«Dedicado a Peter Lim y a Anil Murthy». Solamente faltó la pancarta en el estadio de La Cerámica que indicara que este partido tenía dos claros destinatarios. El máximo accionista del Club de Mestalla y su representante. El mensaje para ambos fue escrito por dos antiguos futbolistas de Mestalla. Paco Alcácer, canterano che, y Dani Parejo, quien no hace ni cuatro meses aún estaba con la elástica valencianista. Ellos fueron los verdugos del Valencia CF en un partido en el que los de Javi Gracia no dieron tan mala imagen, incluso compitieron en más de una fase del encuentro y tuvieron voluntad para tratar de conseguir la victoria. Sin embargo, este Villarreal es de otra pasta, un asunto muy serio. Los Groguets apuntan muy alto esta temporada y por de pronto ya son líderes en la competición. Ahí queda eso.
El partido comenzó como estaba previsto. Antaño estos dos equipos tenían mucha más igualdad, siendo el Valencia el que estaba por delante en calidad, pero con el submarino amarillo cada vez más cerca. Hoy no es así. El Villarreal es uno de esos equipos que por plantilla le saca varias cabezas a su vecino de la Capital del Turia. Por consiguiente lo previsto es que sean los de La Cerámica quienes empiecen dominando. Así sucedió. Los de Emery tuvieron un arranque en el que hicieron desear al Valencia no haber vuelto del parón. A los 6 minutos el partido ya registraba el 1-0. Gabriel Paulista derribó a Pedraza dentro del área. Nada que objetar. Dos canteranos che, Jaume Doménech y Paco Alcácer, se veían las caras desde los once metros. Ganó el duelo quien vestía de amarillo.
En el cuarto de hora siguiente el Villarreal pudo haber sentenciado el choque, pero falló dos muy claras. Moi Gómez y Chukwueze erraron. Esto espoleó al Valencia CF poco a poco y los de Javi Gracia comenzaron a vislumbrar tímidamente las inmediaciones de Sergio Asenjo. Ironías del Fútbol, la frase «Quien perdona lo paga» siempre sale de entre bastidores para colarse como protagonista. Vaya que si. A la media hora el Villarreal volvió a perdonar mediante una jugada en la que Diakhaby estuvo muy oportuno para los suyos, de lo contrario Pau Torres habría sentenciado la contienda. En lugar de eso, el choque se igualó en el 37 de partido, cuando Guedes recordó al Planeta Fútbol que en realidad es un crack y que tiene un lanzamiento en forma de cañonazo más propia de Campeones Oliver y Benji que de la vida real. Una pena que estas hazañas no sean su nota predominante. Con el 1-1 la primera parte tocó a su fin y todo estaba por decidirse.
En la segunda parte el Valencia CF fue el que entró más inspirado, teniendo más presencia que su rival y tratando de crear más peligro. Javi Gracia no se lo pensó e hizo un cambio de apuesta. Alex Blanco salió del campo en el 52 y Cheryshev ocupó su puesto. Consciente de que era su equipo el que estaba dominando, el técnico che quiso meter más mordiente arriba. Unai Emery percibió los apuros de los suyos y movió ficha en el 64. Kubo y Coquelin reemplazaron a Trigueros y Chukwueze. El Villarreal despertó de su letargo y lo demostró cuatro minutos más tarde. Un jugadón entre Kubo y Parejo acabó con un trallazo de este último desde la frontal, el balón tocó en Diakhaby y Jaume Doménech nada pudo hacer. Golazo y 2-1. En los veinte minutos que siguieron solo hubo un equipo sobre el terreno de juego. El gol había sido un batazo de beisbol en la cabeza para el Valencia CF.
Por poco no llegó la sentencia en el 83. Carlos Bacca, que había sustituido a Paco Alcácer en el 81, tuvo el tercero en sus botas, pero el balón se fue fuera lamiendo el palo. Casi al mismo tiempo Javi Gracia echó el resto para al menos lograr el empate. En el 84 Correia, Musah y Wass se marcharon y Racic, Jason y Gameiro entraron por ellos. No valió de nada. El Valencia estaba psicológicamente entregado a su destino en este derbi desde que Parejo sentenció a sus excompañeros. Y de paso le mandara a Anil Murthy un besazo express.
Para más Karma Parejo abandonó el terreno de juego en el 97 siendo sustituido por Jaume Costa, otro jugador que al Valencia CF le sonará de mucho. Caso aparte la expulsión de Kubo por dos entradas absolutamente infantiles y prescindibles. Emery tiene trabajo de madurez con este chaval, que dicho sea de paso es un placer ver como se desenvuelve con la pelota en los pies.
Después del parón llegó el Karma. El Valencia CF sucumbió en el derbi de altos vuelos de la Comunidad Valenciana. Lo hizo frente a un Villarreal que como Club es todo lo contrario al regido por el señor Peter Lim y su emisario Anil Murthy. Por no hablar de las sensaciones sobre el verde. Ahora mismo el submarino amarillo es todo lo que el equipo de Javi Gracia quisiera ser. Opta a muchas cosas, juega muy bien al Fútbol, tiene jugadores de primer nivel y es un adversario muy peligroso para cualquiera. Aparte de ser dirigido por un técnico tan experimentado como Unai Emery. Los tiempos han cambiado. Por si todo esto fuese poco, el Valencia CF tuvo que soportar el hecho de que sus dos verdugos fueran un delantero criado en sus categorías inferiores como Paco Alcácer y un futbolista que, no hace ni medio año, era el alma mater de los che. Dani Parejo. El Karma existe en todas partes y el Fútbol no es ninguna excepción. El Valencia CF lo atestiguó frente al Villarreal.