UN SENTIMIENTO PARA MUCH@S, UN JUGUETE PARA UNO SOLO
Hablemos de hechos. En lenguaje llano, se denomina Máximo Accionista a aquella persona poseedora del mayor porcentaje del paquete accionarial de una Empresa. En el caso del Valencia CF, una empresa dentro del mundo del Fútbol, el Máximo accionista es un Empresario natural de Singapur llamado Peter Lim. Lim es uno de los empresarios más adinerados no solamente de Singapur, no solo de Asia, sino del mundo entero. Dicho de otra manera, si hablamos de Peter Lim no nos referimos a un tontolaba, pronunciamos el nombre de un señor que sabe usar el músculo que más cuenta, de lo contrario jamás habría llegado a la posición que ostenta en Singapur y en el mundo entero. Salvo por milagro de Dios claro. No obstante no es el caso.
Continuemos hablando de hechos. El Valencia CF es una empresa, como en realidad lo es todo y lo somos todos hoy día. Si queremos prosperar en alguna vocación, hay que saber venderse y cada cual lo hace mediante su estilo. Sin embargo, el Valencia es mucho más que eso. Forma parte del deporte rey, por lo tanto es más que una empresa, es un Club de Fútbol, es un sentimiento compartido por incontables personas, y con los sentimientos está prohibido jugar. O al menos debería estarlo. Es aquí donde la figura del señor Peter Lim empieza a disolverse como el azucarillo. Mezclar es malo, muy malo, no solo con el alcohol sino en muchos más aspectos, entre ellos los conceptos. Hete aquí que el problema principal empieza a asomar. El señor Peter Lim parece creer que Máximo Accionista es sinónimo de «Gobernante» y no es así. Cuando se mezclan conceptos surgen los problemas.
A estas alturas la única pregunta relevante sobre Peter Lim es ¿Por qué quiere el Valencia CF en realidad? Viendo la impronta de ha dejado en las mentes de la familia valencianista y del mundo del Fútbol en general, y sumándose sus decisiones en la última temporada, solamente puede caber una respuesta. Por mero y puro negocio, para nada más. El Valencia CF es un juguete que el empresario singapurense adquirió en 2014 y que cuando se harte de el, lo tirará a la basura. Suena muy triste, incluso horroroso, pero dadas las circunstancias esta es la única respuesta válida. Solo así se entiende el que esté a diez mil kilómetros de distancia y con toda la apariencia de darle igual lo que se cueza en la Capital del Turia. Únicamente concluyendo que el Valencia es un juguete para Peter Lim, se pueden comprender las acciones que ha ordenado llevar a cabo. La más gorda de todas desterrar al dúo conocido como La Doble M, Marcelino García Toral quien ejercía de Entrenador, y Mateo Alemany que ejercía de Director Deportivo.
Las alegrías que La Doble M había llevado a Mestalla durante las temporadas 2017-2018 y 2018-2019, despertaron la envidia de Peter Lim, de quien durante un tiempo la afición ni se acordó, pues estaban vitoreando a aquellos que se lo merecían. No solo a los propios jugadores, también a La Doble M. A miles y miles de kilómetros de distancia y utilizando a su actual recadero, Anil Murthy, La Doble M fue desterrada. Las excusas que dieron fueron dos. La primera que Marcelino y Mateo ya no encajaban en los perfiles de técnico y director deportivo que buscaban. La segunda, dicha meses después a través de una ridícula carta gestada desde Singapur, fue la imposibilidad económica de sostener a La Doble M. Absolutamente nadie de la familia valencianista con un mínimo de sensatez se tragó esas dos bolas. La única verdad es que Peter Lim quiere que el único nombre mencionado sea el suyo, y sino el único, sin duda el que más con gran distancia sobre cualquier otro nombre.
