EL DIOS DE LA TIERRA BATIDA

El que la cámara captara durante el principio de la Final del Roland Garros 2020 entre Rafa Nadal y Novak Djokovic el número 13, correspondiente al tiempo que la Final llevaba disputada, fue como una señal divina. Este era el momento, el momento en el que Rafa Nadal iba a dejar claro al mundo del Tenis que ha nacido para ganar, pero en Roland Garros, en Tierra Batida, directamente para ser observado por todos los demás desde una distancia muy sideral. Nada mejor que uno de los rivales más duros que el de Manacor ha tenido nunca, Novak Djokovic, para estampar la que es hasta ahora la firma más definitiva de Rafa, la decimotercera Copa de los Mosqueteros en su carrera. Rafa Nadal, entre otras muchas estadísticas abrumadoras, ha igualado a Roger Federer en Grand Slams, ya van 20, y no parece que el español quiera quedarse ahí. Puede obtener más y con este nivel sus posibilidades siguen siendo enormes.

UN 12+1 FORJADO CON AUTORIDAD IMPERIAL

Más allá de la ironía de la cámara mostrando el 13 en el electrónico de duración del partido, lo cierto es que Rafa no necesita señales divinas, presagios ni seres superiores. Rafa se necesita a si mismo. Su confianza, su casta, su entrega, su talento superior en la Tierra Batida. Tuvo todo eso, y dio exactamente igual que su oponente fuese el que ha ostentado el Nº1 en la Categoría Masculina. Novak Djokovic sufrió en carne propia lo que es jugar con un Rafa Nadal en plenas facultades y en Tierra Batida. Solo hubo un tenista sobre la tierra marrón del Court Philippe-Chatrier.

Y si hablamos del primer set ya no digamos nada. Rafa desesperó a Djokovic, lo llevó muy cerca de la extenuación física e incluso mental, el de Manacor empezó en modo Titán, se notaba su prodigioso físico y el resultado habla por si mismo. 0-6. Djokovic no existió en este primer set y la razón fue que Rafa no se lo permitió. Nada cambió prácticamente en el segundo set. Rafa Nadal no despegaba el pie del acelerador, sabía que era la mejor manera de exasperar aún más a Djokovic, de anular lo poco que le quedaba al serbio de vida, que era el factor psicológico, ese que Rafa domina en la Tierra Batida como si fuese Sigmund Freud. 2-6. Objetivo cumplido. Djokovic solamente conservaba el orgullo.

Un orgullo que el serbio sacó en el tercer y definitivo set. Sus dejadas exquisitas eran lo único que espoleaba al Nº1 del Ranking, aparte de su casta. Quizás el aliento del gentío perteneciente a la parte del público que le animaba. No valió de nada a la hora de la verdad. Rafa no iba a permitir que el partido se alargara a un cuarto set y más a sabiendas de que su rival estaba batido en todos los aspectos. Así que el de Manacor metió sexta, volvió a asfixiar a su rival casi como al principio, a pesar de que el cansancio nos recuerda que también es humano, y remató a su rival. Djokovic sucumbió.

No era ningún sueño, sino una realidad como un templo. Rafa Nadal tiene en su palmarés 13 Roland Garros, el llamado 12+1, y más allá de eso lo cierto es que Rafa puede tener los Roland Garros que quiera y hasta cuando él quiera. Estando en esta forma tan bestial no hay quien lo pare en Tierra Batida. Que empiece a temblar Roger Federer por si acaso, no sería de extrañar que Rafa acabe por superar esos 20 Grand Slams. La razón más obvia y única a la hora de la verdad es que este muchacho no tiene límites. Solo se los podría marcar él y está claro que eso no le va nada. Pues que siga la marcha.

SALUDEN AL DIOS DE LA TIERRA BATIDA. SALUDEN AL MITO LLAMADO RAFA NADAL

Publicado por Miguel Ávalos

Saludos, mi nombre es Miguel y es un placer unirme a WordPress. He escogido este sistema porque me gusta mucho escribir y quiero utilizarlo para escribir y publicar diferentes artículos relacionados con el fútbol. La mayor parte estarán destinados a los dos equipos de la Capital del Turia, el Valencia CF y el Levante UD, no obstante también publicaré artículos referentes a otros equipos y competiciones. Espero que todos ellos puedan ser del agrado de quienes los lean. Un cordial saludo.

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