el que salió más decidido a por el choque y las primeras jugadas de peligro fueron suyas. Sin embargo, este juego no consiste en llegar, sino que se trata de marcar. Fue el Valencia CF quien lo logró por mediación de Musah a los 22 de partido, asistido por Gabriel Paulista. Durante el resto de la primera parte los de Javi Gracia supieron mantener a raya a un rival que pese a llevar el balón no terminaba de inspirarse en los metros finales. Los che mientras tanto amenazaban con rápidas salidas de balón, pero el marcador no se alteró más antes del descanso. El Valencia se marchaba con los deberes parcialmente hechos.
En la segunda parte los de Javi Gracia tenían la misión de mantener el mismo guión. Maniatar a su oponente y salir rápido a la contra para finiquitar el partido. Pepe Bordalás se dio cuenta de que su equipo necesitaba cambios y en el 54 movió fichas sacando a Nyom y a Maksimovic e introduciendo a Timor y a Ángel. Los azulones lo notaron y poco a poco empezaron a entonarse más y más. En el minuto 56 llegó la jugada incomprensible del partido. Thierry Correia agarró de forma tonta a Cucurella y se ganó una segunda amarilla que perfectamente se podría haber ahorrado. Por culpa de su imprudencia el Valencia salió muy perjudicado. El Getafe pasó a ser dueño del partido y Bordalás en el 73 sacó el resto de su artillería. Diaby, Mata y Portillo a jugar, descanso para Cabaco, Olivera y Ünal. Javi Gracia por su parte reaccionaba a cuentagotas dando entrada en el 59 a Racic y quitando a Kang-In Lee, mientras que en el 78 puso a Lato por Cheryshev. Ningún otro cambio más en el tiempo reglamentario.
Lo que en la mayor parte fue un partido sin mucho que contar, se convirtió en toda una locura a partir del minuto 87 de encuentro. Un trallazo lejano del Getafe fue muy mal despejado por Jaume Doménech, que era de lo poco que se había salvado del Valencia en los últimos encuentros, el Cucho Hernández cazó el balón y lo mandó a la red de cabeza. Nada pudo hacer Gabriel Paulista para despejar. 1-1. En el 94 de partido el propio Cucho Hernández dejó escapar el segundo para los suyos mandando a las nubes y completamente solo un balón peligrosísimo. Sin embargo, en el 96 el Valencia le devolvió el favor en forma de empanada general. Chutazo de Diaby, balón al palo, Jaume Doménech no se entera, la defensa totalmente dormida y el más listo de la clase, Ángel, caza el balón y lo manda dentro. 1-2.
En esas estaba el Getafe, celebrando casi una victoria que le iba a suponer seguir arriba. Sin embargo, este Valencia CF siempre ha sido, es y será de por vida el estandarte de la imprevisibilidad. Parecía que iba a ganar, le empataron. Parecía que al menos se quedaba con el empate a uno, empanada general y por detrás en el marcador. Parecía que la derrota era segura, pero no. Un penalti a favor de los che permitió a Carlos Soler arreglar lo que Correia, Doménech y la defensa habían estropeado. 2-2 y final del partido con movida.
Para bien y para mal. Para mal y para bien. Esto es el Valencia CF. Un conjunto que crea tantas incertidumbres que es capaz de hundirte quinielas y apuestas. Un equipo que cuando mejor está se cae. Un equipo que cuando se le da por liquidado resurge y te sorprende. En su último partido de Liga frente al Getafe afloró todo lo bueno y todo lo malo de esta escuadra. Ahora bien, a los de Javi Gracia no se les debe dar por derrotados jamás porque de lo contrario al rival le pasa lo que le pasó al Getafe en Mestalla, que se deja dos puntos por una pena máxima. Tiempo atrás este empate para los valencianistas se vería como un fiasco. Ya no estamos en los «Tiempo atrás» sino en otros. Este empate, dadas las circunstancias y los últimos acontecimientos, se puede ver como un triunfo.
Que Correia y Doménech tomen nota de lo que han hecho hoy mal, tamañas imprudencias y pifias se pagan caras, y hablamos de un lateral que se empezaba a entonar y de un gran portero, no de cualquier cosa. Que la zaga no se duerma en los laureles en ciertas jugadas, esa es otra. Por lo demás hoy el Valencia CF lució ganas y voluntad, no merecía por actitud la derrota y ha vuelto a demostrar que es imprevisible para todo, para mal, pero también para bien. Aunque todavía les queda un mundo por remar, los de Javi Gracia ven un poquito de luz tras tres jornadas seguidas metidos en el cuarto oscuro. Algo es algo. Puntuar siempre ayuda a tratar de alzar el vuelo.