Al mismo tiempo que escribo estas líneas, no puedo evitar acordarme de las personas que entregaron las llaves del Valencia CF a Peter Lim. Me pregunto que pensamientos les vendrán a la mente. O si directamente les dará todo igual. Ignoro si les viene a la cabeza la frase de Bilbo Bolsón en El Hobbit: La Desolación de Smaug «Que hemos hecho» o si se ampararán en «Era eso o descender a Segunda División por la deuda tan monstruosa del Club, por lo tanto hicimos lo correcto». Sea como sea, solo hay una cosa clara, lo que piensen o dejen de pensar, es algo que solo estas personas sabrán.
Tampoco puedo evitar dedicar un pensamiento a las personas profesionales de algunos medios de comunicación de Valencia. Muchas de estas personas tienen también el sentimiento valencianista en el corazón, así que es lógico que no solo lo vivan como profesionales de la información, sino como afición de su equipo. Haciendo su labor como periodistas de investigación e información, procedieron a descubrir que clase de hombre de negocios era Peter Lim, lo que entendía de Fútbol y cual sería su estilo de gestión en el Valencia CF. Tras descubrir que tipo de empresario iba adquirir el Club de Mestalla, comenzaron a avisar de lo que se podía avecinar si Peter Lim tomaba las riendas de la entidad valencianista. Nada más lejos de la verdad, cual Thorin Escudo de Roble calificando a Bardo en la Ciudad del Lago de Esgaroth, estos profesionales de la información fueron tachados de «agoreros» por mucha gente. Pues resulta que estos profesionales llevaban toda la razón, había una montaña, había un Dragón en su interior, el Dragón acabó por despertar, desplegar las alas y arrasar con todo.
2019-2020
Las malas acciones tienen consecuencias. Es cierto que el Club de Mestalla vivió temporadas de éxito. La 2014-2015, la 2017-2018 y la 2018-2019. Sin embargo cuando un Club de Fútbol tiene un máximo accionista que no entiende lo que es el sentimiento del aficionado y de la aficionada, y del seguidor y la seguidora, las cosas acaban saliendo mal. Entender solo de negocios no es suficiente.
Dicho lo cual y pasando a lo meramente deportivo, el Valencia CF realizó una temporada 2019-2020 ridícula. La Doble M fue echada a patadas y vino Albert Celades, alguien que no tenía experiencia como entrenador ni en la Liga SmartBank. Alguien que por otro lado es cierto que también merece castigo, pero más compasión que otra cosa. Fue el títere perfecto. Las consecuencias aparecieron por si solas. El Valencia paseó sus vergüenzas y miserias hasta en cuatro competiciones. El Real Madrid en la Supercopa de España y el Granada en la Copa del Rey, le hicieron sentir un equipo pequeño. En la Champions, tras las alegrías de Stamford Bridge ante el Chelsea y en el Johan Cruyff Arena frente al Ajax, llegó el Atalanta, el equipo con el tercer mejor ataque del planeta. En los Octavos de Final se acabó la historia. Un 4-1 en la ida en San Siro y un 3-4 en Mestalla «sin público» por la llegada del coronavirus, lo dijeron todo.
La Liga merece un párrafo aparte. El Valencia tuvo un rendimiento muy irregular y llegó al ridículo en calidad de visitante. Las visitas a los campos del Mallorca y el Getafe fueron pruebas sólidas. Sin embargo, para el recuerdo queda el 3-0 de la jornada 25 en el Reale Arena frente a la Real Sociedad. En dicha jornada el Valencia pronunció a los cuatro vientos que, a falta de 13 jornadas para la conclusión final, arrojaba la toalla. Los de Albert Celades contemplaron a la Real Sociedad y vieron al equipo que deberían de haber sido. Un bloque con buen juego, conjunción, dinamismo y calidad individual. Huelga decir que fue demasiado para ellos. Al final, con o sin parón, sucedió lo inevitable, el Valencia quedó 9no y con ello fuera de Europa. Mejor no mencionar las 13 últimas jornadas, donde el equipo che, ganara, empatara o perdiera, jugaba incluso con negligencia laboral. A nadie le extrañó la conclusión. Una conclusión que Albert Celades no llegó a ver, puesto que fue destituido por su enfrentamiento con ciertos pesos pesados del vestuario. Aparte de por los resultados. Voro, un hombre entregado en cuerpo y alma al Club de sus amores, tuvo que comerse el marrón.
