El Valencia CF sufrió su segunda derrota en la presente temporada, la primera en su condición de local, a manos del Real Betis Balompié por 0-2. Los de Manuel Pellegrini transformaron Mestalla en su paraíso terrenal. Ya quisieran todos los equipos del mundo tener un partido como el que afrontaron los verdiblancos, con solo un disparo en contra entre los tres palos y siete a favor de ellos. El Betis no se marchó de la Capital del Turia con cinco goles en su casillero por culpa del único jugador valencianista que hoy merece una mención aparte, Jaume Doménech. El cancerbero che se está erigiendo como un auténtico héroe para su equipo. Ni siquiera sus paradones pudieron evitar el fatal desenlace.
El Betis tiene una plantilla muy compensada, con nivel para luchar incluso por la 6ta plaza hasta el final, además trabaja bien la táctica y su condición física hace el resto. Se nota la mano de Manuel Pellegrini, que planteó un partido con alta presión, buen dinamismo y salida de balón rápida. Añadámosle ahora un Valencia impotente e inoperante durante todo el partido, y el dominio verdiblanco queda servido. La guinda al pastel la puso un Javi Gracia que hoy sufrió su «primera derrota personal» desde los banquillos. Guedes no está bien físicamente, no se le puede dar la titularidad en su actual condición, el técnico valencianista lo hizo. El resultado fue que el Valencia, simbólicamente hablando, empezó el encuentro con un jugador menos. No hablemos acerca de la nula aportación que Jason Remeseiro y Kevin Gameiro ofrecieron. Pueden servir como revulsivos en muchos partidos, pero no se han ganado la titularidad en este Valencia.
Dicho lo cual, solo queda añadir que el Betis fue dueño y señor del encuentro durante los 92 minutos que duró el mismo. En la primera parte Sergio Canales se lució con un golazo, rompiendo a Wass y ajusticiando en el 19 al único que merecía clemencia, Jaume Doménech. El de Almenara fue la única razón por la que su equipo no se marchó al descanso con una desventaja mayor. De no ser por el minuto 9 con un gol anulado a Guedes por fuera de juego, y los minutos 11 y 41 con intervenciones de Joel, del Valencia no habría habido noticias, literalmente hablando.
Sin novedades en la segunda mitad. El Betis, comandado por Joaquín, Fekir y Canales, hacia lo que quería, cuando quería y como quería. El Valencia estaba tan fuera del partido que ni los cambios dieron frescura. Kang-In Lee sustituyó a Jason y Alex Blanco a Guedes. Nada cambió. Jaume Doménech seguía salvando a su equipo con grandes intervenciones, pero un portero no puede parar o despejar eternamente. En el 74 quedó demostrado. Joaquín hizo de las suyas por enésima vez con una arrancada tremenda, cedió a Tello y este la mandó dentro con la colaboración de Diakhaby colocando el 0-2. Tres minutos más tarde Jaume volvió a surgir evitando el tercero. Javi Gracia quitó en el 81 de partido a Kondogbia y a Kevin Gameiro para dar entrada a Carlos Soler y a Manu Vallejo. Reacción tardía. Manuel Pellegrini comenzó en dicho minuto su carrusel de cambios. Saltaron al verde Carvalho, Borja Iglesias, Guardado y Juanmi. Tuvieron su merecido descanso Joaquín, Sanabria, Fekir y Tello. No hubo nada más que contar.
El Valencia CF es un interruptor que se apaga y se enciende con suma facilidad. Frente al Betis se apagó. El único as de los de Mestalla fue Jaume y un portero no solo no te hace ganar partidos, sino que tampoco puede estar parando siempre. Javi Gracia entra por vez primera dentro de los culpables. Guedes al 100% es un fenómeno, al 50% o menos un lastre. Jason y Gameiro pueden ser dos revulsivos, pero la responsabilidad de la titularidad les viene muy grande. Salieron de inicio los tres y se demostró que era una equivocación. Ahora bien, ni siquiera los errores del técnico valencianista pueden tapar la nula imagen que dio el Valencia en su propio campo. Si el partido se hubiese jugado con público hubiéramos asistido a una sonora pitada por parte de la afición che. Esperemos que dentro de medio mes el interruptor valencianista vuelva al «modo on»