Emperador de los teutones, inmortal del viejo continente, eterno del planeta fútbol. El Bayern Múnich es de esos Clubes cuyo nombre siempre aparece escrito con letras doradas, un equipo que cuando vive sus épocas más gloriosas hace que sus rivales tengan motivos de sobra para echarse a temblar. Con Hans Flick a la cabeza desde el banquillo los bávaros conquistaron el triplete la temporada pasada, y de forma apabullante. Esta temporada quieren ir más allá y por de pronto ya han dado su primer paso en su nuevo intento de plena conquista. Los muniqueses se han adjudicado la Supercopa de Europa venciendo al Sevilla de Julen Lopetegui por 2-1. Los pupilos de Flick lo superaron todo. A sus ocasiones falladas, al VAR y a su rival. A absolutamente todo.
Al Sevilla no se le puede reprochar nada. Se topó con uno de esos conjuntos que tiene el privilegio de superarlo en todo. No es precisamente poca cosa estar más arriba de este Sevilla. Sin embargo, por encima de cualquier otra cosa, jamás se le echará encara al equipo de Nervión que no sea competitivo. Los de Lopetegui aguantaron de pie durante todo el encuentro, supieron sufrir, se adelantaron en el marcador y tuvieron las suyas para poder marcar un gol que provocase que el encuentro pudiera tener otro aire. El Sevilla es un grande y esta temporada tiene muchas cosas que decir.
Comenzó el partido tal y como se esperaba, con el Bayern en modo apisonadora y el Sevilla tratando de ser astuto para buscar jugadas de peligro. Koundé lideraba desde la defensa secundado por Diego Carlos y Ocampos hacía lo propio en ataque con el mejor socio posible, Jesús Navas. Cuando los del Guadalquivir dejaron claro que también sabían jugar, la primera parte se empezó a nivelar bastante más y los siete primeros minutos de partido dieron paso a otro ambiente. Fruto de ello llegó la jugada en la que Alaba cometió penalti sobre Rakitic. Ocampos, que hizo un partido soberbio, no falló desde los once metros y batió a ese coloso bajo el arco llamado Neuer. 0-1. Ese gol hirió claramente el orgullo de un Bayern que, a partir de ese instante, hizo el resto de la primera parte de su exclusiva propiedad. Müller primero, Pavard después y Lewandowski en tercer lugar no atinaron, mención especial para el 9 polaco que quiso picarla ante Bounou, pero el cancerbero sevillista le adivinó las intenciones. No ocurrió lo mismo en el 34 de partido. Y es que los muniqueses tienen un ataque de ensueño. Tres de los cracks, Müller, Lewandowski y Goretzka, intervinieron y este último definió a placer rematando una gran jugada. 1-1. El Bayern no se fue al vestuario ganando porque Lewandowski no estuvo fino en el 44 de encuentro.
A pesar de todo al Sevilla le quedaba mucha vida en el partido y en los comienzos de la segunda parte no marcó por poco. Una delicatesen de Ocampos para Escudero fue proseguida por un centro del lateral zurdo sevillista, pero Süle estuvo más rápido de que De Jong y desbarató la ocasión. Los de Nervión salieron con mucho empeño tras el descanso y dieron guerra a su oponente durante diez largos minutos. Sin embargo, este Bayern es hoy por hoy el equipo más en forma del continente sin lugar a ninguna duda, es una envidia sana de escuadra, está compensado en todas sus líneas y con este nivel rara, muy rara vez muestra fisuras. Los teutones volvieron a hacerse con los mandos del encuentro y no golearon por su falta de acierto, el buen hacer de los de Lopetegui… ¡y el VAR! que en el minuto 52 obró correctamente al anular un gol de Lewandowski. No actuó tan bien en el 63, anulando un gol a Sané de forma incomprensible. Dio igual.
El Bayern Múnich seguía a lo suyo, iban pasando los minutos, pero los jugadores de este equipo parece que tengan cuatro pulmones. Gnabry, Müller, Sané, Lewandowski…todos lo intentaron y fallaron o se encontraron con Koundé y Diego Carlos. El Sevilla mientras tanto era un ejemplo de pundonor y saber estar en un terreno de juego, seguía aguantando los asedios bávaros a sabiendas de que acabarían por encontrar los espacios y tendrían la suya. ¡La tuvieron! en el minuto 88 de encuentro En-Nesyri tuvo el título en sus botas…pero faltaba alguien por aparecer entre los de Hans Flick, y apareció en el momento menos deseado. Neuer. El mano a mano que el cancerbero alemán le ganó al marroquí queda para la historia del torneo. El partido acabó en tablas y se tuvo que recurrir a la prórroga.
Si el partido del Sevilla, mirando al Bayern de tú a tú, había tenido mérito, su primera parte de la prórroga es para enmarcarlo. Los de Nervión salieron en tromba a buscar el segundo gol en su contador, pero Jordán y En-Nesyri no llegaron a entenderse del todo, y poco después el marroquí mandó el balón al palo en una jugada de posible fuera de juego. Cuando más se hacía notar el Sevilla en ataque, la crueldad se cebó con el conjunto hispalense y en concreto con Diego Carlos, que despejó a córner un balón que bien podría haber atajado Bounou sin problemas. Fue la jugada que precedió al 2-1 marcado por Javi Martínez. Un gol psicológico que no tuvo otro compañero en la cuenta muniquesa porque Diego Carlos se resarció de su comprensible error sacando bajo palos el que era el tercero y la sentencia.
No le perdía la cara el Sevilla al partido y en el 107 de encuentro Escudero no llegó a darle sentido a un centro de Ocampos desde la parte derecha. Sin embargo, ese fue el principio de un final honorable para los de Lopetegui. A partir del minuto 110 se jugó a lo que el Bayern quiso. El Sevilla estaba desfondado físicamente y a los bávaros les habían sentado de lujo los cambios. Tolisso, Davies, Boateng y Javi Martínez suplieron respectivamente a Sané, Goretzka, Alaba y Lucas Hernández. Lo hicieron con nota. En-Nesyri, Gudelj, Oliver Torres y Franco «El Mudo» Vázquez, hicieron lo que estuvo en su mano entrando por De Jong, Suso, Rakitic y Jordán. No obstante el Bayern hace que todo el mundo se rinda a la evidencia. Incluso un Sevilla de este calibre es superado por los de Hans Flick.
El Bayern Múnich ha empezado esta temporada tal y como acabó la pasada. Ganando. Los alemanes alcanzaron el paraíso futbolístico en la 2019-2020 y no se quieren bajar de ahí. Nada más lejos de la verdad, en esta temporada 2020-2021 ¡Quieren más! a no mucho tardar disputarán la Supercopa de Alemania frente a su eterno rival, el Borussia Dortmund, y por lo pronto se han llevado a las vitrinas el primero de sus seis objetivos, la Supercopa de Europa. El Bayern Múnich manda un mensaje cristalino a sus rivales, sigue siendo una máquina maravillosamente engrasada y lo quiere absolutamente todo.
Genial análisis del partido
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Muchas gracias por tu comentario.
Señor equipo el Bayern Múnich, vuelve a aspirar a todo sin duda alguna.
El Sevilla por su parte puede dar un paso más en la Liga.
Un saludo!
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