2020-2021
Las consecuencias de la desastrosa temporada del Valencia CF han sido terribles. Anil Murthy, que actualmente juega a creerse Presidente, Director Deportivo e incluso a alguien muy expresivo, recibió una orden clara de Peter Lim: Vender lo que se pueda, no fichar nada de nada salvo por carta de libertad o mediante cesiones. En una acción descabellada y propia de un amateur, colocó a un montón de jugadores en el mercado nada más empezar este. Los Clubes de Europa, mucho más listos y viejos zorros, dedujeron que era un claro castigo a estos jugadores por la temporada que habían hecho, por lo tanto ni de lejos iban a llegar a las exigencias que dictaban sus cláusulas. Llegó la ganga…para todos menos para el Valencia CF.
Jaume Costa, Florenzi, Piccini, Garay, Ferrán Torres, Coquelin, Parejo y Rodrigo, estos últimos cinco pesos pesados, ya no están en el Club. Ferrán Torres y Coquelin fueron mal vendidos, Garay y Parejo se han marchado gratis y Rodrigo ha sido la única venta medio decente que se ha conseguido. ¿Fichajes? Solo uno, Javi Gracia, un entrenador muy similar a Marcelino, muy disciplinado, creyente del bloque y de la frase «todos a una». Alguien que…¡Ha sido engañado! Vaya usted a saber si el Valencia CF podrá seguir contando con él. No hay ninguna garantía de que se vaya a comer los turrones navideños como entrenador del equipo de Mestalla. Le dijeron nada más llegar «hay que vender, no vas a poder contar con muchos de los jugadores que hay ahora» Cierto. Sin embargo, también le dijeron «Ten paciencia, habrán fichajes»….juzguen ustedes.
Añadir también que Cesar Sánchez dimitió como Director Deportivo y que Miguel Ángel Corona sigue siendo el Secretario Técnico porque el primero se lo pidió. El propio Corona tuvo atadas operaciones que implicaban a bastantes jugadores, entre ellos los atacantes Borja Mayoral y el colombiano Luis Suárez, o el central italiano Rugani. Todo acabó en nada. Ningún fichaje en Mestalla.
INCERTIDUMBRE
Si hay algún equipo que en el comienzo de la presente temporada despierte controversias en cuanto al objetivo central, ese es sin duda el Valencia CF de Javi Gracia. Su comienzo ha sido muy irregular y en términos generales la imagen mostrada es preocupante. Añadámosle la plaga de lesiones que no dejan de atormentar a la escuadra valencianista y la pobre guinda al pastel ya está lista. Jugadores como Kang-In Lee, Gabriel Paulista, Jose Luís Gayà, Jaume Doménech, Daniel Wass o Maxi Gómez deben asumir los roles de buques insignia y representar a este Valencia en pos de la construcción de un bloque que ilusione. Por Javi Gracia y su disciplinado estilo que no quede. No nos podemos olvidar de la irrupción de canteranos que ponen las pocas noticias buenas que hay, casos de Musah y Alex Blanco. Sin descuidar las progresiones que puedan tener Guillamón y Esquerdo.
CONCLUSIÓN
El Valencia CF 2020-2021 es sinónimo, santo y seña de incertidumbre. Muchas nubes negras pueblan el cielo de Mestalla. Lo que antes era un paraíso ahora es todo un infierno al que tampoco se le puede tentar, no vaya a ser que las cosas se vuelvan incluso peor. Javi Gracia tiene poco menos que un enfado monumental con la cúpula actual del Valencia. Esperemos que no concluya en su salida. Por de pronto los pesos pesados del vestuario ya le han pedido que se quede y complete esta temporada. Una temporada en la que el Valencia CF va a ser el último equipo en ser analizado realmente en lo que a objetivos se refiere. Ni en Mestalla saben hacia que puerto se dirige un buque rodeado de maremotos.
Suerte.